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Fue parte de las marchas de estudiantes hace una década, y hoy enseña a sus propios alumnos a alzar su voz

Roberto Rodriguez habla a sus estudiantes acerca de la política estadounidense, en Youth Build Charter School, en Compton (Jay L. Clendenin/Los Angeles Times).

Roberto Rodriguez habla a sus estudiantes acerca de la política estadounidense, en Youth Build Charter School, en Compton (Jay L. Clendenin/Los Angeles Times).

Hace una década, miles de estudiantes de preparatoria en California salieron de clase para defender los derechos de los inmigrantes, en una de las primeras protestas masivas impulsadas por los medios de comunicación social.

Roberto Rodriguez, ahora un maestro de 28 años de edad y padre de familia, asegura que trata de inculcar la misma pasión que sintió ese día a sus estudiantes de una escuela preparatoria charter de Compton.

Pero hacerlo es una lucha.

Estudiantes de South East High School, en ruta al Ayuntamiento, el 27 de marzo de 2006 (Al Seib/Los Angeles Times).

Estudiantes de South East High School, en ruta al Ayuntamiento, el 27 de marzo de 2006 (Al Seib/Los Angeles Times).

Cuando Rodriguez dice a sus alumnos que ahora es su turno de defender los temas que son importantes para ellos, los jóvenes le responden: “Señor, este tiempo es diferente”. Aun cuando a través de las redes sociales se conectan de muchas maneras, todos ellos parecen desvinculados de la política.

Cuando Rodriguez tenía esa misma edad, años antes de que ‘Black Lives Matter’ o la Primavera Árabe demostraran el poder de amplificación de las redes sociales, él y sus compañeros utilizaron MySpace para movilizarse contra una ley federal que criminalizaba a los inmigrantes ilegales en el país.

En marzo de 2006, desde San Diego hasta el norte de California, grupos de alumnos dejaron sus libros, saltaron vallas y presionaron a los guardias de seguridad para que abrieran las puertas. Y luego marcharon. Los alumnos del sur de California que protestaron fueron cerca de 40,000, una cifra mucho mayor que la registrada en los movimientos de estudiantes chicanos en 1968 y en todos los que vinieron después.

Alumnos de North High School prometen lealtad a la bandera, en inglés y español, durante una protesta por derechos de los inmigrantes, en el Ayuntamiento de Riverside, el 31 de marzo de 2006 (Gina Ferazzi/Los Angeles Times).

Alumnos de North High School prometen lealtad a la bandera, en inglés y español, durante una protesta por derechos de los inmigrantes, en el Ayuntamiento de Riverside, el 31 de marzo de 2006 (Gina Ferazzi/Los Angeles Times).

Fue un momento crucial para Rodriguez -y muchos otros-, que descubrió que podía levantar su voz para generar cambios. Lo llevó a creer que podía hacer una gran diferencia enseñar a personas con una procedencia similar a la suya. “Cambió mi forma de ver la posibilidad de organizarse como comunidad”, señala Rodriguez. “Sabíamos que había una ley… que iba a afectar a nuestros padres y a nuestra comunidad, y que no íbamos a aceptarla”.

El proyecto nunca se convirtió en ley. A raíz de sus protestas surgió el movimiento de los Dreamers para los jóvenes indocumentados. Pero Rodriguez no es hoy el único frustrado con la caída de ese ímpetu.

Después de todo, si bien los estudiantes formaron apenas una pequeña porción de las marchas que contaron con millones de participantes en todo el país, demostraron mucho potencial: mayormente todos eran ciudadanos, jóvenes y estaban en la vanguardia de la revolución de la comunicación digital.

El 27 de marzo de 2004, cuando Rodriguez llevó a cientos de estudiantes de las escuelas de Watts hacia el Ayuntamiento, todos gritaban: “Hoy marchamos, mañana votamos”. Pero ese ‘mañana’ llegó, y algunos de sus compañeros claramente no están votando. En las elecciones nacionales desde 2006, el voto latino ha disminuido. Los adolescentes que dejaron las aulas podrán ser parte del bloque de votantes con más rápido crecimiento en el país, pero la participación de los millennials como grupo se ha estancado.

En tanto, las deportaciones siguen y la reforma federal de inmigración parece más lejana que en 2006. Con motivo del aniversario de las protestas, The Times rastreó a los millennials que marcharon desde más de 50 escuelas del sur de California.

Interactivo

Siga las historias de 25 estudiantes que marcharon hace una década.

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Entre ellos hay militares veteranos, educadores y ayudantes de políticas para el alcalde de Nueva York y el Ayuntamiento de San José. Para la muestra que respondió a nuestra encuesta -muchos de ellos la descubrió, no por casualidad, a través de las redes sociales-, las marchas fueron un momento clave que marcó sus carreras y pasiones. “Ellos entienden la política de una manera diferente gracias a esas marchas”, aseguró Louis DeSipio, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Irvine. “Los inmigrantes son una parte central de la historia, y sus derechos también lo son”.

Entre ellos hay militares veteranos, educadores y ayudantes de políticas para el alcalde de Nueva York y el Ayuntamiento de San José.

Para la muestra que respondió a nuestra encuesta -muchos de ellos la descubrió, no por casualidad, a través de las redes sociales-, las marchas fueron un momento clave que marcó sus carreras y pasiones.

“Ellos entienden la política de una manera diferente gracias a esas marchas”, aseguró Louis DeSipio, un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Irvine. “Los inmigrantes son una parte central de la historia, y sus derechos también lo son”.

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