Un sendero de larga distancia en Egipto reunió a tribus beduinas en nombre del trabajo y el turismo

Un sendero de larga distancia en Egipto reunió a tribus beduinas en nombre del trabajo y el turismo

El guía de senderismo beduino Mussallam Faraj sonreía mientras conversaba hasta altas horas de la noche, en un desierto al suroeste de la península del Sinaí, en Egipto.

En el fondo, algunos excursionistas levantaban tiendas de campaña o buscaban lugares para colocar sus sacos de dormir al aire libre, bajo las estrellas. Otros cantaban y bailaban al ritmo del tambor tradicional darbuka y del oud.

"Estoy muy emocionado", expresó Faraj, quien es parte de la tribu Tarabin.

El ambiente festivo provenía de los más de 100 excursionistas de todo el mundo que se reunieron en una zona llamada Serabit el Khadim, para una caminata de dos días, realizada en pasado mayo, que recorrió la extensión del Sendero del Sinaí, un camino de larga distancia que cruza Sinaí del Sur. El área es hogar de la tribu Alegat, una de las ocho que participan en la iniciativa de senderismo liderada por beduinos, cuyo objetivo es impulsar el turismo.

En 2015, Faraj ayudó a lanzar la versión original -y más corta- del Sendero del Sinaí, la primera ruta de senderismo de larga distancia de Egipto, que cruzó los territorios de las tribus Jebeleya, Muzeina y Tarabin. El nuevo sendero, que se inaugurará por completo en octubre, recorre las áreas de las ocho tribus alguna vez conocidas como la Alianza Towarah, que incluye a las tribus Alegat, Awlad Said, Garasha, Sowalha y Hamada.

El sendero se extenderá desde una ruta de casi 137 millas, cuyo recorrido tomará 12 días, hasta otra de 342 millas, que demoraría 42 jornadas, desde el Golfo de Aqaba hasta el Golfo de Suez.

La industria del turismo, fundamental para la economía de Sinaí del Sur, fue duramente golpeada por años de agitación política, después de la revolución egipcia de 2011. Una insurgencia islámica en curso en Sinaí del Norte, y el derribo de un avión ruso en octubre de 2015, complicaron aún más los desafíos para la industria del turismo.

Los fundadores del Sendero del Sinaí creían que una iniciativa colectiva sería más efectiva que trabajar por separado, en estos tiempos difíciles. Después de todo, los miembros de la alianza trabajaban juntos hace muchos años para acompañar a los viajeros por la región, antes de que el sistema se desvaneciera con el paso del tiempo.

Los jeques de cada tribu llegaron a un acuerdo, el 20 de febrero pasado, cerca del Monasterio de Santa Catalina, al pie del monte Sinaí, después de un año de discusiones.

El pacto prevé el reencuentro de la alianza -cuyos miembros trabajaban juntos y se ayudaban mutuamente en momentos de necesidad- acertadamente en una ruta de senderismo, dada la importancia de caminar hacia la identidad beduina.

"La historia de los beduinos es viajera, por lo cual esto es algo que alimenta nuestra cultura", afirmó Faraj, y agregó que los beduinos se mudaban de un lugar a otro con sus tiendas de campaña y sus familias. "Hoy no hacemos eso, pero sí hacemos senderismo".

El renacimiento de la alianza brinda un momento de profundo orgullo, aseveró Yossef Barakat, un guía de la tribu Alegat.

Para los beduinos, acompañar a los viajeros y peregrinos a través del Sinaí tiene una larga historia. Cada tribu acompañaba a los viajeros -incluidos los musulmanes que se dirigían a La Meca, y los cristianos que iban al Monasterio de Santa Catalina y Jerusalén- a través de sus tierras, antes de entregarlos a la siguiente tribu.

Los ocho grupos están preparados para restaurar esta tradición en todo Sinaí del Sur, adaptándola a la era moderna en el Sendero del Sinaí, donde cada tribu asumirá el control de los excursionistas a medida que avancen por su territorio.

En 2016, el Sindicato Británico de Escritores de Viajes nombró el Sendero del Sinaí como el "Mejor proyecto del mundo en su conjunto". Desde finales de 2015, ha atraído a más de 500 excursionistas y proporcionado empleos a más de 40 beduinos, incluso como guías, camelleros y cocineros, una cifra que se espera aumente a medida que el camino más largo entre en funcionamiento.

El éxito del sendero en la creación de empleos, indicó Barakat, fue la razón por la cual su tribu, Alegat, decidió unirse: "Tenemos muchas personas desempleadas".

A pesar de los beneficios económicos para cada grupo, persuadir a las cinco nuevas tribus tomó algo de tiempo, reconoció Ben Hoffler, cofundador del camino y autor de "Sinai: The Trekking Guide” (Sinaí: la guía de senderismo).

Algunos de ellos no veían su relevancia, ya que no habían experimentado el turismo en sus áreas. Los fundadores también tuvieron que "encontrar la forma de hacer que todos se sientan igualmente compensados y valorados”, dadas las grandes diferencias en el tamaño de sus tierras, aseguró.

También había rivalidades y conflictos entre ciertas tribus debido a antiguas luchas de poder y feudos, que se remontan al menos al siglo XVIII.

El hecho de que las tribus hayan podido unirse tiene un potencial más allá del Sendero del Sinaí, afirmó Hoffler.

"Están caminando mucho juntos, trabajando mucho juntos, formarán relaciones, se conocerán mutuamente y estoy seguro de que eso se expandirá de otras maneras en el futuro”, expuso.

Durante la caminata de mayo, en Serabit el Khadim, los guías y excursionistas beduinos tuvieron un adelanto sorpresa de lo que podría ser marchar con un miembro de una tribu de Sinaí del Norte.

En el segundo día, el guía Nasser Mansour, del grupo Jebeleya, presentó al anciano y tímido Salim Salam, de Badara, la tribu más pobre de Sinaí.

Salam estaba haciendo su viaje habitual de seis días en camello hacia la ciudad de Abu Zenima, para comprar alimentos para su familia antes del sagrado mes de Ramadán, ya que su área carece de tiendas y servicios. Cuando regresaba, se encontró con un amigo de Alegat, quien le sugirió que se uniera a la caminata para terminar su agotado y solitario viaje.

Mansour señaló la vasta meseta de Hadabat el Teeh, detrás de él en la distancia, que representa el límite histórico entre Sinaí del Norte y del Sur, donde viven los Badara. Allí fue cuando Salam les dijo a los guías: "Tenemos un área muy agradable allí, por favor vengan hacia nosotros alguna vez".

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