Trump retrasa el cierre de la frontera por un año, pero la amenaza aún se cierne sobre la región

Trump retrasa el cierre de la frontera por un año, pero la amenaza aún se cierne sobre la región

Tirzo Rodríguez, un residente de Tijuana de 61 años que cruza la frontera todos los días para trabajar, nunca pensó que el presidente Donald Trump realmente cerraría la frontera.

"No lo hará", dijo Rodríguez alrededor de las 6 de la mañana el pasado jueves mientras esperaba el trolley en San Ysidro.

"Es el fin de semana largo por las vacaciones de primavera", dijo. "Si cierra la frontera, todas esas personas quedarán atrapadas en México".

Unas horas más tarde, Trump le dio la razón.

El presidente dio marcha atrás a sus amenazas anteriores de que cerraría la frontera de Estados Unidos y México esta semana. Trump dijo a los reporteros en la Casa Blanca que, en cambio, le daría a México una advertencia de un año para detener el flujo de drogas e inmigrantes ilegales a los Estados Unidos antes de cerrar la frontera.

"Lo haré", advirtió Trump. "No estoy jugando".

Rodríguez, quien trabaja como cocinero en un Hometown Buffet, es sólo una de las decenas de miles de personas que cruzan la frontera todos los días.

Otros viajeros transfronterizos que se reunieron con él el pasado jueves incluyeron a ciudadanos estadounidenses que viven en Tijuana, jardineros que trabajan en Lemon Grove, amas de llaves de hoteles del centro, estudiantes de San Diego City College e incluso grupos de estudiantes de escuelas primarias que van de excursión a Disneyland y Knott's Berry Farm.

Esos viajeros ayudan a que la línea azul del Sistema de Tránsito Metropolitano sea la más transitada de la región. Con aproximadamente 1.5 millones de usuarios en promedio, la línea azul tiene casi tantos usuarios como las otras dos líneas del MTS combinadas.

El cierre de la frontera no sólo impactaría el número de pasajeros del transporte masivo, sino que también comprometería su fuerza laboral, porque cientos de empleados de MTS viven en el lado sur de la frontera, dijo el portavoz de MTS, Rob Schupp.

"Muchos de estos son operadores de autobuses, mecánicos y empleados del trolley que son críticos para brindar servicios de tránsito confiables", dijo Schupp en un comunicado.

Con la desaparición de la amenaza del cierre de la frontera, al menos durante un año, los pasajeros continuaron como de costumbre.

Aunque pocos creían que Trump cerraría la frontera, muchos reconocieron que un cierre afectaría su capacidad para ganarse la vida.

"Cambiaría mi vida dramáticamente", dijo Ana Montiel, de 27 años. "Soy un ciudadana de los Estados Unidos, trabajo aquí, pero si no puedo cruzar a donde nací, sería una situación difícil".

Montiel y su familia se mudaron a Tijuana luego de dejar San Diego durante la Gran Recesión. Ella y su hermano pequeño cruzan la frontera todos los días para ir a clases a San Diego City College. Además de estudiar allí, Montiel también trabaja como tutora de español en el campus.

Mientras vivía en Tijuana, Montiel conoció a varios antiguos residentes de San Diego.

"Si trabajas aquí y vives en Tijuana, tu dinero rinde mejor", dijo Jonathan Vargas, de 20 años. "Incluso he visto gringos viviendo en Tijuana".

Vargas gana 100 dólares por día trabajando como jardinero en San Diego. Si cuida sus gastos, esos 100 dólares le pueden durar una semana, dijo.

De acuerdo con el director general de la Cámara de Comercio de San Ysidro, Jason Wells, en San Ysidro no es raro que la mayoría de la fuerza laboral de una empresa viva en el sur de la frontera.

Un cierre de la frontera, incluso parcial, obligaría a muchos comercios a cerrar.

"No puedes dirigir un negocio si no estás seguro de si la mitad de tus empleados se presentarán", dijo Wells.

Los impactos de un cierre no se limitan a menos trabajadores, esos negocios también viven de clientes mexicanos.

Wells agregó que la Cámara de Comercio tiene 650 negocios miembros dentro de un radio de dos millas de la frontera y, en promedio, el 85 por ciento de sus clientes provienen de México.

La región pudo vislumbrar cómo se vería el cierre de una frontera en noviembre pasado cuando un grupo de migrantes ocasionó un cierre de cinco horas al apresurarse a la valla fronteriza. Ese cierre parcial costó a las empresas de San Ysidro aproximadamente 5.3 millones de dólares en ventas perdidas.

Los expertos dicen que los impactos de un cierre de la frontera no se limitarían a San Ysidro. La mayoría de los pasajeros transfronterizos trabajan en toda la región, dijo Paola Avila, vicepresidenta de asuntos de negocios internacionales de la Cámara de Comercio Regional de San Diego.

"La fuerza laboral está en todo el condado de San Diego", dijo. "Se verían impactos generalizados".

Aunque el presidente Trump dijo el pasado jueves que no cerraría la frontera esta semana, ni la próxima, todavía dejó la puerta abierta para un cierre futuro. Las empresas que operan en la región contemplan esa amenaza en sus planes a largo plazo, agregó Avila.

"La amenaza continúa", dijo ella. "Incluso si sucede dentro de un año".

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