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Historia: Inolvidables ‘proms’: Ilusiones, expectativas, vergüenzas y sueños realizados

Inolvidables ‘proms’: Ilusiones, expectativas, vergüenzas y sueños realizados

Evelyn Alemán con su pareja de baile.

(Cortesia)

Anualmente millones de adolescentes en Estados Unidos se preparan para su fiesta de promoción, donde no solo celebran graduarse de la preparatoria sino también tienen la oportunidad de lucir sus mejores atuendos y festejar con sus amistades a la vez que cruzan a la vida adulta.

Algunas historias son para reír, otras para llorar, y tal vez algunas para avergonzarse, pero no hay duda de que también se aprenden lecciones no importa la época o el lugar.

De sapo a príncipe

Evelyn Alemán.- Como asistía a escuela católica de chicas, no tenía muchos amigos pero aun así me atreví a preguntar a dos de mis amigos si me acompañaban. Un amigo con quien trabajaba en un medio tiempo no quiso acompañarme por no enojar a su novia, y otro amigo simplemente no estaba disponible.

Entonces decidí ir sola, pero mis amigas no se rendían porque yo había sido elegida por mis colegas como una de las princesas del Prom. Así que una de mis amigas me propuso ir con su primo, a quien no había visto desde hace varios años.

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Me advirtió que llevaba años de no verlo y que no era muy guapo, pero que era muy buena gente, amable, cortés y que estaba segura que la pasaríamos bien.

Mi amiga mostró una foto de cuando ambos tenían 13 o 14 años, y la verdad es que a mí también no me pareció muy guapo. Después de pensarlo durante dos semanas, accedí porque lo que más me importaba era divertirme. Además, con 17 años confiaba en mi amiga, sabía que no me haría una mala broma.

Cuando llegó el joven por mí y le vimos las dos por primera vez, nos quedamos boquiabiertas. Mi reacción inmediata fue mirar a mi amiga con una expresión incrédula y con una mirada de pregunta como: ¿Qué pasó? Nos miramos ella y yo por un periodo que pareció de varios minutos hasta que me respondió: “Ni idea”.

Juro que no tenía la menor idea de que había cambiado tanto, además fue muy amable y cortés. Esa noche tuve varias miradas por parte de otras chicas - hasta se acercó alguna a preguntarle su nombre y preguntarme que si era mi novio-.

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Aprendí que los eventos importantes de nuestras vidas hay que pasarlos con personas que valoramos y quien nos valora porque así se disfrutan mejor, que no es tan importante cómo se ve la persona por fuera  sino cómo es por dentro. Y, por último, que no hay que temer a tomar riesgos en conocer a otra gente.

***Evelyn se graduó hace 31 años.

 

El ‘patito feo’ fue todo un cisne

Alicia Pérez- Durante la preparatoria siempre fue la chica tímida. Entonces en mi fiesta de prom nadie me pidió ser su pareja ni yo le pedí a ninguno de mis amigos, pero no me sentí mal porque no era la única que iba sola.

Nunca había tenido la experiencia de maquillarme o hacerme un peinado especial, y siempre usaba chamarras grandes aun hiciera calor, pues sentía que eran como una cobijita protectora en mi vida de adolescente tímida.

Días antes del prom, mi mami me compro un vestido hermoso e hizo una cita con una maquillista y estilista.

Ese día del prom, toda mi familia elogio mis ‘looks’, y cuando llegué a la fiesta todos mis amigos y amigas dijeron que estaba irreconocible. Yo me sentía como princesa, los amigos querían bailar conmigo y tomarse fotos, durante la noche un par de ellos me pidió que fuera su novia.

Aprendí que lo más importante era divertirme, y que  debía tener más confianza en mí. Ningún adolescente es feo. La juventud es un divino tesoro.

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***Alicia se graduó hace 35 años.

 

El hazmereír

George Jiménez- Todo la preparatoria fui el hombre rebelde, el gracioso de la clase, el atrevido y el “sabelotodo”, pero en realidad no sabía nada. Creo que aparentaba ser todo eso porque mis padres eran y son muy estrictos y religiosos. Ahora se los agradezco, pero en mi adolescencia eso me daba vergüenza.

Entonces, a unos meses del prom empecé a decirles a mis amigos que nuestra fiesta tendría que ser inolvidable; llevarnos unas chicas a un hotel, jugar ruleta rusa con un arma de fuego y drogarnos. Sí, todo eso eran cosas que había visto en películas, pues en mi vida me había drogado, visto un arma o tenido novia.

En fin que para el Prom un disque “amigo” me vendió marihuana. Así que al final de la fiesta nos fuimos a la casa de un compañero a fumarla. Contamos chistes, hicimos travesuras, cantamos, vimos películas para adultos, y nos quedamos dormidos.  

Al otro día, el hermano mayor de mi compañero nos despertó preguntando que habíamos fumado. No paraba de reírse, y con insultos en pocas palabras nos dijo que nos habían vendido hiervas secas para cocinar…Como ya te puedes imaginar, fui el hazmereír de todos. Lo bueno es que era fin de prepa.

Aprendí que hay que ser quien eres, debes ser autentico y tener una identidad. No dejarte llevar por los demás y no dar a conocer una fachada sino tu verdadero yo.

*** George se graduó hace 20 años.

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Solo disfruta el presente

Rachelle Amezcua- El significado para mí era el festejo de haber terminado la escuela y motivación para entrar a la universidad. Fui con un grupo de amigas a prom. Hicimos un pacto que queríamos ir juntas porque estuvimos juntas por 10 años en la escuela. Fue un festejo de amistad.

Recuerdo la felicidad de un ‘teenager’. Me acuerdo lo feliz y volada que me sentía. Una fiesta sin nuestros padres y poder desahogarme en el baile. Recuerdo nuestro orgullo y ansias de ser adultos.

Durante los años me estoy dando cuenta que no deberíamos de olvidar de nuestro orgullo de uno mismo. Aprendí que no todo sale a expectativas, pero el ser positivo te guía por buen camino.

***Rachelle se graduó hace cuatro años.

 Lo dejó la novia

Edwin Vargas- Mi historia es bonita, ya que a pesar de que ese día mi novia de un año me dejó para estar con un conocido de la escuela, al final terminé con otra novia. Debo admitir que me dolió mucho que me dejara, y por unos minutos esa noche quise llorar.

Pero cuando eres adolescente tienes un poder fuerte para superarte de las relaciones. Alguien te deja y piensas que se acaba el mundo, pero a las horas o días, ya estás bien. En mi caso, eso sucedió.

Aprendí que muchos adultos seguimos pensando que se acaba el mundo cuando la persona que amamos nos deja, pensamos que no encontraremos a nadie jamás.

La realidad es que siempre hay alguien esperándonos. Pero eso sí, hay que vivir intensamente el amor que tienes ahora en tus brazos.

*** Edwin se graduó hace 40 años.


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