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Campesinos en California piden apoyo a la medida AB-1066 que permite pago de tiempo extra

Foto de las redes sociales del Sindicato de Trabajadores del Campo (UFW).

Foto de las redes sociales del Sindicato de Trabajadores del Campo (UFW).

Unos 250 trabajadores campesinos de California pidieron el jueves a los legisladores estatales que aprueben una ley que les otorgaría horas extras después de ocho horas de trabajo continuo, en lugar de las diez actuales.

La propuesta AB 1066, que no alcanzó a ser votada esta semana en el pleno de la Asamblea, no cuenta con el apoyo de los dueños de las empresas agrarias, que alegan que la medida reduciría los ingresos de los trabajadores y obligaría a tener más turnos de trabajo, entre otros efectos negativos.

“Esta medida es importante para mí, porque mi padre vino este país y laboró como trabajador agrario”, enfatizó la asambleísta demócrata de San Diego Lorena González, autora de la iniciativa que esta semana ya fue aprobada en el Senado, con 21 votos a favor y 14 en contra.

“He trabajado en los campos (de cultivo) durante más de 22 años y este es un trabajo muy duro”, declaró Gonzalo López, quien fue parte de la comitiva de trabajadores agrícolas que viajaron hasta Sacramento, la capital del estado, con esperanzas de ver aprobada la medida en la Cámara baja estatal.

Daniel Navarrete, que trabaja en la recogida de fresas, recalcó igualmente la necesidad de que a los trabajadores agrarios se les paguen las horas extras como al resto de trabajadores del país.

“Trabajamos durante los veranos calurosos y los fríos inviernos, creo que merecemos las ocho horas al día como cualquier otro trabajador estadounidense”, dijo Navarrete.

Sin embargo, la norma no cuenta con el respaldo no solo de legisladores republicanos, e incluso de algunos demócratas moderados, sino también de los cultivadores, que ya lograron derribar en la Asamblea una propuesta similar en junio de este año.

Según aseguró Jeff Merwin, presidente de la Oficina Agraria del Condado de Yolo, la norma “perjudica en lugar de favorecer” a los trabajadores campesinos.

“Los trabajadores agrícolas pueden ganar hasta el 50 % más en una semana que los empleados no agrícolas, debido a que pueden trabajar hasta 60 horas a la semana”, destacó en un comunicado Merwin.

“Mientras la Unión de Campesinos quiere que ustedes crean que los trabajadores agrarios están de cierta forma forzados a trabajar estas horas, la verdad es que muchos de ellos escogen el trabajo agrícola precisamente por esa razón”, comentó.

Merwin reclamó que la medida significaría una reducción “de un tercio en el pago de los trabajadores”.

“Un trabajador agrario de tiempo completo que gana sólo el salario mínimo puede recibir cerca de 30.000 dólares al año, excluidos beneficios, pero solamente ganaría 20.000 dólares” si la legislación sale adelante, explicó.

Andrés Chávez, nieto del líder campesino César Chávez y quien participó en un ayuno realizado esta semana en Sacramento para promover la ley, considera que aprobar la medida “es lo que se debe hacer”.

“Los trabajadores agrarios se despiertan cada mañana y trabajan en las condiciones más miserables para asegurar que todos y cada uno de nosotros tengamos frutas frescas y vegetales en nuestra mesa”, argumentó Chávez.

“Sabemos que son trabajos muy pesados y muy peligrosos y es un trabajo que no está bien pagado”, dijo el presidente encargado del Senado, Kevin De León, quien destacó que estos trabajadores son “mujeres y hombres que merecen dignidad y respeto”.

“Estamos haciendo todo lo posible para luchar por su bienestar”, dijo De León al mencionar el esfuerzo por “aumentar el salario mínimo, el pago de las horas extras y una reforma migratoria integral”.

De ser aprobada la medida, que se espera sea estudiada nuevamente el lunes próximo, empezaría a regir parcialmente en 2019, cuando se pagarían horas extras luego de 9,5 horas de trabajo al día y 55 horas a la semana, para llegar al total de 40 horas a la semana en el año 2022.

La propuesta “es importante porque ganamos un poquito más y trabajamos un poco menos”, señaló Doroteo Jiménez, otro trabajador que fue a Sacramento para cabildear a favor de la iniciativa legislativa.


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