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LA Times Español

La Internet china y la no china, son mundos diferentes: esto es lo que nos gusta de cada red

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Un hombre usa la aplicación WeChat en 2017, en Hong Kong. Algunos estadounidenses de origen chino en el Valle de San Gabriel también utilizan la plataforma de mensajes de ese país. (studioEAST / Getty Images)

(Getty Images)

La Internet controlada por los chinos ya es un mundo aparte de la utilizada por el resto del globo, dividida por la censura que impide a los usuarios en China acceder a muchas de las aplicaciones y sitios web que se usan a diario en Estados Unidos y otros lugares.

Ahora, esos mundos separados podrían separarse aún más, a medida que la guerra comercial y tecnológica se intensifica, las cadenas de suministro se “desacoplan” y crece la desconfianza entre EE.UU y China.

La periodista de planta Alice Su, en el buró de The Times en Beijing, y el columnista Frank Shyong, desde Los Ángeles, quien cubrió anteriormente temas del Valle de San Gabriel y la comunidad china en el sur de California, discuten cómo es vivir y trabajar entre los dos mundos.

¿Cómo es la Internet en China? 

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Alice Su: No puedes acceder a la mayoría de las cosas desde China. Debes utilizar una red privada virtual, o VPN, para abrir Google, Facebook, Instagram, Twitter; lo mismo ocurre con las aplicaciones. Recientemente compramos un teléfono chino para usar como prepago; no puede descargar aplicaciones occidentales.

Fue un gran problema este mes cuando Google anunció que no daría acceso a Google Play a los teléfonos de Huawei, pero en China, la mayoría de los celulares ya no pueden acceder a la tienda. No puedes descargar Gmail, Google Maps o cualquiera de esas aplicaciones.

Si quiero acceder a un sitio chino, como el Ministerio de Relaciones Exteriores, tengo que desactivar la VPN porque si estoy en Internet occidental, no puedo abrir una página china.

No sé si se puede abrir el sitio del Ministerio de Asuntos Exteriores en Los Ángeles, pero aquí, en Beijing, siempre enciendo y apago la VPN para ver la versión china de algo, y luego ir a la versión que ve el mundo occidental.

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En China, todos usan la aplicación de redes sociales WeChat. Debes tener WeChat o Alipay configurados para pedir comida o llamar un Didi, la versión china de Uber. Pero estas aplicaciones sólo funcionan con cuentas bancarias chinas. También se puede usar WeChat para pagar facturas de servicios públicos, reservar un hotel, donar a una organización benéfica, reservar un vuelo o comprar un boleto de cine.

Ahora hay regulaciones estrictas sobre la verificación de identidad, que no existían hace unos años. Muchas aplicaciones le piden al usuario que se tome una autofoto con un pasaporte junto a su cara, y también que envíe una foto del pasaporte a la aplicación.

Frank Shyong: Es como si también estuvieras inmigrando en su Internet, como si estuvieras pasando por la aduana para ir a su Internet.

Su: Se puede pensar que las aplicaciones necesitan asegurarse de que todos usen identificaciones reales, porque hay muchas estafas en China. Pero otra forma de verlo es que todo lo que haga el usuario queda guardado en el dispositivo, vinculado con su cara, ubicación, cuenta bancaria e identificación. Es un tesoro de información para la vigilancia del gobierno, además de las cámaras y la tecnología de reconocimiento facial que ya están instaladas.

¿Qué pasa con los miembros de la comunidad china en Estados Unidos? ¿Utilizan una versión china de Internet?

Shyong: Todos los que hablan chino en L.A con quienes he tratado me agregan a WeChat. Hay restaurantes en el Valle de San Gabriel que aceptan WeChat Pay ahora. A Alipay ya lo habían aceptado desde hace mucho tiempo.

Cuando uso Internet en EE.UU para cubrir temas de la comunidad china, trabajo con Internet de EE.UU, sólo que en idioma chino. Esto es una especie de bifurcación autocreada.

Los empresarios en el Valle de San Gabriel desarrollaron ETAcar, que es un servicio en idioma chino al estilo Uber, o 2redbeans, para citas. En lugar de Yelp hay Chihuo, una página de comida. También hay webs como chineseinla.com y sitios de periódicos. Hay un servicio de mensajes, MITBBS, y es popular entre las organizaciones de antiguos alumnos de las principales universidades de China y Taiwán.

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Su: ¿Por qué la gente usa WeChat en EE.UU para hablar entre ellos, cuando tienen iMessage y Facebook?

Shyong: Es lo que usan para hablar con todos sus amigos chinos. Entonces, si usan iMessage, sólo los amigos y familiares chinos en EE.UU lo tienen. No se puede enviar mensajes a todos al mismo tiempo.

¿El flujo de información o su manipulación afectan la forma en que las personas entienden las noticias?

Su: En China, la mayoría de las noticias provienen de medios estatales, son noticias estatales. Todo es más o menos igual. Se ven los mismos titulares en 10 artículos diferentes.

Una broma dice que, si lees o miras las noticias, siempre son 20 minutos de buenas nuevas sobre China, y 10 minutos de calamidades sobre el resto del mundo. La gente se burla de eso, pero afecta su visión del mundo.

Escucho a los chinos decir todo el tiempo, “es realmente seguro aquí". Si vas a EE.UU, te advierten: “Ten cuidado, es peligroso”.

Lo que distingue a WeChat y Alipay de cosas como chineseinla.com es que el gobierno chino tiene acceso a las aplicaciones en China. Allí obviamente están censurados y todo el mundo lo sabe. Es una experiencia común publicar algo y que en 10 minutos desaparezca, porque era un contenido sensible. O a veces uno intenta publicar algo, pero no lo logra. En algunos casos, las personas se autocensuran, absteniéndose de compartir algo sensible.

 Un temor que los estadounidenses pueden tener es acerca del alcance del gobierno chino sobre la tecnología y los medios chinos, ya sea para censurar información, difundir propaganda o espiar a los usuarios. ¿Creen que eso sucede?

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Shyong: Es difícil de afirmar. Personalmente no he observado ninguna censura, pero hay rumores de que los censores influyen en algunos periódicos en idioma chino en EE.UU, o que un ex funcionario de inteligencia es responsable de algún sitio local basado en WeChat. Se observan editoriales en algunos periódicos en idioma chino que están a favor de China y critican a EE.UU. Los rumores son casi imposibles de verificar, pero son persistentes.

Quienes siguieron de cerca la división en la comunidad chinoestadounidense sobre la acción afirmativa especulan en privado que los intereses nacionales chinos pueden participar en la configuración de la identidad política de esta comunidad. Eso no puede eliminarse como posibilidad, pero creo que hay otro factor a considerar: los inmigrantes chinos, dependiendo de cuándo llegaron, provienen de diferentes épocas históricas y políticas de China, lo cual podría llevar a identidades políticas contrastantes aquí en EE.UU.

Su: Los investigadores dicen que WeChat censura los chats de manera diferente según el lugar donde el usuario haya registrado la cuenta.

Las cuentas chinas están más censuradas que las extranjeras, pero incluso si una cuenta china se actualiza después a un número de teléfono extranjero, se seguirá censurando como si estuviera en China, según investigadores del Laboratorio de Ciudadanos de la Universidad de Toronto, que analizaron las tendencias de supresión de WeChat.

Si una cuenta de Estados Unidos envía mensajes confidenciales a un grupo con cuentas chinas, los usuarios chinos no los reciben. Todos los artículos censurados se borran de WeChat en todas partes, por lo cual no se podrá verlos ni siquiera desde cuentas en EE.UU.

¿Y qué ocurre en China? ¿Quién tiene una VPN?

Su: Algo que preocupa a los chinos es que no hay un buen sistema de búsqueda allí. Está Bing, pero más gente usa Baidu, y los resultados son a menudo muy malos.

Las personas que buscan curas para enfermedades reciben anuncios de medicamentos falsos. No se verifica una gran cantidad de información y no hay forma de saber si es verdad.

En términos de información políticamente sensible, no hay forma de obtenerla. A menos que se tenga una VPN, que en el pasado se podía descargar en China. Hoy en día no es posible tener una, a menos que se haya comprado e instalado fuera de China.

No puede encontrar información directa sobre, por ejemplo, las protestas de 1989 en la Plaza de Tiananmen, a menos que uno use un desvío. Si se busca en Baidu, sólo se hallará una breve explicación oficial, que habla únicamente de disturbios antipartidistas y antisocialistas.

Hay personas que logran superar el firewall (bloqueo) y usan una VPN, pero es una minoría. Y los medios estatales, como New China News Agency y Global Times, utilizan Twitter y Facebook para propaganda. No sé si emplean alguna VPN o tienen accesos especiales, pero publican en plataformas de redes sociales prohibidas todo el tiempo.

A medida que los mundos de la información se dividen y crece la desconfianza entre EE.UU y China, ¿qué implica eso para su trabajo como periodistas en ambos lados?

Shyong: Sólo hace que sea más importante el contar historias. Como seres humanos, tendemos a llenar el vacío dejado por la ausencia de verdades y hechos con ficciones aún más aterradoras. Pero explicar las motivaciones que existen en ambos lados de una división cultural puede acercarnos más.

El estado actual de los asuntos entre Estados Unidos y China no ayuda. Pero el riesgo de xenofobia existía antes de esta situación política; las personas de ascendencia china han enfrentado hostilidades, han sido consideradas por algunos en Estados Unidos como extranjeros de forma perpetua, o como una competencia por las mismas oportunidades económicas. Ahora hay nuevas implicaciones en esto, basadas en recientes tipos de nacionalismo.

En mi caso, cuando pienso en mundos de información dividida, imagino la manera en que todas las diferentes comunidades de Los Ángeles usan internet. El total de aplicaciones y sitios web particulares son un reflejo de la fascinante diversidad y de las barreras persistentes del idioma.

Ir a la Internet de los inmigrantes chinos, japoneses o filipinos es sólo una prueba más de que están ocurriendo todas estas conversaciones, de las cuales no estamos muy al tanto en la angloparlante Los Ángeles.

Aquí, la línea divisoria es el lenguaje, y la segregación es en cierto modo voluntaria. Estas son sólo personas que intentan interactuar en una sociedad moderna, usar tecnología y aplicaciones adaptadas a sus necesidades. Es un reflejo de que hay otro universo. Al entrar en el Valle de San Gabriel, sobre Valley Boulevard uno ya se siente como si estuviera en un país extranjero.

Luego entras a Internet, y es un internet extranjero. Las noticias que lee la gente, los algoritmos que los guían, las aplicaciones en las que confían, la forma en que usan las redes sociales, qué tipo de noticias se vuelven virales, todo es realmente diferente.

Su: Informamos sobre un mundo aparte, que es voluntario y autogenerado. Debo remarcar con delicadeza que el mundo desde el cual reporto está controlado.

Puedo entrevistar a muchos chinos y la mayoría podría pensar de cierta manera. Si cito algo de la plataforma social Weibo, debo tener en cuenta que gran parte de eso ha sido revisado cuidadosamente.

Aquí también hay un mundo chino separado, pero la razón es que hay un partido y un gobierno que lo dirige, que establece los límites y decide qué se puede o no decir.

Eso es difícil. A veces veo algo en Twitter, tal vez una persona china dice lo que piensa y es acusada de estar controlada por el partido comunista. Pero su opinión también puede ser simplemente producto del entorno en el que se encuentra, y basada en la única información disponible para ella.

No quiero invalidar sus opiniones, pero necesito que los lectores conozcan el contexto.

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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