Wilshire Grand Center, el rascacielos más alto del oeste, debuta en el centro de Los Ángeles

Wilshire Grand Center, el rascacielos más alto del oeste, debuta en el centro de Los Ángeles

Con 1,100 pies y su clasificación del edificio más alto al oeste del Mississippi, es difícil ignorarlo a este flamante rascacielos de L.A.

De día, se destaca entre sus rivales de techos planos gracias a su cúpula al estilo vela, y por la noche se ilumina con una extensión envolvente de luces siempre coloreadas y cambiantes.

Pero para su propietario, la mejor vista del Wilshire Grand Center se obtiene mirando hacia el este desde Koreatown, donde la recién terminada torre -cuyo valor asciende a los $1,350 millones de dólares- puede observarse como un símbolo de cuánto han colaborado los inmigrantes coreanos y sus descendientes con su ciudad adoptiva de Los Ángeles.

“Desde Olympic Boulevard se puede ver el edificio directamente; el más alto y en el corazón del horizonte del centro”, afirma Yang Ho Cho, director de Korean Air. “Toda la comunidad coreana en L.A. está muy orgullosa de esto”.

En el pico de la visibilidad se encuentra el logotipo de la aerolínea, blasonado encima del edificio de 73 pisos, que contiene un hotel de InterContinental, varias oficinas y cinco restaurantes.

Cho, quien también encabeza el grupo coreano Hanjin Group, el mayor accionista de la línea aérea, celebró la inauguración del rascacielos, el viernes por la noche, con fiestas varias y una florida demostración de danzarinas luces LED desde el edificio, visibles a millas de distancia.

“El Wilshire Grand es un nuevo emblema de Los Ángeles”, manifestó el alcalde Eric Garcetti, pocos días antes de la inauguración.

De hecho, el edificio con un tragaluz curvado en el vestíbulo refleja el resurgimiento del centro de Los Ángeles como  nuevo corazón cultural y motor económico de la ciudad.

Sus nuevos apartamentos y condominios atraen actualmente a miles de residentes, y el mercado de ejecutivos -en caída por muchos años- ha comenzado a resurgir en la zona a medida que se instalan allí más empresas.

Pese a todo su esplendor, el Wilshire Grand es sólo uno de varios desarrollos inmobiliarios a gran escala construidos por inversionistas extranjeros, entre ellos chinos y canadienses, que han desembarcado en Los Ángeles en años recientes.

Para Cho, de 68 años de edad, la finalización del Wilshire Grand Center pone fin a una odisea que comenzó en 1989, cuando él y su padre, Choong Hoon Cho, fundador del imperio familiar de Hanjin, pagaron $168 millones por un hotel que esperaban pudiera recibir a los viajeros que llegaban en sus vuelos desde Corea.

Esa comunidad en los condados de Los Ángeles y Orange está ahora formada por cerca de 225,000 inmigrantes coreanos, la más grande en los EE.UU.

Los Cho compraron el ex Statler Hotel, construido en 1952 en Wilshire Boulevard y Figueroa Street, porque consideraron su ubicación como de primera categoría. Por más de dos décadas, sin embargo, no lo fue; el mercado hotelero del centro era absolutamente débil.

La compañía de Cho gastó $40 millones en remodelar el hotel, que fue rebautizado Wilshire Grand, pero la ocupación no mejoró mucho. Pese a ello, Cho logró mantenerse a flote durante las recesiones económicas. “Todo el mundo me decía que vendiera en épocas difíciles”, comentó. “Pero soy terco. No creo en las decisiones ‘correctas’. Creo en tomar decisiones y luego llevarlas bien a la práctica”.

Eventualmente, Cho decidió que sería mejor demoler el viejo hotel y comenzar de nuevo. La firma angelina de arquitectura AC Martin fue la elegida para diseñar el edificio y manejar la construcción.

El proyecto fue originalmente concebido como dos torres más pequeñas, pero finalmente se combinaron en una gran declaración arquitectónica por sugerencia de Heather, hija de Cho, graduada de la Escuela de Negocios Marshall de USC, quien dirigió las operaciones hoteleras de la familia.

La demolición del hotel original, de 16 pisos, comenzó en 2013, y la última pieza de acero fue colocada allí en septiembre pasado, pero en el camino Cho enfrentó más que los enormes desafíos de levantar un rascacielos y un edificio conectado, de siete pisos, que alberga salones de baile, una piscina y un restaurante.

Hanjin, fundada en 1945, creció al servicio del ejército estadounidense y fue pionera en el transporte de carga en contenedores para Corea del Sur. Pero el negocio naviero de la familia se vio duramente afectado por la recesión, la pasada década, y colapsó el año último, dejando a sus buques de carga temporalmente varados fuera de los puertos del mundo por falta de tarifas.

Korean Air era el accionista más grande de su compañía hermana, Hanjin Shipping, que Cho personalmente intentó rescatar mediante un préstamo personal de $46 millones concedido de su propio dinero, según informó Reuters. Pero todo fue inútil, ya que un tribunal surcoreano dictaminó en febrero pasado que los activos de la compañía debían venderse.

En cambio, su construcción del Wilshire Grand Center fue más oportuna. Después de años como un remanso, el mercado hotelero céntrico se ha convertido en el destino elegido por los viajeros que llegan a Los Ángeles por negocios, convenciones y ocio.

El InterContinental posee 889 cuartos, y sus tarifas por noche oscilan en los $250 dólares y más. Los huéspedes se registran en el piso 70, frente a las ventanas que se extienden de piso a techo y permiten una vista muy elevada de la ciudad. Hay un café que funciona las 24 horas y un asador francés en el piso 71, que Chris Martin, el arquitecto de Cho, describe como “de estilo María Antonieta mezclado con California”.

Aunque Cho está orgulloso de la procedencia coreana de la torre, deliberadamente priorizó las influencias estadounidenses en el diseño. El techo de vidrio curvado, por ejemplo, refleja la forma de una de las formaciones rocosas más célebres del estado, el Half Dome (media cúpula), de Yosemite. “Estamos en el medio de Los Ángeles, California, EE.UU.”, afirma. “Queremos que luzca occidental”. Los toques coreanos están limitados a un elegante restaurante coreano, coronado por un tambor coreano tradicional en su exterior.

Cho y su equipo “fueron capataces muy duros a veces”, afirmó Martin, quien resaltó que Cho participó hasta de los más pequeños detalles. “Seguimos avanzando hacia la perfección”, fue como lo detalló Cho.

El InterContinental del Wilshire Grand se une a un mercado hotelero en auge en el centro de la ciudad, donde los desarrolladores están convirtiendo edificios históricos en hoteles boutique y erigiendo nuevas torres de cristal.

A pocos pasos de distancia se ubica el Hotel Indigo, de 350 habitaciones, que abrió a principios de este año en el enorme proyecto Metrópolis. Y habrá más cuartos disponibles en la zona, entre ellos los 184 del Park Hyatt en el próximo Oceanwide Plaza, frente al Staples Center.

El desarrollo sigue a años de críticas de los defensores de la ciudad, acerca de que el centro no poseía suficiente alojamiento para atraer acontecimientos al Centro de Convenciones. Ernest Wooden Jr., presidente de la Junta de Turismo y Convenciones de Los Ángeles, aseveró que las habitaciones del Wilshire Grand son “de vital importancia para nuestra capacidad de atraer mayores convenciones”.

Incluso con el surgimiento de todos los nuevos hoteles, el centro debería ser capaz de absorber los cuartos con poco problema, afirmó Bruce Baltin, director gerente de CBRE Hotels’ Consulting. “Sabemos que el centro ha llegado muy lejos. La zona, que fue uno de los submercados más débiles por décadas, se convirtió ahora en una de las más poderosas”, expresó.

Para el experto, ello se debe en gran medida a que el centro ahora “define la imagen de Los Ángeles”. La ocupación en la zona es cercana al 78%, estimó, y aunque es posible que se hunda levemente ante la aparición de nuevos productos, la cifra debería nivelarse nuevamente en dos años.

El mercado de oficinas en el centro es menos robusto, pero como el primer nuevo rascacielos con oficinas finalizado desde 1992, el Wilshire Grand Center tiene distinción. Cuando el proyecto fue concebido, como dos edificios, incluía cuartos de hotel, condominios y 1.5 millones de pies cuadrados de oficinas, pero la torre única posee muchas menos oficinas y no tiene residencias.

Cho posee 372,000 pies cuadrados para alquilar entre las plantas 11 y 29, y hasta el momento tiene contratos de arrendamiento o acuerdos provisionales para cerca de la mitad del espacio, para inquilinos tales como los brokers de bienes raíces Cushman & Wakefield, y la Southern California Association of Governments, precisó.

La vacante de oficinas decreció en el centro de 17.2% en el primer trimestre del año pasado a 16.5% este año, conforme CBRE Group Inc.

Para ser considerado un éxito, el Wilshire Grand debería mantener sus habitaciones de hotel mayormente ocupadas y llenar las oficinas por encima de las tasas del mercado. Otros potenciales inquilinos ya han expresado su interés en más espacio del que hay disponible, afirmó Cho.

Aunque varios desarrolladores estadounidenses están construyendo también en el centro de la ciudad, los inversores extranjeros como Korean Air están entre los principales actores. La construcción del Grand Avenue Project, valuado en $1,000 millones y para usos múltiples, comenzaría el año próximo en Bunker Hill, después de que el desarrollador neoyorquino Related Cos. recibiera una infusión financiera y estableciera una alianza con una de las empresas estatales más grandes de China, el China Communications Construction Group.

Otros desarrolladores chinos, como Greenland Group, Oceanwide Holdings y Shenzhen Hazens Real Estate Group ya han lanzado megaproyectos de uso mixto que están cambiando el horizonte con residencias, hoteles y tiendas.

Onni Group, de Vancouver, Canadá, tiene en vista multimillonarios desarrollos de uso mixto para el centro, entre ellos una torre de 49 pisos en Olive Street que será de las más altas en California para residencias.

El jueves, Cho se detuvo en el salón al aire libre, en la terraza del Wilshire Grand Center, para tomar una fotografía de la aguja que se eleva 175 pies por encima del edificio -y le concede el permiso de jactarse como el más alto del oeste, por encima del la U.S. Bank Tower, en Bunker Hill, que fue inaugurada en 1989-.

Los pasajeros de Korean Air que llegan en más de 30 vuelos semanales desde Inchon podrán verlo desde el aire, cuando sus aviones se dirijan hacia LAX. “Después de 25 años”, dijo Cho, “he logrado mis sueños”.

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Traducción: Valeria Agis

 

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