Rusia quiere desconectar su internet del resto del mundo, ¿sería posible?

Rusia quiere desconectar su internet del resto del mundo, ¿sería posible?

Los legisladores rusos quieren reducir el acceso a internet de Rusia mediante la creación de una red “soberana", que el Kremlin podría desconectar de la red global.

Los defensores de un proyecto de ley que se abre camino en el parlamento ruso señalan que aprobar la medida protegerá el internet de su país de ataques cibernéticos extranjeros u otras amenazas.

Pero los grupos internacionales de derechos humanos y los opositores remarcan que la norma es un intento de crear un bloqueo en internet y restringir el flujo de información. La presentación de la ley ya generó comparaciones con el Gran bloqueo restrictivo de China.

Los expertos en tecnología dicen que más allá de las preocupaciones sobre la libertad de información, incluso si la medida se aprueba, no está claro que Rusia pueda construir la infraestructura técnica para lograrlo.

 

¿Qué propone la ley?

El proyecto propone redirigir toda la información y la internet rusa a través de un punto central, controlado por el estado. Para que esto ocurra, los proveedores rusos de servicios de internet tendrían que instalar equipos especializados para monitorear el tráfico web y bloquear el contenido prohibido. Teóricamente, esto permitiría al gobierno separar la red rusa, conocida por algunos como Runet, del resto de la red global.

La ley otorgaría más poderes a Roskomnadzor, el censor federal del Kremlin, para supervisar la prohibición y clausura de sitios web ordenadas por el gobierno.

La legislación también exige la creación de un sistema nacional de nombres de dominio, o DNS, que teóricamente otorgaría autonomía a los sitios web del resto de la red global.

 

¿Por qué Rusia necesita una internet ‘soberana’?

En 2014, el presidente ruso Vladimir Putin afirmó que internet fue generada como un proyecto de la CIA (en realidad fue creada por investigadores del Departamento de Defensa de Estados Unidos). Fue la primera vez que Putin insinuó la idea de construir un sistema puramente ruso para contrarrestar lo que el Kremlin considera el dominio de Occidente en el mundo cibernético.

Desde entonces, EE.UU. acusó a Rusia de intentar interferir en las elecciones de 2016 al piratear las computadoras del Comité Nacional Demócrata y propagar noticias falsas en línea, algo que el Kremlin ha rechazado con vehemencia.

Moscú ahora teme que las crecientes tensiones entre Rusia y Occidente se extiendan al ciberespacio. Los legisladores que respaldan el proyecto de internet soberana lo consideran necesario para preparar a ese país, en caso de que Estados Unidos u otra entidad extranjera hostil lancen un ataque cibernético.

Ese temor no es puramente hipotético. El mes pasado, el Washington Post informó que el Comando Cibernético de EE.UU. pirateó y desconectó temporalmente la granja de trolls en San Petersburgo, en la época de las elecciones de 2018. Ese mismo año, un jurado estadounidense acusó a la granja de trolls, la Agencia de Investigación de Internet, de llevar a cabo una campaña de influencia en nombre del Kremlin durante las elecciones de 2016.

Putin, el 20 de febrero pasado, puso todo su apoyo para el proyecto de ley, que se escuchará nuevamente en el parlamento ruso este mes. "Están plantados allí -este es su invento después de todo- y están escuchando, mirando y leyendo todo lo que decimos, y almacenan toda esta información", afirmó Putin a la agencia de noticias Interfax, cuando se le preguntó por qué Rusia necesita la nueva legislación sobre internet. "En general, cuanto más soberanía tenemos, incluso en la esfera digital, mejor", dijo.

 

¿Podría la internet rusa estar realmente aislada del mundo?

Los críticos del proyecto afirman que, incluso si se aprueba -y tal parece que así será- Rusia enfrentará varios obstáculos para hacer cumplir la ley.

Le tomó a China al menos 10 años construir su ‘Gran Cortafuegos’, como se conoce a su sistema de filtrado de internet, señaló Karen Kazaryan, directora general del Instituto de Investigación de Internet, un grupo analítico y de consultoría en Moscú.

Para que Rusia haga lo mismo, "llevaría mucho tiempo, muchos recursos y muchos recursos humanos, que no tenemos", explicó la especialista.

Actualmente, Rusia no cuenta con el equipo disponible para que las compañías de telecomunicaciones puedan filtrar internet como lo exige el proyecto de ley. Eso significará que "alguna entidad deberá suministrar a cada proveedor ruso de servicios de telecomunicaciones e internet" con la tecnología, dijo.

Es probable que esa entidad tenga una conexión cercana con el Kremlin, agregó. El estado tiende a adjudicar proyectos lucrativos a empresas privadas cuyos propietarios poseen vínculos estrechos con el Kremlin. "Como todo en Rusia, siempre se trata de un interés comercial, y en este tema es bastante obvio", remarcó Kazaryan.

Stanislav Shakirov, activista por la libertad de internet en la organización sin fines de lucro Roskomsvoboda, que aboga por el acceso a internet sin restricciones, declaró a la agencia de noticias Meduza que el otro gran obstáculo para crear un modelo similar al de China sería la falta de infraestructura de inversión nacional para desarrollar suficientes empresas tecnológicas en Rusia que compitan con lo que se ofrece en Occidente. "No sólo los usuarios de internet rusos están acostumbrados a elegir los servicios en línea occidentales, sino que el mercado interno del país no es lo suficientemente grande como para sostener la competencia de forma aislada, y su clima comercial hostil sigue siendo un obstáculo importante", afirmó.

 

¿La internet rusa no está ya de todas formas restringida por el Kremlin?

El Kremlin, en efecto, controla la mayoría de los medios de comunicación de Rusia, incluida la televisión y los periódicos. Muchos rusos todavía se informan mediante la TV.

Sin embargo, una generación activa de portales de noticias online ha mantenido vivo el periodismo independiente en Rusia, aunque con una fracción de la audiencia que poseen los medios estatales rusos. Las redes sociales y YouTube se han convertido en medios convenientes para que los líderes de la oposición y las personas comunes expresen sus opiniones en Rusia.

Un puñado de medios rusos -entre ellos Meduza, en Riga, Letonia- se han trasladado y cambiaron a marcas fuera del país.

El Kremlin ya se ha equipado con herramientas para luchar contra esta amenaza. El gobierno aprobó una ley en 2012 que ordenaba a Roskomnadzor crear una lista negra de sitios web considerados una amenaza para la seguridad nacional. Putin promulgó la norma después de que estalló una oleada masiva de manifestaciones callejeras, en 2011 y 2012, sobre una elección que, según los manifestantes, había sido arreglada para volver a poner a Putin en el poder. Conforme Roskomsvoboda, Rusia bloquea 154.000 sitios web de su lista negra.

Los críticos de la ley de la lista negra argumentan que la definición de los sitios que deben incluirse no es clara, y que se utiliza con frecuencia para bloquear a grupos de oposición política y otras voces disidentes.

Esa última afirmación es innegable. Las autoridades rusas han tomado medidas cada vez más enérgicas contra la disidencia, y han incluso encarcelado a personas por "gustarles" las publicaciones de VKontakte, el equivalente ruso de Facebook. En un caso reciente, el país condenó a un bloguero de videos por un discurso de odio, luego de que publicó un video de él mismo jugando a Pokemon Go en una iglesia.

En 2014, Rusia aprobó una polémica ley de almacenamiento de datos, que exige que los sitios web de redes sociales mantengan sus servidores -y todos sus datos- en esa nación. Algunos sitios se han negado, incluido LinkedIn, el cual fue bloqueado. Telegram, un servicio de mensajería popular en Rusia y otros lugares, se negó a cumplir con la ley y ahora está técnicamente prohibido. Se puede acceder al programa a través de una aplicación de bloqueo de IP, como una red privada virtual, o VPN.

Pero Rusia prohibió el uso de redes privadas virtuales (VPN) y otros softwares y sitios web utilizados para eludir el sistema de filtrado de internet del país, en junio de 2017. Como ocurre con la ley de internet soberana propuesta, Rusia carece de un mecanismo para aplicar completamente la prohibición del uso de VPN.

Freedom House calificó la internet de Rusia como "no libre" en su última encuesta mundial, publicada a fines de 2018. Aunque el acceso a la red aumentó entre los 143 millones de habitantes de Rusia, la libertad de internet en el país se redujo por sexto año consecutivo, informó el grupo de vigilancia.

Human Rights Watch expresó su preocupación por la propuesta de internet soberana. "Las leyes rusas de internet han sido en su mayoría apresuradas, torpes y caóticas, pero eso no reduce su amenaza a la libertad de expresión e información", escribió la investigadora Yulia Gorbunova, en una declaración para Human Rights Watch.

"Definitivamente, Rusia se está convirtiendo en uno de los peores infractores a la libertad de internet, pero es muy eventual", dijo Kazaryan, del Instituto de Investigación de Internet. "Son sólo fiscales aleatorios de Rusia, que bloquean algunos sitios porque, supongo, necesitan informar a sus superiores que están lidiando con amenazas en la red”.

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