El magistrado en el juicio de ‘El Chapo’ le impidió a un testigo hablar sobre sobornos a políticos, entre ellos al presidente electo de México

Le impiden a un testigo hablar sobre sobornos a políticos, entre ellos al presidente electo de México

Uno de los testigos más importantes en el juicio al narcotraficante mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán buscó implicar al presidente electo de México en la corrupción, el martes 20 de noviembre, al relatar los pagos efectuados a políticos de alto nivel, hasta que el juez se lo impidió.

El abogado defensor William Purpura guió al exasistente de Guzmán, Jesús "El Rey" Zambada García, en una danza claramente coreografiada en torno a acusaciones que el tribunal había limitado durante una larga consulta privada con el magistrado, antes de que los jurados ingresaran a la sala, el martes por la mañana.

Después de un extenso intercambio acerca de sobornos que el testigo dijo haber pagado al exjefe de la policía mexicana, Genaro García Luna, en nombre de su hermano, el jefe del cártel de Sinaloa, Ismael "El Mayo" Zambada, Purpura preguntó por un hombre llamado Regino, a quien Zambada García identificó como ayudante del entonces alcalde de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

"¿Y qué pasaría si Regino tuviera alguna relación con López Obrador?", preguntó Purpura antes de que el juez Brian Cogan aceptara una objeción de los fiscales federales, que impidió una respuesta. En lugar de ello, el abogado defensor presionó al testigo sobre exactamente cuánto dinero había recibido Regino durante su encuentro, en 2005.

"No estoy seguro, pero fue de unos millones de dólares", respondió Zambada García. "Se le pagó porque se decía que iba a ser el próximo secretario de Seguridad. De ser así, ello sería para nuestra protección".

En cuestión de minutos, Gabriel Regino García, profesor de criminología en la Universidad Nacional Autónoma de México, tuiteó una feroz negación. "Es falso que durante mi ejercicio del servicio público recibí un soborno de parte del testigo Jesús Zambada", escribió.

López Obrador, por su parte, es el presidente electo de México.

No es la primera vez que los abogados de Guzmán intentan retratar a los políticos mexicanos como corruptos, ni que luchan con la corte por el papel que puede desempeñar esa supuesta corrupción en su caso. Al abogado defensor Jeffrey Lichtman se le advirtió mantenerse alejado del tema en la segunda mitad de sus declaraciones de apertura, a mediados de noviembre, y Cogan decidió restringir lo que Purpura pudo preguntar acerca de la corrupción, el martes 20, en su interrogatorio cruzado a Zambada García.

"Las personas y entidades que no son parte de este caso sufrirán vergüenza y hostigamiento si esta información se hiciera pública", indicó Cogan a la corte, el martes por la mañana. Así, el magistrado dictaminó que toda la consulta privada, de media hora de duración, quedaría fuera del registro público, y que la moción del fiscal para excluir tal testimonio sería editada antes de su incorporación.

Aún así, Purpura estuvo cerca de hacer la pregunta. "Si Mayo pudiera corromper al presidente de México, lo haría, ¿no es así?", inquirió el abogado.

"Tal vez", respondió el testigo.

Zambada García declaró que había sobornado a García Luna dos veces, primero cuando era jefe de la Agencia Federal de Investigaciones, y nuevamente cuando era secretario de Seguridad Pública a cargo de la policía federal de México. En ambas ocasiones, testificó, se reunió con el oficial de policía en un restaurante, donde le entregó millones de dólares en nombre de su hermano, "El Mayo". También declaró que los narcotraficantes habían recaudado $50 millones como protección para García Luna.

El intercambio fue parte de una larga y, en ocasiones, irritable ida y vuelta. Purpura atacó la credibilidad de Zambada García, desmenuzando las declaraciones anteriores de decenas de "sesiones de acuerdo de inmunidad" del gobierno, en las que el testigo había detallado los delitos de sus asociados a investigadores federales.

"Usted y su hermano, Mayo, se reunieron con Luna en un restaurante en algún momento entre 2005 y 2006. ¿Lo recuerda?", preguntó el letrado.

"No, no en este momento", respondió el testigo. "Eso es un error", explicó cuando se le mostró una transcripción de su deposición anterior. "Me reuní con el abogado de mi hermano y con Luna; así como así, puede haber muchos errores del intérprete".

Las acusaciones de soborno cerraron casi cuatro días de testimonios de Zambada García, quien saludó con la cabeza a Guzmán mientras se retiraba del estrado. Justo antes de que el testigo colaborador fuera retirado de la sala por última vez, su antiguo jefe le devolvió el saludo.

Sharp es corresponsal especial.

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