El único resultado que vale es una tercera pelea entre Canelo y ‘GGG’

La vista desde los hombros de su entrenador no era familiar. Saúl Álvarez veía al mundo en el que su lugar en el boxeo estaba asegurado, en el que las preguntas de su carácter no fueron silenciados, solo se les bajó el volumen.

Doce meses después de haber empatado con Gennady Golovkin y seis meses de haber sido castigado por haber dado positivo en un control anti-doping que ensució su reputación, Álvarez se ganó la distinción del mejor peso mediano del mundo.

Una decisión mayoritaria lo dio como ganador en la pelea de desempate contra Golovkin el sábado en la noche, Álvarez levantó su dedo índice a sus hinchados labios, como indicando a sus críticos que se quedaran callados.

Él se ganó eso.

“Voy a disfrutar este momento”, dijo.

Su triunfo en el T-Mobile Arena le dio a Álvarez la firma de la victoria en una carrera histórica que pudiera asegurar bolsas más lucrativas contra varios de los oponentes viables en su peso, muchos de los que no le darían tantos problemas como Golovkin.

Su lista de oponentes potenciales, sin embargo, pudiera empezar y terminar con Golovkin.

La pelea del sábado fue tan apretada como la del año pasado, con Glenn Feldman dando un puntaje de 114-114, mientras que Dave Moretti y Steve Weisfeld declararon a Álvarez como ganador con 115-113. Golovkin fue mi ganador en mi tarjeta con 115-113.

“No puedo quejarme de la decisión, pero es muy apretada para pedir una tercera pelea”, dijo Abel Sánchez, el entrenador de Golovkin.

Pero no es que la pelea haya sido prácticamente pareja; es que Golovkin y Álvarez regresaron al T-Mobile Arena un año después de su primer combate con estrategias completamente diferentes y lo ejecutaron lo suficientemente bien para producir otro remachado combate que abre el camino para un tercero.

“Si la gente quiere una tercera pelea, lo haremos”, dijo Álvarez.

Cuando Álvarez compartió el cuadrilátero el año pasado con Golovkin, él era el peleador defensivo y Golovkin era el que lo acosaba. Los papeles se intercambiaron en esta ocasión, mientras que Álvarez avanzaba, Golovkin retrocedía.

Su adaptación al cambio fue evidencia de los talentosos que son.

En los primeros asaltos, ambos peleadores trataron de establecer sus jabs.  Golovkin fue el que tuvo éxito en hacerlo, y no solo lanzó su jab con gran potencia, pero frecuentemente lanzó dos o tres al mismo tiempo.

Álvarez se adaptó. En el quinto round, él empezó a sacudirse de los rápidos golpes de Golovkin y armó ataques también.  Golovkin fue obligado a retrocedes y estaba claramente incómodo haciendo eso, lo que disminuía su poder.

Canelo castigó la mandíbula de Golovkin.  Lanzó golpes ensordecedores al cuerpo del kazajo. Golovkin en ocasiones trató de mantenerse con su plan, tal como en el séptimo episodio, pero Álvarez eventualmente lo forzó a retroceder. Álvarez fue muy fuerte.

Siendo uno de los peleadores con la mejor condición en el deporte, Golovkin mostró señales inusuales de fatiga en algunos de los rounds del medio de la pelea, dejando caer sus manos al lado cuando hubo momentos de calma en la acción.

Pero él no estaba tomando aire, no se estaba rindiendo.

Golovkin estaba tratando de salvar la pelea atacando a un cansado Álvarez en los dos últimos rounds.  El doceavo fue particularmente competitivo, con ambos peleadores lanzando golpes por doquier mientras que la afición se ponía de pie en la arena llena.

“Tuvimos una gran pelea, la que esperamos en la primera”, dijo Sánchez.

Sánchez acusó a Álvarez de correr el pasado septiembre.  No lo hizo.

Sánchez describió la pelea del año pasado como aburrida. No lo fue.

Pero la inexplicable calificación de 118-110 de Adelaide Byrd a favor de Álvarez para dar el empate, unido a la cancelación de la pelea de mayo por la situación del clembuterol, hizo que la mayoría de aficionados simpatizaran con ‘GGG’ lo suficiente para aceptar los cuestionamientos de Sánchez casi sin resistencia.

La realidad fue que el encuentro inicial fue inusualmente violento, considerando el nivel de talento de ambos combatientes, como lo fue el sábado.  Una tercera pelea sería también.

Cuando se le preguntó si quería volver a pelear con Álvarez una tercera vez, Golovkin respondió, “bajo las circunstancias correctas, sí”.

Un obstáculo podría ser la edad de Golovkin, ya que para el próximo Cinco de Mayo, la cual está generalmente reservada para peleas de esta magnitud, Golovkin tendrá 37 años.

Pero Golovkin mostró el sábado que puede ajustarse y que si su edad lo hace más lento, él debería se capaz de parcialmente compensar por eso también.

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