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Jazz, vudú y mucha corrupción en NCIS

Jazz, vudú y mucha corrupción en NCIS

Jazz, vudú y mucha corrupción en NCIS

(Agencia Reforma)

La atmósfera de fiesta eterna y el jazz que inunda a todas horas las calles del Barrio Francés; los olores de la cocina criolla, los pantanos y sus habitantes; lo sacro de la predominante religión católica que convive improbablemente con la superstición llevada al clímax en la práctica del vudú...

Todo eso es Nueva Orleans, al menos para el turista poco avezado, que difícilmente se adentra más allá en una ciudad cuyas entrañas también albergan crímenes y una gran corrupción.

Pero precisamente eso es lo que la vuelve ideal como escenario de NCIS: Nueva Orleans, al tiempo que le permite distanciarse de otras ediciones de la franquicia.

Y en la cuarta temporada de la serie, que se estrena el miércoles a las 21:00 horas por A&E, la ciudad reclama su protagonismo, al lado de Scott Bakula, Vanessa Ferlito, CCH Pounder y Daryl Mitchell, entre otros.

“Con o sin el show, hay una reputación de que Nueva Orleans es una ciudad muy corrupta, como muchas otras en el mundo. Y ésta es la primera vez en que Wade sale de su papel de forense, de su hogar y de su familia y dice: ‘Vamos a deshacernos de parte de esta corrupción’.

“Por eso decide apoyar a una candidata a la alcaldía, apostar por una mujer”, adelanta Pounder, quien da vida a la forense Loretta Wade.
Scott Bakula, quien en su papel de Dwayne Pride encabeza al equipo de agentes del Servicio Naval de Investigación Criminal, concuerda en que el programa está inevitablemente permeado por la esencia de la ciudad, que es su diversidad cultural.

“La serie tiene esa textura, color, vibra... Mi personaje, por ejemplo, es amante de la música, y eso ha permitido que agreguemos ese elemento al show a través de bandas increíbles que tocan en el bar.
“Pero, además, considero que esta ciudad engloba la verdadera historia de Estados Unidos en tanto a un país de inmigrantes... esta ciudad nació de un choque de culturas, de esa mezcla que es inusual, pero también espectacular, horribles a veces”, apunta el actor.
Y a ello atribuye que NCIS: Nueva Orleans haya logrado conectar con público de todo el mundo, si bien sus historias giran en torno a un grupo específico de la sociedad estadounidense.

“No se trata de ver a un marine asesinado en cada episodio. Claro, necesitamos un cadáver, un crimen, eso es parte de la franquicia, pero también trabajamos continuamente con gente que trabaja en los equipos reales de NCIS para que nos cuenten lo que hacen actualmente.

“Así vemos que su trabajo incluye asuntos internacionales, como terrorismo, armas, drogas, contrabandistas. Así que hace mucho sentido, especialmente en el mundo actual”.

Si bien Vanessa Ferlito, quien interpreta a la agente Tammy Gregorio, coincide en que la ciudad aporta un gran atractivo para los espectadores, también se atreve a señalar su lado menos de postal.
“Hay mucho peso de la religión, hay segregación racial. Es un lugar muy padre para visitar, pero cuando vives aquí, ves las cosas de un modo distinto.

“Siempre me he sentido libre en Nueva York y en Los Ángeles, pero aquí es bien diferente. Es un poco como vivir en el pasado”, admite.
La cuarta temporada de NCIS: Nueva Orleans se emitió en EU el año pasado, y fue una de las más vistas de la TV abierta al registrar 8.8 millones de espectadores en promedio, de acuerdo con Nielsen.

“Nueva Orleans es un personaje extra del programa. Tú puedes escribir determinada situación en papel, pero cuando sales a grabar, la ciudad se deja oír en su propio lenguaje”, dijo Daryl Mitchell.


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