Trump quiere mantener la ilusión de progreso, pero sus promesas siguen sin cumplirse

Trump trabaja para mantener la ilusión de progreso, mientras sus principales promesas no han sido cumplidas

El presidente Trump, ahora en el tercer año de su mandato, lucha por mantener la ilusión de los logros mientras algunas de sus mayores promesas siguen sin cumplirse.

Aunque su llamativa diplomacia en la cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong Un, colapsó en Vietnam la semana pasada, desbaratando la predicción de “un éxito fantástico" de Trump, el mandatario sigue insistiendo en que ha logrado un progreso sin precedentes para lograr que esa nación renuncie a su programa de armas nucleares, incluso, cuando sus asesores de inteligencia afirman lo contrario.

Durante el fin de semana, Trump se jactó una vez más ante sus partidarios de que su muro fronterizo está en construcción, como si estuviera casi terminado. De hecho, no se han erigido nuevas millas de barreras durante su presidencia, y el Senado controlado por los republicanos está preparado para unirse a la Cámara -controlada por los demócratas- para rechazar su declaración de una emergencia nacional, que pagaría una cuota.

Además, Trump últimamente señala el progreso en las negociaciones comerciales con China, como si fuera inminente un acuerdo histórico. Sin embargo, lo ha dicho durante meses, y esta semana su secretario de Estado, Michael R. Pompeo, viajó a Iowa -un estado políticamente influyente- para persuadir a los granjeros perjudicados por los aranceles que China instauró en represalia de que la guerra comercial del presidente finalmente llevará a Beijing a un acuerdo que los beneficiará. Incluso si ese pacto se concreta este mes, a tiempo para la planeada reunión de Trump con Xi Jinping, de China, no se espera que el encuentro incluya las concesiones tan buscadas de las que el mandatario habla.

En otro golpe a las promesas comerciales de Trump, el pasado miércoles el Departamento de Comercio informó que en 2018 el déficit comercial de Estados Unidos aumentó a $621 mil millones, el máximo en 10 años, y la brecha con China marcó un récord; todo desafía la promesa del presidente de revertir la tendencia.

Sus errores, exageraciones y falsedades directas conllevan un riesgo político. Simplemente no se ve claro que Trump vaya a pagar las consecuencias.

"Entre más débil es la conexión de su retórica con la realidad, más difícil es mantener la ilusión", afirmó Michael Steel, un consultor republicano en Washington que se desempeñó como secretario de prensa de John A. Boehner, ex presidente de la Cámara. “Él tiene grandes logros: recortes de impuestos, jueces conservadores, reformas regulatorias, una economía fuerte. Pero las grandes cosas sobre las que está más concentrado -el muro, las conversaciones con Corea del Norte-, no logró obtener los resultados que prometió una y otra vez”.

Sin embargo, para los partidarios más fervientes del presidente, la falta de resultados en sus promesas más fuertes y sus exageraciones pueden no importar, dado el culto a la personalidad que Trump ha creado alrededor de sí mismo.

Eso fue evidente con la cálida bienvenida que recibió, el pasado sábado, de los asistentes a la Conferencia Anual de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés). Trump habló durante más de dos horas en el discurso más largo de su presidencia, desviándose ampliamente del guión, disfrutando de los aplausos y vítores del público, exagerando enormemente sus logros y explicando sus fracasos.

Menos de 24 horas después de su retirada de la cumbre de Vietnam, se quejó de que no se le dio crédito por iniciar las conversaciones. Éstas comenzaron en la primera reunión de los líderes, el año pasado en Singapur, lo cual llevó a Corea del Norte a detener sus pruebas nucleares, pero también han elevado a Kim en el escenario mundial, sin ningún paso concreto hacia el desmantelamiento del programa nuclear de su nación.

“En los últimos días de la administración Obama, los cohetes volaban por todos lados. Se llevaban a cabo pruebas nucleares", afirmó Trump, una exageración que ignoró las repetidas y exitosas pruebas de Corea del Norte durante su propio primer año como presidente.

El presidente también se jactó ante la multitud de la CPAC de haber escalado en una guerra comercial, lo que llevó a China a la mesa de negociaciones y al borde de las concesiones. Anticipando un acuerdo comercial que podría cerrarse durante una reunión con Xi en Mar-a-Lago, a fines de este mes, Trump prometió que los aranceles entre los dos países caerán a "cero y cero”.

Sin embargo, incluso si ambos logran un acuerdo que le permita al mandatario estadounidense retirar las tasas tan impopulares entre sus partidarios rurales, se considera poco probable que éste logre poner fin a la práctica de China de exigir a las compañías estadounidenses que transfieran tecnología y propiedad intelectual a los socios chinos como condición para hacer negocios en el país.

Trump escribió en su libro “The Art of the Deal" que “apela las fantasías de la gente". Y todavía lo hace.

"Saben que estoy construyendo el muro", le dijo a los simpatizantes en el CPAC, que de inmediato se dedicaron a entonar el cántico familiar "¡Construyan el muro!". El mandatario continuó: "Estamos terminando el muro. Tenemos mucho dinero. Está invertido en esa cosa”.

Por "cosa", el presidente aparentemente aludió a un proyecto de ley de gastos que había firmado a regañadientes, para poner fin a un cierre parcial de gobierno durante 35 días, desatado por su enfrentamiento con los demócratas por el dinero del muro. Sin embargo, el proyecto incluía sólo $1.375 millones para construir nuevas cercas de bolardos en 55 millas de la frontera entre EE.UU y México, muy por debajo de los $5.700 millones que él exigía. Hasta el momento, la única construcción en curso ha sido la reparación de tramos de muro existentes, erigidos durante los gobiernos de sus antecesores.

Trump podría vetar con éxito la nueva resolución del Congreso de rechazar su declaración de emergencia nacional, que es su intento de desviar hasta $8.000 millones para la construcción. Sin embargo, se enfrentaría a fuertes desafíos legales. "Él se convenció a sí mismo de promocionar el muro todo el tiempo y le dio a los demócratas la oportunidad de obstaculizarlo simplemente negándose a pagar por éste", afirmó Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro de Estudios de Inmigración.

Krikorian, cuyo grupo apoya políticas de inmigración más restrictivas y, por lo tanto, está aliado con Trump en algunos temas, no está de acuerdo con la descripción que hace el mandatario de que el muro es crítico para la seguridad fronteriza. Según él, el mandatario sintió que tenía que declarar una emergencia nacional "porque ha hecho del muro un objetivo de muy alto perfil", consideró Krikorian. "Es importante, pero no es el trabajo prioritario, y ciertamente no es la razón por la cual tenemos una crisis en la frontera”.

Tales refutaciones se habrían perdido entre la concurrencia de la CPAC, o entre los partidarios de Trump en general.

"Esa multitud lo alentaba", afirmó Matt Schlapp, presidente de la American Conservative Union y organizador de la CPAC, quien comparó el largo discurso del mandatario con una "conversación entre amigos”. “Para quienes aman a Trump, como el 95% de la gente en esa audiencia, fue una experiencia muy emotiva", expresó.

Entre los republicanos, el apoyo al presidente se sitúa en un sorprendente 90%, según la última encuesta de NBC News/Wall Street Journal, publicada el domingo. Su índice general de aprobación había subido ligeramente al 46% luego de una caída después del cierre del gobierno y de la declaración de emergencia, el mes pasado. Otro sondeo, realizado por la Universidad de Quinnipiac y publicado el pasado martes, evaluó su índice de aprobación en el 38%, el mismo nivel de la encuesta realizada en enero.

Mientras que el presidente ya está haciendo de "Promesas cumplidas" un eslogan para su campaña de reelección, Schlapp dijo que sus partidarios probablemente le darán el beneficio de la duda si algunas grandes promesas siguen sin conquistarse. "Tal vez el 50% de los estadounidenses considera que Donald Trump está luchando para lograr cosas, pero el otro 50% lo ve como dispuesto a asumir desafíos que otros presidentes no querían enfrentar", dijo.

A lo largo de su presidencia, Trump ha alternado entre tomar el crédito y pasar la culpa, a menudo declarando, especialmente en Twitter, que "se están haciendo progresos" en los problemas, mientras se queja de que los demócratas "obstruccionistas" luchan contra su agenda y que los medios “de noticias falsas” no le dan crédito.

"Trump es un candidato quejoso, y creo que esa es la base del apoyo que tiene", sostuvo Stuart Stevens, un estratega republicano que ayudó a guiar la campaña presidencial de Mitt Romney en 2012 y ha sido siempre crítico con el actual mandatario.

"Tenemos un presidente republicano que ha pasado gran parte de su presidencia atacando la Constitución, atacando la ley y el orden, atacando todo el concepto de responsabilidad personal”, expresó Stevens. "Es blando con los dictadores y una víctima profesional. Pero sólo hace que la gente sienta que cualquier cuestión que necesiten resolver, él la resolverá”.

Yascha Mounk, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad John Hopkins, en Washington, y experto en el auge mundial del populismo, cree que es una tontería esperar que los partidarios del presidente lo castiguen por exceso de promesas y falta de cumplimiento.

"No veo por qué podría suceder, si fuera así, ya habría ocurrido", comentó Mounk, aunque observó que una grave crisis económica u otro evento calamitoso inesperado podrían cambiar ese cálculo.

“La gente está perfectamente consciente de que miente todo el tiempo, que se jacta y probablemente sólo cumple con una fracción de esas cosas. Pero debido a que muchos estadounidenses se han vuelto profundamente cínicos y piensan que ningún político cumple sus promesas, pueden descontar lo que promete, y aún pensar que eso es mejor que votar a los políticos que no prometen nada”. Mounk agregó: “Esencialmente, piensan: ‘Bueno, realmente no logró recuperar los empleos de fabricación, pero lo intentó’”.

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