Dos presos condenados a muerte en San Quintín fallecen en aparente suicidio

En aparente suicidio fallecen dos presos condenados a muerte en San Quintín

Con menos de 48 horas de diferencia, dos presos condenados a muerte fallecieron después de que se les encontró sin signos vitales en sus celdas en la prisión estatal de San Quintín.

Las autoridades creen que Andrew Urdiales, de 54 años, y Virendra Govin, de 51, se suicidaron durante el fin de semana, dijo el Departamento Correccional y de Rehabilitación de California.

No hay indicios de que las dos muertes estén relacionadas, pero ambos incidentes plantean preguntas sobre las medidas de seguridad en la prisión. Ambos internos tenían sus propias celdas.

Terry Thornton, una portavoz del departamento, dijo que los guardias de la prisión deben controlar a los reclusos que se encuentran en celdas segregadas al menos cada 30 minutos, pero desconocía la hora de las últimas visitas oculares de Urdiales y Govin.

Dijo que los presos con inclinación al suicidio tienen supervisión constante, aunque ninguno de los dos entraba en esa categoría.

El primer incidente comenzó alrededor de las 11:15 p.m. del 2 de noviembre, cuando el personal encontró a Urdiales, un ex marine que mató brutalmente a ocho mujeres, incluidas cinco en el sur de California, y no respondió durante un control de seguridad en la unidad de máxima seguridad llamada el Centro de Ajuste, donde se alojan los recién llegados mientras son procesados.

Los oficiales trataron de salvarlo dándole primeros auxilios, pero fue declarado muerto un minuto después de la medianoche.

Después, el domingo 4 de noviembre, alrededor de las 10:15 p.m., el personal encontró inconsciente a Govin en su celda en la unidad de Segregación Norte. Fue declarado muerto 15 minutos después.

Desde que California reestableció la pena capital hace cuatro décadas, 25 presos se han suicidado. En ese mismo período, 79 han muerto por causas naturales, 13 han sido ejecutados por el estado y 11 han muerto por otras causas.

California tiene más personas en el corredor de la muerte (740) que cualquier otro estado. Florida está en segundo lugar, con 346, según el Departamento Correccional de Florida.

Urdiales fue condenado a muerte por un jurado en el Condado de Orange por los asesinatos en el sur de California, los que cometió mientras estaba asignado en varias instalaciones militares en la zona.

Sus delitos comenzaron en 1986, cuando atacó a Robbin Brandley, de 23 años, mientras caminaba hacia su automóvil en un estacionamiento poco iluminado después de un concierto de piano en el Saddleback College en Mission Viejo. La apuñaló 41 veces en la espalda, el cuello, el pecho y las manos con un cuchillo de caza.

También fue declarado culpable en los asesinatos de Maryann Wells, 31, en San Diego, y Julie McGhee, de 29 años, en Cathedral City, en 1988, así como los asesinatos de Tammie Erwin, 18, en 1989, y Denise Maney, 32, en Palm Springs, en 1995. Todas recibieron un tiro en la cabeza.

Urdiales mató a tres mujeres durante cuatro meses en Illinois antes de ser arrestado en noviembre de 1996 en Indiana, luego de que los agentes lo vieron en su camión manejando en una área conocida por la práctica de la prostitución.

Los oficiales encontraron una pistola en su automóvil sin permiso para portarla y la confiscaron. Un año después, la policía de Chicago relacionó el arma de Urdiales con las balas recuperadas de los cuerpos de las tres víctimas.

Urdiales estuvo vinculado a los asesinatos en el sur de California después de su arresto. Dio una confesión escalofriante en 1997 que sorprendió a los investigadores más veteranos, ofreciendo descripciones detalladas de los asesinatos.

Había sido condenado a muerte por los asesinatos de Illinois, pero después de que la pena de muerte fue declarada ilegal en el estado, se le ordenó que cumpliera cadena perpetua sin libertad condicional.

En 2011, Urdiales fue extraditado al Condado de Orange para ser juzgado.

Govin, quien era dueño de un motel en Studio City, había estado en el corredor de la muerte por mucho más tiempo. Fue condenado a muerte en 2004 por un jurado del condado de Los Ángeles, por los asesinatos de una rival de negocios y sus tres familiares durante una disputa sobre un callejón que separaba ambas propiedades.

Los miembros de la familia fueron estrangulados con bolsas plásticas para basura, golpeados y quemados cuando Govin, su hermano y un socio incendiaron la casa de la mujer en Hollywood Hills.

El hermano de Govin ha estado en el corredor de la muerte desde 2005 por el mismo caso.

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