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La Premiere del Latin Grammy le dio su primer triunfo del día a Lafourcade, Vives y Drexler, que van ahora por más

La cantautora mexicana Natalia Lafourcade incluyó en su discurso de agradecimiento a los centroamericanos que están cruzando actualmente el territorio mexicano.

La cantautora mexicana Natalia Lafourcade incluyó en su discurso de agradecimiento a los centroamericanos que están cruzando actualmente el territorio mexicano.

(Getty Images)

Pese a que no es televisada y a que se puede ver solo a través de la Internet, la Premiere del Latin Grammy sirve para entregar 38 de las 48 categorías del celebrado evento de premiación, lo que la hace especialmente relevante.

No estuvo ausente la aclamada cantautora mexicana Natalia Lafourcade, quien ya ha sido muy celebrada por la Academia Latina y que suma ahora un triunfo en la categoría de Mejor Álbum Folclórico por su trabajo “Musas (un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos, Vol. 2)”.

Lafourcade, que lució un impecable traje blanco y que tiene tres nominaciones más (todas ellas incluidas en la próxima ceremonia televisada), dedicó la victoria “a México, a Latinoamérica y a todos nuestros hermanitos que están llegando hasta mi país desde lugares distintos”, en evidente alusión a la caravana centroamericana que cruza tierras aztecas.

En el plano de los realmente famosos, no faltó tampoco un reconocimiento al colombiano Carlos Vives, quien se apoderó de la distinción al Mejor Álbum Tropical Contemporáneo debido a la producción “Vives”.

“Muchas gracias por creer en los álbumes, por creer en las raíces”, dijo el artista antes de compartir el logro con su país, su grupo La Provincia y Shakira, Thalía y Sebastián Yatra, quienes colaboraron en el disco. “También tengo un mensaje a mi país: ojalá cambien un poco ese pensamiento según el cual el que triunfa es el que lograr irse, porque siguen habiendo artistas valiosos en cada comarca y en cada pueblo”. Vives está nominado también en la categoría de Canción del Año por “Robarte un beso”.

Al subir al podio para recibir el gramófono otorgado al Mejor Álbum de Rock, Bunbury, autor de “Expectativas”, recordó que su carrera se inició hace 30 años con el grupo Héroes del Silencio y que se reinventó en plan solista hace 20. “El propósito principal y verdadero es a priori de los logros obtenidos”, dijo para terminar, aludiendo a su falta de interés en crear productos con una mentalidad de ‘mainstream’.

Enrique Bunbury posa con el trofeo que le acaba de ser otorgado.

Enrique Bunbury posa con el trofeo que le acaba de ser otorgado.

(Gabe Ginsberg / Getty Images )

Por su parte, el uruguayo Jorge Drexler, ganador al Mejor Álbum Cantautor por “Salvavidas de hielo”, recordó con cariño la primera guitarra que le regaló un tío suyo, y que era de origen mexicano. Él mismo tiene tres nominaciones más en la ceremonia central.

Aunque este segmento sirve también para la entrega de varios premios entregados a artistas brasileros que solemos desconocer y que agradecen sus trofeos en portugués, nos llamó la atención la fuerte declaración política que notamos en las palabras de una ganadora que, hasta donde entendimos, se lamentó de la elección de un “gobierno fascista” en su país.

La música en vivo

La cantautora y activista española Rozalén cerró las actividades musicales en el estrado con una apasionada interpretación de “La puerta violeta”, muy plácida y cargada de guitarras. La particularidad mayor de su acto fue la presencia de una mujer que traducía lo que ella decía al lenguaje de los sordos.

Indudablemente, la combinación más inesperada fue la de Santiago Motorizado (vocalista y bajista del grupo argentino de rock alternativo Ella Mató a un Policía Motorizado) y Jerry Demara (un nuevo representante del género regional mexicano). Los dos ofrecieron versiones acústicas y tranquilas de sus temas “El tesoro” y “Yo la quería para mí”, con la única compañía de guitarras de madera y un acordeón.

Por su parte, el virtuoso guitarrista brasilero Yamandu Costa nos ofreció “Luciana”, un corte instrumental en el que demostró tanto su talento en las seis cuerdas como su habilidad para combinar estilos folclóricos latinoamericanos.

La parte musical se inició de manera muy ‘guapachosa’ y tropical con el sonero dominicano José Alberto El Canario y el Septeto Santiaguero de Cuba, quienes interpretaron “No me voy a disgustar” con todo el sabor propio de la vieja escuela.


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