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Crece en Estados Unidos la oposición a tradicionales decoraciones navideñas

Los pesebres, como se conocen las tradicionales representaciones del nacimiento de Jesús, antes presentes cada diciembre en lugares públicos del país, ya no generan reacciones estrictamente positivas como en el pasado, sino que causan todo tipo de complicados y costosos enredos legales. EFE/ARCHIVO

Los pesebres, como se conocen las tradicionales representaciones del nacimiento de Jesús, antes presentes cada diciembre en lugares públicos del país, ya no generan reacciones estrictamente positivas como en el pasado, sino que causan todo tipo de complicados y costosos enredos legales. EFE/ARCHIVO

Los pesebres, como se conocen las tradicionales representaciones del nacimiento de Jesús, antes presentes cada diciembre en lugares públicos del país, ya no generan reacciones estrictamente positivas como en el pasado, sino que causan todo tipo de complicados y costosos enredos legales.

“Los cristianos no son los dueños de diciembre”, declaró a Efe Dan Barker, copresidente de la Fundación para Liberarse de la Religión (FFRF), una organización con sede en Madison, Wisconsin.

Barker, autodeclarado ateo y expastor cristiano con larga experiencia en México, no se opone a los pesebres o nacimientos. Simplemente no quiere verlos y mucho menos frente a o dentro de edificios gubernamentales.

“Nadie dice que uno no pueda celebrar la Navidad como uno quiera. Celebra como tú quieras. Pero no le pidas a mi gobierno que te ayude con mis impuestos a exhibir sus belenes en un lugar público. Eso es descortés y desagradable”, agregó.

Esa postura, hasta hace una década minoritaria en Estados Unidos, ahora representa el sentir de más de la quinta parte (22 %) de los adultos del país, quienes, según el Foro Pew de Religión y Vida Pública, se identifican como ateos, agnósticos o no afiliados con ningún grupo religioso.

En esta época del año esos grupos celebran el Día de los Derechos Constitucionales (15 de diciembre) y el Solsticio de Invierno (21 de diciembre), pero además los budistas festejan el Día de Buda (8 de diciembre), los judíos Hanukkah, el festival de las luces, y los afroamericanos Kwanza.

“Nosotros no les quitamos la alegría a las fiestas de los cristianos. Sólo pedimos que ellos no nos quiten la alegría de nuestras fiestas”, aseveró Baker.

Incluso personas con firmes convicciones religiosas, como el Dr. Brian Grim, presidente y fundador de la Fundación de Libertad Religiosa y Negocios (RFBF, en Annapolis, Maryland), piden moderación con las decoraciones navideñas.

“Es difícil diseñar decoraciones que adecuadamente reflejen todas las expresiones de fe e incluso a aquellos sin afiliación religiosa. Por eso, el consejo es reemplazar los símbolos religiosos, como las escenas del Nacimiento o los Menorah (candelabros judíos) con imágenes como copos de nieve”, dijo Grim.

Y aunque ese enfoque fomenta la inclusión de todos en las fiestas decembrinas, precisamente por eso, sostuvo Grim, parece excluir de esas fiestas a quienes las celebran por motivos religiosos.

Es ahí donde comienzan las batallas legales, tanto contra el gobierno como contra negocios o comercios.

Por ejemplo, en un caso aún no resuelto y que data de 2015, la FFRF demandó en una corte federal al gobernador de Texas, Greg Abbott, y a otros altos funcionarios de ese estado, por haber ordenado la remoción de una exhibición sobre el “Nacimiento de los Derechos Civiles”.

Esa exposición fue colocada por FFRF, con los permisos correspondientes, en el Capitolio Estatal en Austin, donde en el mismo momento había un pesebre, el cual se quedó donde estaba.

En 2016 FFRF instaló una exhibición similar en el Capitolio Estatal de Des Moines, Iowa, a pocos metros de un nacimiento tradicional, para expresar que ese espacio era público y como tal estaba abierto al uso de todos los interesados.

En Des Moines no hubo problemas legales, pero sí los ha habido en Belén (Nuevo México), donde la escena de la Natividad se exhibe todo el año, en Franklin (Pennsylvania) o en San Antonio (Texas), y han costado decenas de miles de dólares.

Según Barker, esas demandas no se presentan en contra de los pesebres, sino en contra de quienes no distinguen entre espacios públicos y espacios privados, y en contra de quienes no aceptan o no entienden que “no todos tienen los mismos sentimientos o reacciones emocionales” al ver esas decoraciones.

Esta polémica no ha privado por ahora a algunas ciudades de las tradicionales figuras de Jesús, María, José, los pastores y el buey y la mula.

Por ejemplo, en Denver, Colorado, la municipalidad local permite que una familia (la misma, desde hace décadas) instale un nacimiento de gran tamaño frente a las escalinatas del edificio municipal, donde durante el resto del año se realizan eventos no relacionados directamente con la alcaldía

También los negocios deben cuidarse, tanto por potenciales problemas legales como por la potencial pérdida de clientes.

“Las decoraciones con temas religiosos pueden resultar atractivas a ciertos creyentes, pero pueden alejar a personas de otras religiones o sin ninguna religión”, comentó Jeff Milchen, codirector de la Alianza Americana de Negocios Independientes (AMIBA), con sede en Bozeman, Montana.

“Excepto que los negocios específicamente se enfoquen en una sola religión, como una librería cristiana, las decoraciones de las fiestas no deben promover una religión específica. Los dueños de negocios independientes deben ser los líderes en crear un ambiente de aceptación comunitaria que reconozca la diversidad de culturas”, opinó.


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