La Casa Blanca aprueba el uso de la fuerza letal para las tropas estadounidenses en la frontera

La Casa Blanca aprueba el uso de la fuerza letal para las tropas estadounidenses en la frontera

En una fuerte expansión de la polémica misión militar a lo largo de la frontera suroeste, la Casa Blanca autorizó amplios nuevos poderes para que las tropas de Estados Unidos empleen potencialmente contra los migrantes, incluidas las requisas, las detenciones, el control de masas y, si es necesario, la fuerza letal.

Un memorándum firmado por el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John F. Kelly, autorizó el despliegue de los 5,900 soldados en la frontera para proteger a los oficiales de la Patrulla Fronteriza y otro personal de Estados Unidos. Ello podría poner a los soldados o infantes de marina en contacto directo con los migrantes por primera vez desde que el presidente Trump los trasladó velozmente hacia puestos fronterizos en Arizona, Texas y California, poco antes de las elecciones de mitad de mandato, del 6 de noviembre pasado.

El memo, de cuatro páginas de extensión, autoriza a las tropas a realizar "control de masas, detención temporal y requisas superficiales", así como "una demostración o uso de la fuerza (incluida la fuerza letal si es debido) que sean razonablemente necesarios para garantizar la protección y seguridad del personal federal".

Kelly firmó la orden el martes 20 de noviembre por la noche. Trump había abandonado la Casa Blanca ese mismo día para pasar unas vacaciones de seis días en su resort Mar-a-Lago, en Florida. El miércoles, el presidente pasó la jornada jugando al golf.

El secretario de Defensa, James N. Mattis, apoyó la inusual orden en una conferencia de prensa convocada raudamente en el Pentágono. Kelly "tiene la autoridad para hacer lo que el presidente le diga que haga", aseveró Mattis. "Así firmó la nota por la Casa Blanca".

El Pentágono también autorizó al personal médico militar a realizar "exámenes de salud" de migrantes, indicó un funcionario de Defensa, aunque eso se hizo en una orden separada.

Los críticos denunciaron que la misión expandida —y la forma atípica en que se autorizó—, fue injustificada y peligrosa, y que la Casa Blanca estaba usando al Pentágono como apoyo político para respaldar los polémicos dichos del primer mandatario acerca de las caravanas de migrantes que se desplazan hacia el norte a través de México. Trump afirmó que estos grupos representan una amenaza inminente a la seguridad de Estados Unidos.

"No es suficiente que el presidente Trump les haya pedido a los miembros del servicio estadounidense que pasen el Día de Acción de Gracias en la frontera para promover una agenda partidista", expuso Michael Breen, presidente de Human Rights First. "Ahora la Casa Blanca sube la apuesta al autorizar a los miembros del servicio a usar la fuerza letal contra los refugiados, migrantes y otros en la frontera".

"Esta legalmente dudosa ‘orden del gabinete’ crea confusión, socava la moral y puede llevar a la violencia", remarcó Breen.

Truman National Security Project, una organización de políticas públicas de Washington formada por exfuncionarios de seguridad nacional del gobierno de Obama, calificó la orden de la Casa Blanca de "ilegal e inconstitucional", y pidió al Congreso que la bloquee.

"Es una política de larga data y un principio indiscutible que el ejército de los Estados Unidos no pueda participar en actividades del orden dentro del país", remarcó el grupo en una declaración. "No se puede permitir que esta orden prevalezca".

Es probable que el decreto de la Casa Blanca genere desafíos legales por parte de los críticos, que sostienen que permitir que las tropas detengan, registren y utilicen la fuerza contra las personas en territorio estadounidense —incluso para proteger al personal del gobierno— podría violar una norma federal conocida como la Ley Posse Comitatus, que impide en la mayoría de los casos que el servicio militar activo haga cumplir de la ley nacional.

Mattis indicó que el rol de las tropas a lo largo de la frontera sería limitado, y que la nueva autoridad se usaría únicamente si la Patrulla Fronteriza u otro personal federal eran amenazados por los migrantes. También dijo que la Casa Blanca no había dado autoridad a las tropas para hacer arrestos, aunque no abordó la diferencia entre arrestos y detenciones. "No hay autoridad de arresto en el marco de la norma Posse Comitatus para las tropas federales de los Estados Unidos", aseveró. "Eso se puede hacer, pero debe hacerse de acuerdo con la ley. Eso no se ha hecho, ni se ha anticipado".

El memorando de Kelly, que fue enviado a Mattis y a la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, especifica que las tropas "no deben, sin instrucciones del [presidente], realizar actividades civiles tradicionales de cumplimiento de la ley, como arrestos, registros y confiscaciones".

Según la Casa Blanca, el Departamento de Justicia había aprobado el memorándum.

Mattis minimizó el significado de la misión ampliada y dijo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, había pedido que se le diera a los militares una autoridad más amplia, pero aún no había solicitado tropas armadas para proteger a su personal.

"No ha habido ningún pedido de fuerza letal" de los oficiales de Seguridad Nacional, aseguró Mattis. "No hay personal armado. Determinaré [si es necesario] según lo que solicite el DHS y conforme un análisis de la misión".

Mattis agregó que podría emplearse policía militar para el control de multitudes, pero que los agentes estarían desarmados y llevarían escudos y bastones para ayudar a la Patrulla Fronteriza "si tuviéramos que respaldarlos".

"No vamos a arrestar ni nada por el estilo. Evitar que una persona golpee a otra y entregarla a alguien más, son minutos, ni siquiera horas, ¿cierto?", dijo.

Hasta ahora, la policía militar a lo largo de la frontera ha estado entre las únicas tropas que portan armas y está limitada a la protección de otros soldados.

El memo de la Casa Blanca señala que una "evidencia e inteligencia creíbles" indican que los migrantes que se dirigen a la frontera con México "pueden provocar incidentes de violencia y desorden, que podrían amenazar al personal de Aduanas y Fronteras de EE.UU. y a otro personal del gobierno estadounidense que desempeñe las funciones federales necesarias para garantizar y proteger la integridad de la frontera sur".

Los fragmentos del memo, que no fue dado a conocer públicamente, fueron leídos a The Times.

En un comunicado, Hogan Gidley, el subsecretario de prensa de la Casa Blanca, afirmó que los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza "se ponen voluntariamente en situaciones extremadamente peligrosas todos los días para proteger a los estadounidenses y sus familias. La autorización del presidente garantiza que el Departamento de Defensa pueda intervenir para proteger a quienes nos protegen".

Miles de inmigrantes llegaron recientemente a las ciudades mexicanas de Tijuana y Mexicali y se han enfrentado en los últimos días con manifestantes locales, que se oponen a su presencia. Hasta el momento, los solicitantes de asilo no han intentado correr hacia la frontera en masa y no se reportaron enfrentamientos violentos con agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

Emitir un memorándum firmado por el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, y no el presidente, fue un método inusual para ordenar al Pentágono que se prepare para la misión más amplia. Los funcionarios de ese departamento han dicho en privado durante días que esperaban que Trump firmara un decreto, y no está claro por qué le entregó la responsabilidad a su ayudante.

Una nueva autorización del primer mandatario fue necesaria para asumir la función de seguridad extendida, explicaron los funcionarios. El Pentágono había rechazado hasta ahora una misión más amplia, con la inclusión del uso potencial de la fuerza letal, porque sus abogados concluyeron que no tenían autoridad legal bajo las órdenes presidenciales existentes.

Tras bambalinas, los oficiales de Defensa y Seguridad Nacional participaron en extensas charlas sobre la ampliación de la misión para incluir la protección de los oficiales de la Patrulla Fronteriza, aunque generalmente están armados y la amenaza no parece grave.

Los demócratas en el Congreso y otros críticos de la operación fronteriza, incluidos los oficiales militares retirados, acusaron a Trump de exagerar la amenaza en la frontera para irritar a los partidarios antes de la elección de mitad de mandato. El presidente dejó de hablar sobre el tema mayormente desde entonces.

Los oficiales del Pentágono afirmaron a principios de esta semana que la mayoría de las tropas estaban terminando su misión de fortalecer las protecciones en los cruces fronterizos, y que algunas de ellas podrían regresar pronto a sus hogares. Los soldados están autorizados a quedarse allí sólo hasta el 15 de diciembre, aunque el plazo podría ampliarse.

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