Sebastián Silva, director de "Tyrel": "Ser humano es un estado de alienación"

EFE

El temor al rechazo, los prejuicios raciales y la extrañeza de sentirse diferente articulan la acción de la película "Tyrel", cuyo director, el chileno Sebastián Silva, aseguró a Efe que la incertidumbre del mundo actual hace que "ser un humano" sea ya "un estado de alienación".

"Quizá por haber crecido como liberal en una sociedad conservadora, o como homosexual en una sociedad homofóbica, he podido evidenciar de primera mano la alienación y el miedo al rechazo", opinó Silva (Santiago de Chile, 1979) en una entrevista telefónica.

"Incluso el grado de incertidumbre con el que vive la humanidad ya es muy alienante. Estar ahora en la tierra, un poco a la deriva (...), con la vulnerabilidad del planeta, es como que ya ser un humano es un estado de alienación, yo siento", agregó.

"Tyrel", que se estrena la próxima semana en EE.UU., supone el regreso de un realizador muy volcado en el cine independiente y que ha cosechado grandes resultados en festivales como el de Sundance, donde, en las categorías internacionales, ganó en 2009 el gran premio del jurado por "La Nana" y en 2013 el galardón al mejor director por "Crystal Fairy y el cactus mágico".

Jason Mitchell ("Straight Outta Compton", 2015) encabeza un sólido reparto, en el que también figuran otros nombres destacados como Michael Cera, Caleb Landry Jones y Ann Dowd, para dar forma a una película con una premisa sencilla pero inquietante: ?cómo se sentiría un joven negro rodeado exclusivamente por amigos blancos durante un fin de semana de fiesta en la montaña?

Con evidentes reminiscencias a "Get Out" (2017), "Tyler" apuesta por una puesta en escena muy realista, tensa y fluida, como si gran parte de su guion fuera improvisado.

"El querer pertenecer se me hace algo con lo que creo que se puede identificar cualquier persona. Creo que cualquier persona ha estado alguna vez en alguna circunstancia donde quiere esconderse o desaparecer", indicó Silva.

Con diez hombres encerrados en una casa y bebiendo alcohol incluso durante el desayuno, "Tyrel" muestra situaciones embarazosas y momentos de vergüenza ajena en los que el público ve reflejados y cuestionados sus prejuicios raciales y sus ideas políticas.

"Era la misión de esta película: exponer un poco lo que son las microagresiones y ponerlas en un contexto donde la audiencia está participando activamente de forma emocional, especialmente los estadounidenses con (la dicotomía) blanco y negro", explicó.

"Quería que la película existiera mucho más en la mente y los prejuicios de mi audiencia que yo tomando un lado con una opinión clara", agregó.

Aunque "Tyrel" supone un paso más en una trayectoria marcada por largometrajes modestos y de cariz muy personal, Silva dijo que rodó esta cinta después de que un gran proyecto que iba a filmar en Colombia finalmente no saliera adelante por numerosos retrasos y contratiempos en la producción.

"Fue como volver a la realidad porque no estaba tan triste, para ser franco. Especialmente en cine he aprendido a tomarme las cosas con mucha calma y ver que pasan por algo (...). Y 'Tyrel' fue lo que tenía que pasar: hacer una producción mucho más autosuficiente, donde yo era la persona que marcaba los tiempos y no los agentes o los actores famosos", consideró.

"La verdad es que tengo poca paciencia y me encanta hacer películas. Entonces, prefiero hacer más películas más chicas que hacer pocas pero más grandes (...). Fue muy grato reconectarse con esa forma de acercarse al cine", afirmó.

En este sentido, Silva ya tiene pendiente de estreno su próximo largometraje, que fue rodado en Puerto Rico pocos meses después del devastador huracán María y que, bajo el título "Fistful of Dirt" y según las palabras del director, narrará "un cuento de hadas" en el que un niño trata de capturar a "una criatura mágica para salvar a su madre".

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