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Joven ‘milenio’ asume riendas del consulado de Honduras en L.A.

María Fernanda Rivera, cónsul general de Honduras
María Fernanda Rivera es la cónsul general de Honduras en Los Ángeles desde el 1 de agosto de 2019.
(Soudi Jiménez/HOY)

María Fernanda Rivera fue cónsul general en Atlanta y lleva nueve años en el servicio exterior

La joven diplomática María Fernanda Rivera asumió como cónsul general de Honduras en Los Ángeles, al mismo tiempo que las oficinas fueron trasladadas a un espacio más amplio, marcando así una nueva era en el servicio consular para esta comunidad en el Sur de California.

Rivera, de 33 años de edad, comenzó en el servicio exterior en el 2010 en Atlanta, estado de Georgia. Ahí dio sus primeros pasos como consejera económica y desde el 2011, al ser nombrada vice-cónsul, avanzó en el escalafón diplomático hasta convertirse en cónsul general en esa misma sede en el 2014.

La vida de Claudio Alfaro ha estado vinculada al trabajo agrícola y el esfuerzo físico; ahora, a sus 49 años, afirma que no es tan rápido para seguir en la pisca, pero no deja de laborar a pesar de que sus tres hijos ya han coronado carreras universitarias, porque siempre quiere estar ocupado en algo productivo.

“Vengo con misiones específicas que me asignaron desde la Cancillería, desde la Casa Presidencial realmente”, dijo la funcionaria que asumió ese cargo el 1 de agosto, en sustitución del cónsul Pablo Ordóñez quien dejó esta oficina en mayo anterior.

“No quiero decir que las cosas estaban mal, pero creo que siempre hay espacio para mejorar”, agregó la oriunda de Tegucigalpa, licenciada en Comunicaciones y Publicidad de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), mientras delineaba los proyectos que trae en mente para su comunidad.

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Desde que se graduó del bachillerato, en el 2003, Rivera laboró como consultora en diferentes organismos en Honduras, al tiempo que cursaba la universidad. Al combinar su trayectoria en el sector privado y gubernamental, ella considera que será clave para trabajar a favor de sus compatriotas.

“Mi primera meta aquí en Los Ángeles es que [el consulado] vuelva a ser un centro de producción”, dijo en referencia al servicio de procesamiento e impresión de pasaportes en las mismas oficinas, de esa manera se podría entregar ese documento el mismo día, no como ocurre en la actualidad.

Por otro lado, la cónsul quiere cohesionar el trabajo con las organizaciones y empresas de origen hondureño en el Sur de California.

De acuerdo al Censo del 2010, de los tres condados con mayor población de origen catracho alrededor de Estados Unidos, L.A. es el que ocupa el segundo lugar con aproximadamente 42,901 habitantes, solamente es superado por Harris (Texas) en donde hay 47,067.

La salida involuntaria de Estados Unidos lleva a muchos inmigrantes a sufrir un trago amargo al regresar a su tierra; esa experiencia que vivían los deportados salvadoreños ha comenzado a cambiar por una iniciativa no gubernamental que brinda acompañamiento en la reinserción laboral.

“A mi me gusta incluir a la comunidad en las actividades y que ellos me ayuden”, advirtió Rivera, señalando que los líderes locales serán aliados para acercar la información a sus connacionales.

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Asimismo, anuncia que tiene un plan para trabajar con los empresarios y negociantes.

“Creo que el consulado debería ayudarles”, aseguró. “Una forma de hacerlo es a través de un mapa de los negocios hondureños en L.A., es una idea con la que vine para ver de que manera se puede trabajar juntos”.

Aunque no es logro de ella, Rivera tuvo que inaugurar las nuevas instalaciones, que desde el lunes anterior operan en el 3550 Wilshire Blvd, Suite 918, L.A.

Ahora tienen el doble de espacio en sus oficinas tanto para el público como para los empleados, cuentan con mejor ventilación, iluminación y un nuevo servicio de ventanillas. En poco tiempo también se espera cambiar el equipo y mobiliario, con base al informe que brinde una auditoria que se está realizando.

“Hay que reconocer el trabajo de Pablo Mario [el anterior cónsul] que dejó las bases sentadas para que pudiéramos mudarnos a este local, creo que va a ser un cambio positivo, porque allá era un local muy pequeño”, valoró.

A corto plazo, la meta es atraer a la comunidad hondureña al consulado. En la actualidad, las autoridades observan una baja en la demanda de servicios inusual.

En ese sentido, Rivera manifiesta que sus connacionales pueden confiar y acercarse para realizar sus trámites o para obtener asesoría legal migratoria, dada las políticas anti-inmigrantes que podría haber impactado a los hondureños en ese distanciamiento que han notado.

“La gente debería estar cerca del consulado para mantenerse informada de todo lo que pasa con las acciones de la administración presente, el Estatus de Protección Temporal (TPS), estar documentados. No esperar hasta que necesita su pasaporte de emergencia para venir a sacarlo”, aconsejó.

Quiero decirles que traigo la experiencia y que vengo con toda la energía para implementar iniciativas que mejoren el trato que se da en las oficinas. Esta es su casa, el consulado es un pedazo de Honduras, no tengan ningún temor de acercarse.
María Fernanda Rivera, cónsul de Honduras en L.A.

En esa dirección, la cónsul prometió mantenerse activa en las redes sociales y realizar transmisiones en vivo en Facebook, afín de ofrecer recursos e información a sus compatriotas. “Me gusta esa interactividad con la comunidad”, valoró.

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“Quiero decirles que traigo la experiencia y que vengo con toda la energía para implementar iniciativas que mejoren el trato que se da en las oficinas”, manifestó Rivera. “Esta es su casa, el consulado es un pedazo de Honduras, no tengan ningún temor de acercarse”.

La funcionaria está casada con Fredy González y es madre de una niña de dos años. Ella es hija de Alden Rivera, embajador de Honduras en México.


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