¿Por qué los futuros vehículos autónomos pudieran ser un refugio sexual?

La transición de vehículos que hoy conocemos, a un vehículo de pasajeros totalmente autónomo, se llevará a cabo durante un periodo de 25 años o más, para ser realistas y no fantasiosos.

Este lapso de tiempo les da a los investigadores suficiente espacio para estimar el impacto de los autos que conducen por sí mismos, en una amplia variedad de actividades económicas.

Un ejemplo será ¿cómo afectarán el turismo en las ciudades los autos que conducen por cuenta propia? Uno puede imaginar todo tipo de formas en que un vehículo totalmente conectado y autónomo podría afectar a los turistas y al turismo.

Los vehículos conectados y autónomos de servicios compartidos, podrían reemplazar los taxis, el alquiler de automóviles e incluso los autobuses turísticos.

Pero qué podría pasar después del anochecer, a los que salen de centros nocturnos con unos tragos de más, y en pareja acceden a un vehículo autónomo, y ¿qué podría suceder después del anochecer cuando la mayoría de la gente no los ve, dentro del vehículo que los lleva seguro a sus casas?

Como todo lo que está por llegar y su impacto ante la sociedad, ya salió un nuevo estudio de los investigadores Scott Cohen, de la Universidad de Surrey del Reino Unido y Debbie Hopkins, de Oxford, que brevemente analizaron la vida nocturna urbana y el impacto que los autos autónomos y compartidos pudieran tener con el sexo.

Estos investigadores creen que si el vehículo no necesita un conductor, los pasajeros pueden dedicar su tiempo a otras actividades, saben de qué hablo, eso puede tener un impacto en hoteles, eventos, restaurantes y bares, en los que la industria de la hospitalidad no ha pensado mucho.

Por lo que salir temprano de una discoteca con la pareja que acabas de conocer, para ir a otra discoteca, pudiera tener un cambio a mitad de camino, gracias a que el vehículo no necesita a nadie que le preste atención.

Los investigadores que siempre se han roto la cabeza para pensar en lo que vendrá, están tratando de descifrar si el sexo será más común en los vehículos sin conductor, y que repercusiones pudieran tener, ya sea buenas o malas, que afecte la economía de una ciudad turística.

Según los investigadores, estos servicios autónomos y compartidos probablemente serán monitoreados para disuadir a los pasajeros de tener relaciones sexuales, pero es poco probable que los vehículos autónomos personales, estén sujetos al mismo tipo de vigilancia.

Así como aparecen las señales de no fumar en los taxis o en autobuses de transporte, pudiera aparecer alguna señal de que el sexo esté prohibido dentro del vehículo. Claro, esto será en el caso de que tener sexo en un vehículo autónomo y compartido (caso Uber o Lyft), y el sexo en los autos se haya hecho viral y se llegue a nueva ley que diga: “No Sex on the Car”.

Pero ¿cómo se podrá evitar que un pasajero que quiera ir con un vehículo autónomo y compartido, a un distrito de los conocidos como zonas rojas, hacer subir a una mujer e indicar al automóvil que dé vueltas a la manzana?

Si bien todo esto es todavía una especulación, Cohen y Hopkins creen que vale la pena pensar en los usos de la noche para estos vehículos autónomos y compartidos, antes que llegue una ley y comiencen las trampas.

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