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Objeción de conciencia vulnera derecho de acceso a la salud en México

Fotografía de archivo del 27 de julio de 2017, que muestra a dos médicos conversando en un hospital en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco (México). EFE/Archivo

Fotografía de archivo del 27 de julio de 2017, que muestra a dos médicos conversando en un hospital en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco (México). EFE/Archivo

EFE

La aprobación de la reforma de la Ley General de Salud de México, con la cual médicos y enfermeras podrán objetar conciencia antes de realizar prácticas como un aborto o la muerte asistida, vulnera el derecho al acceso a la salud de los pacientes, coincidieron hoy especialistas.

“Esta ley se antepone a los derechos de cada individuo porque no es clara y no garantiza que el personal médico que se niegue a prestar un servicio dirija al paciente con otro especialista que sí le lo pueda prestar”, dijo a Efe el doctor Alfonso Gerardo Carrera, director médico de la clínica Marie Stopes México.

Según la nueva ley, el personal médico y de enfermería que forme parte del Sistema Nacional de Salud mexicano podrá ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar en la prestación de servicios que establece esta ley.

“Esta ley no se refiere solo a cuestiones como el aborto, sino a otras situaciones como la transfusiones sanguíneas, la eutanasia, la salpingoclasia y vasectomía, entre otros”, explicó Carrera.

Desde 2009 no hay restricciones para interrumpir un embarazo por violación en cualquier estado de México.

Esto quiere decir que el aborto está permitido por causales como violación, cuando significa riesgo de vida para la madre o cuando el feto tiene una condición que no es compatible con la vida.

La nueva ley, sin embargo, sería un candado moral para algunas mujeres que han sido violentadas puesto que si un médico del sistema de salud ve inmoral que una mujer aborte tras una violación, puede negarse a hacerlo.

“Esta decisión pone en un estado más vulnerable a las mujeres, pues se coarta su derecho a decidir, se les pone una barrera de acceso a la salud”, acotó el especialista.

El problema, dijo, es que la ley en México “no es clara” y puede tener diferentes interpretaciones.

Esto podría incrementar la cantidad de muertes que se dan por abortos clandestinos, pues de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando se tiene acceso a un aborto seguro, se reduce la mortalidad un 14 %.

Por su parte, Ricardo Hernández, director del Programa de VIH/Sida y Derechos Humanos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) aseguró que, aunque la objeción de conciencia es un derecho humano, éste debe estar claramente regulado.

“No puede ser discrecional y siempre se deben garantizar los servicios como los de salud”, acotó.

Por su parte, José Ignacio Lanzagorta, politólogo y antropólogo social, aseguró que la reforma no solo representa una barrera para el acceso a la salud, sino que también fomenta otras prácticas discriminatorias en grupos vulnerables como mujeres, homosexuales, enfermos terminales.

“Además, fomenta una participación pública de lo que habíamos determinado como privado -las creencias religiosas- y, desde ahí, se vulnera la dignidad de las personas que no se ajustan a ellas”, señaló.

Tras la aprobación de esta reforma, asociaciones como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) se han manifestado en contra.

“La objeción de conciencia no debe conducir, de ninguna manera, a que el Estado mexicano deje de prestar un servicio médico a la ciudadanía”, señaló el organismo en un comunicado.

Conapred recordó que es responsabilidad del Gobierno que existan prestadores de servicios en suficiencia para que se realicen los procedimientos médicos a los que las personas tienen derecho.

Por su parte, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) lamentó la decisión alegando que el estado “no puede suprimir o reducir los derechos vigentes, mucho menos, retroceder al respecto”.

Recordó que la Constitución de la Ciudad e México protege el derecho fundamental de la autodeterminación y de la autonomía de los pacientes para atender sus derechos sexuales y reproductivos, elegir tratamientos o procedimientos médicos que prolonguen o no su vida.

Finalmente, el doctor Carrera recordó al gremio médico apegarse a la ética médica laica: “El problema es que en México la educación médica está manejada por la iglesia”, apuntó. EFE


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