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Gobierno propone reforma que limitaría la protección de especies amenazadas

El Gobierno propuso hoy una batería de reformas en las regulaciones medioambientales que implicaría una reducción de la protección de las especies amenazadas. EFE/ARCHIVO

El Gobierno propuso hoy una batería de reformas en las regulaciones medioambientales que implicaría una reducción de la protección de las especies amenazadas. EFE/ARCHIVO

EFE

El Gobierno propuso hoy una batería de reformas en las regulaciones medioambientales que implicaría una reducción de la protección de las especies amenazadas.

Según un comunicado del Servicio de Flora y Fauna (FSW), dependiente del Departamento de Interior, la propuesta recoge, entre otros, una redefinición del término “especie amenazada” que implicaría una reducción de los animales bajo este amparo, el segundo en importancia tras “especie en peligro de extinción”.

La norma aborda “por primera vez” el concepto de “futuro previsible”, el método por el que se extiende la protección a estas especies afectadas y cuya concreción hace prever una bajada en el número de criaturas que puedan quedar bajo este paraguas.

“La interpretación de ‘futuro previsible’ deja claro que solo se extiende hasta que pueda determinarse razonablemente que tanto la amenaza futura como la respuesta de la especie ante esa amenaza sean probables”, esbozó la agencia en un comunicado.

Además, anunció la eliminación de una “regla general” que suponía que las especies amenazadas recibieran automáticamente los mismos niveles de defensa que aquellas en peligro de extinción, salvo excepciones, por lo abordarán caso a caso.

La ley original data de 1973, una antigüedad que ha sido argumentada por la Administración para acometer estos cambios, que habían sido reclamados por la industria de combustibles fósiles durante años.

En este sentido, el FSW propuso una reforma del proceso para determinar la defensa de áreas concretas, que no habían sido ocupadas por las especies, como “hábitat crítico”, introduciendo el impacto económico entre los condicionantes.

El escrito explica que la institución “reconoce el valor del ‘hábitat crítico’ como una medida de conservación”, pero “en algunos casos, esta designación no es prudente”.

“Proponemos estas mejoras para producir los mejores resultados de conservación para las especies mientras reducimos la carga regulatoria sobre los estadounidenses”, aseguró Greg Sheehan, subdirector del FSW.

Otro de los aspectos que crea suspicacias entre los activistas es el proceso de comunicación entre las agencias gubernamentales en cuanto a potenciales daños sobre las especies, un ámbito en el que el servicio ha reformulado y estrechado los márgenes de las definiciones de “destrucción y modificación adversa” de las áreas.

Jamie Rappaport Clark, exdirector del FSW, advirtió de que los cambios “socavarían la efectividad de la ESA (la ley) y pondría a especies en riesgo de extinción”.


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