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LA Times Español

Cuando las cuentas se acumulan, los jóvenes recurren a personas que no conocen a través de Venmo

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 Indira Márquez Robles, al centro de la imagen con la camisa a rayas, se sienta con su familia afuera de un museo en Savannah, Ga. Las donaciones de Venmo y Cash App ayudaron a la familia de Márquez cuando su padrastro fue detenido por funcionarios de ICE. (Cortesía de Indira Márquez Robles)

(Los Angeles Times)

Indira Márquez Robles se sintió impotente.

Justo antes de su clase de política comparativa, la estudiante de 19 años de la Universidad de Oglethorpe supo que su padrastro había sido arrestado bajo sospecha de DUI (conducir bajo influencia) y que había sido puesto en custodia de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas en Georgia. Se avecinaba un pago de matrícula. Los honorarios legales se acumularían. Con el sostén (su padre) de la familia tras las rejas, toda su familia sentiría lo que es apretarse el bolsillo.

Así que Márquez escribió un tweet: “hey, estoy tratando de mantener la calma aquí, pero mi padre acaba de ser arrestado...”. Su madre necesitaba dinero para pagar la gasolina desde Houston para visitarlo, Márquez escribió, y si alguien quisiera contribuir podrían encontrarla en Cash App o Venmo, aplicaciones de pago móvil que permiten a los usuarios enviar dinero en efectivo entre ellos mismos con sólo apretar un botón.

Con miles de “likes” y “retweets”, las donaciones superaron los $1.000 dos días después, más que suficiente para cubrir ese gasto.

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Venmo, propiedad de PayPal, y Cash App, propiedad de Square, han crecido en los últimos años, a medida que los servicios financieros sin efectivo pasaron a los círculos convencionales. Unos 40 millones de personas usan Venmo, y los pagos aumentaron un 73% a $21 mil millones en el primer trimestre de 2019 respecto al año anterior. Cash App reportó 15 millones de usuarios activos mensuales a partir de diciembre.

La mayoría de los pagos de persona a persona son gratuitos, ya que las compañías obtienen una porción de las transacciones comerciales y las relacionadas con las tarjetas de crédito. Ninguna de las dos empresas es rentable, pero ambas cuentan con una amplia popularidad que PayPal y Square esperan monetizar en el futuro.

Los servicios se promocionan a sí mismos como herramientas que facilitan a su base de usuarios milenios y Gen Z pagar una porción de la cuenta de un bar o dividir el costo del almuerzo. Pero algunos con presupuestos ajustados también están recurriendo a estas aplicaciones como herramientas de financiación colectiva para facturas, emergencias y los costos de la vida diaria.

Los tweets que enlazan a las cuentas de Venmo y Cash App son comunes en algunos bolsillos de Twitter, ya que los usuarios buscan reunir unos pocos cientos de dólares en alquiler o comida, gastos onerosos como facturas médicas, cirugía, tarifas de inmigración, el funeral de un miembro de la familia e incluso un par de dólares para una taza de café o un servicio para arreglarse las uñas.

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El usuario de Twitter @queenofyelling lo resumió con un tweet: “la cultura de los milenios es simplemente pasar los mismos $20 a quien lo necesite”.

Las referencias a cuentas personales de micro pagos son comunes en los perfiles de redes sociales de personas en comunidades online que se unen en grupos marginados, incluidas mujeres, personas de color, inmigrantes y personas que se identifican como LGBTQ.

A medida que persisten las diferencias salariales entre los géneros y que aumentan las diferencias en la riqueza racial, existe una comprensión más amplia del costo de ser una mujer, transgénero, negra, morena o inmigrante indocumentada en Estados Unidos.

Esa perspectiva llega a través de solicitudes por dinero. En el Día Internacional de la Mujer, por ejemplo, algunos usuarios de Twitter instaron a los hombres a tratar de ayudar a nivelar esa brecha a través de Venmo.

El padrastro de Márquez se quedó ilegalmente en el país. La propia Márquez es receptora del programa de DACA. Cuando las comunidades como la suya se unen en las redes sociales, forman una red de apoyo, dijo.

“De todos modos, uso mucho Twitter, y la comunidad con la que me he encontrado y con la que estoy conectada es indocumentada. Ellos conocen la lucha”, dijo Márquez.

Márquez recaudó un total de $1.500, la mayor parte de gente que no conocía.

Pauline Elevazo, una estudiante de la Western Washington University, publicó en Twitter después de enterarse de que un cargo de $1.99 por una suscripción a una revista había sido rechazado. Elevazo acababa de pagar el alquiler, con un pago en puerta de matrícula y un tercer aviso por una factura médica que acechaba en su buzón.

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Ella tenía un día completo de clases por cumplir y no traía dinero para comprar comida.

En su tiempo libre, Elevazo enseña Tagalog, un idioma que se habla en Filipinas, como parte de un programa de la Asociación Filipina Americana de Estudiantes de su campus. Ella pensó que debido a que proporciona un servicio sin cobrar que es significativo para su comunidad, sus seguidores podrían ver el valor en eso. Había visto a amigos publicar en Twitter solicitando fondos para conseguir boletos para fiestas, ¿por qué no debería pedir dinero para el almuerzo?

En el lapso de un día, obtuve $150 en donaciones, dijo Elevazo, suficiente para el costo de tres semanas de comestibles.

“No hay vergüenza por hacer esto. Mujeres de color, trans, queer -estas instituciones no están diseñadas para amarnos y apoyarnos. Estas instituciones no se preocupan por nuestro bienestar”, dijo Elevazo. “A veces tienes que recurrir a la gente en internet y su generosidad, y eso está totalmente bien. Es una cosa menos de qué preocuparse”.

Ni Venmo, ni Square, dijeron poder proporcionar datos que muestren con qué frecuencia se utilizaron sus aplicaciones para el financiamiento colectivo.

“Definitivamente no somos un GoFundMe y ciertamente no facilitamos pagos caritativos”, dijo un portavoz de Venmo. “Una gran cantidad de usos para Venmo son personas que dividen una factura de la cena o facturas de servicios públicos, y realmente está sucediendo entre amigos. Si alguien pasaba por una situación difícil y podría necesitar ayuda con los pagos médicos, por ejemplo, estoy seguro de que eso sucede, pero no tenemos datos que lo respalden”.

Sin embargo, Venmo señaló algunos felices y prominentes ejemplos. Los fanáticos de “The Bachelor” enviaron a la participante Becca Kufrin el dinero para pagar el licor por Venmo después de que la descalificaran en la televisión nacional, y más de 3.000 personas enviaron dinero para comprar cerveza a un estudiante universitario de 23 años después de que sostuvo un letrero de Venmo en la transmisión de “College GameDay”.

Tales usos de Venmo y Cash App son una extensión del tipo de transmisión de dinero popularizado por Kickstarter e IndieGoGo, donde las personas recaudan fondos para proyectos particulares, y Patreon, donde los trabajadores creativos buscan una compensación de sus audiencias, dijo Alice Marwick, una profesora de comunicación y medios en la Universidad de Fordham.

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Las plataformas de financiación colectiva como GoFundMe y YouCaring se han convertido en vías populares para los estadounidenses abrumados por gastos elevados, tanto médicos como funerarios, de sus seres queridos.

En términos generales, el financiamiento colectivo de una comunidad de Twitter se parece a una versión digital de los círculos de préstamos para inmigrantes, o una versión moderna de una fiesta de alquiler: eventos que surgieron en la década de 1920 cuando los afroamericanos que emigraban a Harlem se apoyaban en sus amigos y comunidades para cubrir alquileres exorbitantes y discriminatorios.

Dadas las duras realidades económicas de hoy, las generaciones más jóvenes exigen una compensación en lugar de pretender que no existen, dijo Marwick.

Cargados de deudas estudiantiles y salarios estancados, los jóvenes luchan por encontrar el mismo nivel de seguridad financiera que las generaciones anteriores. Los problemas financieros a menudo se combinan para los grupos marginados, como los graduados universitarios negros, por ejemplo, que deben $7.400 más en promedio que sus compañeros blancos.

“La financiación colectiva reconoce las limitaciones económicas a las que están sometidas las personas y las desigualdades estructurales en el capitalismo: que algunas personas sólo tienen menos que otras”, dijo Marwick, el profesor de Fordham. “La diferencia aquí es que si eres alguien que tiene dinero extra, es posible que desees darle ese dinero directamente a alguien con quien tengas algo en común o cuya política entiendas, en lugar de darlo a una organización donde no sabes qué efecto directo tendrá".

Mario Pizarro Rojas, un estudiante graduado en Cal State Los Angeles, ha utilizado con frecuencia Venmo y Twitter, incluso para pagos de matrícula, un programa de estudios en el extranjero y una tarifa de renovación de DACA. Cuando surge un gasto mayor a un par de cientos de dólares, dijo Pizarro, es posible que no cuente con los medios para cubrirlo.

“Es difícil financiar [un pago de renovación de DACA], pero si no puedo pagarlo, ya no puedo trabajar legalmente en el país”, dijo Pizarro. “Es un ciclo complicado el tratar de llegar a fin de mes”.

A diferencia de las publicaciones de Pizarro, algunas solicitudes de Twitter no especifican a qué se destinará el dinero. En su lugar, sirven más como recordatorios de las vidas difíciles de las personas y el trabajo detrás de escena que realizan, el cual a menudo no se reconoce ni se paga, dijo Sarah Abdeshahian, quien trabajó como organizadora estudiantil en UC Berkeley.

Ha habido un “cambio generacional” en la forma en que los jóvenes milenios y la Generación Z discuten sobre el trabajo, escribió Terry Nguyen, que produce un boletín quincenal sobre la cultura G-Z. “A través de las plataformas de redes sociales, incluso los pasatiempos y estilos de vida más especializados pueden convertirse en trabajo monetizado. Los niños crecen aspirando a ser Youtubers. Los adolescentes ganan miles de dólares vendiendo slime”, escribe Nguyen. “Ya nada se hace gratis. De hecho, el trabajo no remunerado está mal visto y las instituciones que fomentan el trabajo voluntario están avergonzadas”.

Nicole Silverberg, escritora de “Full Frontal with Samantha Bee”, le da vueltas a la idea: Ella reserva dinero, para enviarles a través de Venmo, específicamente a personas que encuentra en Twitter. Comenzó hace aproximadamente un año después de leer un tweet en el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero que decía esencialmente, pagar directamente a las personas transgénero, porque el apoyo verbal y las donaciones a las organizaciones de defensa transgénero sólo llegan hasta ahí.

El día en que el juez Brett M. Kavanaugh fue confirmado por el Senado y juramentado en la Corte Suprema de EE.UU, Silverberg se sintió inundado por las conversaciones perturbadoras sobre la agresión sexual en las noticias y las redes sociales.

Así que le preguntó a sus seguidores femeninos transgénero de Twitter si había algo por lo que pudiera pagar para ayudarlos: un masaje, un Crock-Pot o dinero en alquiler, escribió.

Madison Geihs estaba a dos horas en automóvil desde su casa en el Condado de Orange con un tanque de gasolina vacío y sin dinero cuando, por suerte, vio el tweet de Silverberg. En cuestión de minutos, Geihs recibió $40 de Silverberg a través de Venmo.

“Ella estaba tratando de apoyar a otras mujeres en un día donde yo no tenía esperanzas para muchas de nosotras”, dijo Geihs.

Silverberg no cree que las personas deban tener que justificar los gastos que algunos pueden percibir como triviales, cosas como ingredientes para una cena elegante o un masaje, sobre costos primordiales como el alquiler.

“Las personas que están preocupadas por la falta de dinero no deberían pasar todo el día pensando en sus carencias y tener que restringirse a sí mismos de disfrutar alguna alegría en sus vidas”, dijo Silverberg. “No es como si al hacer eso, de repente, sus facturas se vayan a pagar”.

 

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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