Cierran la frontera en San Ysidro. Lanzan gases a los migrantes que se aproximaban al puerto de entrada

Cierran la frontera en San Ysidro. Lanzan gases a los migrantes que se aproximaban al puerto de entrada

La frontera con México fue cerrada el domingo 25 de noviembre en el puerto de entrada de San Ysidro después de que un grupo de migrantes en Tijuana irrumpiera en el área, lo que llevó a la Patrulla Fronteriza a disparar lo que parecía ser gas lacrimógeno al grupo.

El incidente marca una grave escalada en las tensiones que han afectado a Tijuana en las últimas semanas, luego de la llegada de miles de migrantes de América Central a esa ciudad con la esperanza de ingresar a Estados Unidos.

El presidente Trump ha prometido sellar la frontera mexicana en los últimos días y ha presionado para mantener a los migrantes en México mientras esperan una respuesta a su petición de asilo.

Cuando las autoridades mexicanas intentaron alejar a los migrantes de la frontera, se produjo un cuello de botella en uno de los cruces internacionales más transitados del mundo.

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. cerró el acceso en dirección norte y sur, así como el acceso peatonal al puerto de entrada alrededor de las 11:30 a.m. del domingo.

El personal adicional de la Patrulla Fronteriza se desplegó en el puerto de San Ysidro "en preparación para las múltiples demostraciones planeadas en ambos lados de la frontera", según un comunicado del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza.

"Cuando las manifestaciones en el lado mexicano llegaron a la zona fronteriza, algunos inmigrantes se separaron para dirigirse hacia múltiples ubicaciones a lo largo de la frontera", dice el comunicado. "Algunos intentaron ingresar ilegalmente a EE.UU. a través de los carriles de vehículos hacia el norte y hacia el sur en el mismo puerto de entrada. Esas personas fueron detenidas y regresadas a México".

El puerto se cerró "para prepararse ante la posibilidad de que grupos adicionales cometan un posible intento de ingresar ilegalmente a través del puerto de entrada", según el comunicado.

El movimiento se produjo cuando cientos de migrantes centroamericanos que se han estado reuniendo en Tijuana, superaron el bloqueo de la policía mexicana de guardia y se dirigieron hacia la frontera.

Un helicóptero dio vueltas sobre sus cabezas cuando un pequeño grupo de hombres y adolescentes corrieron junto a la policía mexicana hasta un pequeño agujero en la valla fronteriza.

Las autoridades de EE.UU. parecieron desplegar gas lacrimógeno a un grupo de personas que intentaban atravesar una sección de la valla fronteriza.

Algunos en la cerca empezaron a lanzar piedras.

En un momento antes del mediodía, las autoridades de la Patrulla Fronteriza lanzaron algo que parecian gases lacrimógenos, a un grupo de personas que intentaban atravesar una cerca. Algunas madres corrieron debajo de un pente, agarrando a sus niños que lloraban. Fotos de la escena mostraron a niños en el área donde impactó el gas lacrimógeno.

Poco después del mediodía, las escaramuzas disminuyeron. Una mujer usó un megáfono para hablar a través de la cerca a los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, tratando de convencerlos de que dejaran entrar a los migrantes.

"No queremos la guerra, no queremos matar", dijo a través de la línea. En respuesta, la policía federal mexicana con equipo antidisturbios alejó a la gente de la cerca.

Al menos tres helicópteros rodearon el área. El tráfico se congestionó a lo largo de la Interestatal 805 en National City y Bonita.

Alrededor de la 1:30 p.m., un autobús de Seguridad Nacional fue conducido más allá de la barricada fronteriza.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza había desplegado personal adicional en la frontera debido a las múltiples protestas planeadas en ambos lados de la frontera. El personal incluyó a los oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza, agentes de la Patrulla Fronteriza y los agentes aéreos y marítimos enviados recientemente a la región.

La policía de San Diego también preparó a los oficiales de servicio el domingo por la tarde para responder a la división de la frontera si fuera necesario.

Ninguno de los migrantes logró cruzar la frontera hacia Estados Unidos. La policía federal alejó a la multitud de la cerca.

Más de 4,700 centroamericanos han estado viviendo abarrotados en un complejo deportivo de Tiijuana.

Las autoridades estatales dicen que se espera que unos 9,000 centroamericanos llegarán a Tijuana con la esperanza de cruzar a Estados Unidos.

Muchos de ellos son de Honduras, un país acosado por la violencia y la pobreza, y buscan asilo en Estados Unidos.

La Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes, CHIRLA, una organización de derechos de los inmigrantes en California, condenó el uso de gases lacrimógenos contra los inmigrantes en la frontera.

"Es un acto despreciable por parte de la Administración de Trump y los funcionarios de CBP atacar a mujeres y niños indefensos lanzando gases lacrimógenos contra ellos", dijo Angelica Salas, directora ejecutiva de la organización, en un comunicado. "Estos son seres humanos que están llegando a un punto de desesperación porque sus solicitudes de asilo se están procesando a la velocidad de un caracol o simplemente no se están procesando".

El domingo por la mañana, antes de que se cerrara la frontera, el presidente Trump usó su cuenta presidencial de Twitter para culpar a los demócratas por permitir los cruces fronterizos, y sugirió que México y los "países de origen" eviten que las caravanas lleguen a la frontera o se formen.

Tales caravanas, escribió, son "una forma de sacar a ciertas personas de su país y dejarlas en Estados Unidos por más tiempo".

Menos de 24 horas antes, Trump había reiterado amenazas en Twitter de cerrar la frontera sur, amenazas que han alarmado a muchos en México, ya que el comercio transfronterizo es un pilar de la economía mexicana.

En su tweet, Trump también dijo que a los migrantes no se les permitiría ingresar a Estados Unidos "hasta que sus reclamos sean aprobados individualmente en los tribunales".

Otros, dijo, se "quedarían en México", sin dar más detalles.

El gobierno entrante de México negó un informe de que había aceptado una propuesta de la administración de Trump que requiere que los solicitantes de asilo que llegan a la frontera sudoeste esperen en México mientras las autoridades de los Estados Unidos procesan sus solicitudes.

El Washington Post informó el sábado que Trump había obtenido el apoyo del gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien asume el cargo el 1 de diciembre, para un plan que exige que los solicitantes de asilo en la frontera permanezcan en México, mientras sus peticiones se procesan a través del sistema de inmigración de EE.UU.

Sin embargo, más tarde el mismo sábado 24, Olga Sánchez Cordero, la designada secretaria de Gobernación de México, negó que México aceptara recibir a personas que buscan asilo en EE.UU. "No hay acuerdo de ningún tipo entre el futuro gobierno federal mexicano y Estados Unidos", dijo Sánchez Cordero.

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