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El experimentado cazador que presiona al Congreso para un control de armas más estricto

“Mi familia cazaba, yo crecí en una comunidad de cazadores, y siempre he cazado”, asegura Mike Thompson ahora. “Todos en mi área saben que conozco bien las armas, que las respeto, que apoyo la Segunda Enmienda. Saben que no voy darles una puñalada por la espalda”.

“Mi familia cazaba, yo crecí en una comunidad de cazadores, y siempre he cazado”, asegura Mike Thompson ahora. “Todos en mi área saben que conozco bien las armas, que las respeto, que apoyo la Segunda Enmienda. Saben que no voy darles una puñalada por la espalda”.

La foto de un niño de seis años de edad, con una amplia sonrisa y vestido con su uniforme de la liga infantil, acompaña mentalmente a Mike Thompson mientras presiona al Congreso para que considere leyes más estrictas para el control de armas.

Este demócrata del valle de Napa estaba sentado en un señuelo para patos, en 2012, cuando se enteró del tiroteo en Sandy Hook Elementary School en Newtown, Connecticut.

“Mi teléfono comenzó a sonar, lo abrí y leí la horrible noticia. Todos esos niños y maestros habían sido asesinados”, dice. “Seguían mostrando la imagen de un pequeñito, vestido con su uniforme de la liga infantil, que lucía tal como los niños que viven en mi calle y los que jugaban conmigo cuando yo era un chico”.

Este experimentado cazador rápidamente se convirtió en el líder de la iniciativa de los representantes demócratas para ampliar la verificación de antecedentes, impedir que aquellos incluidos en listas de vigilancia del FBI puedan comprar armas y un conjunto de otros cambios a las leyes vinculadas con este tema en el país.

Las iniciativas, que en un principio parecían posibles, finalmente fallaron en el Senado luego del incidente en Newtown, pero los demócratas no se dieron por vencido. Ahora, después del tiroteo masivo más grande en la historia moderna de los EE.UU., cometido en Orlando, Florida, hace días, Thompson y su partido han renovado el llamado a la acción.

Cuatro años después de haber visto por primera vez la foto de Jack Pinto en su uniforme de la liga infantil, y de los otros 19 niños asesinados ese día, las imágenes vuelven a la mente del congresista. “No podía imaginar enviar a la escuela a uno de mis hijos por la mañana y que no regresara a casa porque un asesino desquiciado ingresó a la clase y lo mató”, expresó Thompson en una entrevista concedida en su oficina del Capitolio. “No quiero minimizar la vida humana, pero esto no se trató de dos matones tiroteándose uno al otro, no fue un arma que se disparó accidentalmente e hirió a alguien. Esto fue uno de los actos más crueles que yo podría imaginar”.

Thompson volvió a casa ese día de diciembre, después de su cacería, ordenó sus cosas y luego llamó a Nancy Pelosi (D-San Francisco), líder de la minoría del Congreso. “No hay nadie en nuestro bloque que sepa más acerca de armas que yo”, le dijo el representante, y pidió estar en la mesa de conversaciones.

“Mi familia cazaba, yo crecí en una comunidad de cazadores, y siempre he cazado”, asegura Thompson ahora. “Todos en mi área saben que conozco bien las armas, que las respeto, que apoyo la Segunda Enmienda. Saben que no voy darles una puñalada por la espalda”.

Thompson quería que el recientemente formado grupo de trabajo Gun Violence Task Force refleje la diversidad de opinión acerca de las armas dentro del partido demócrata. También buscaba incluir como miembros a personas que hubieran sufrido tiroteos masivos en sus distritos, como los representantes Elizabeth Esty (D-Conn.) y Ed Perlmutter (D-Colo.), o que hubieran sufrido disparos ellos mismos, como la representante Jackie Speier (D-Hillsborough).

Después de un curso intensivo sobre terminología de armas para los miembros de la agrupación y el personal, convocaron a expertos de la industria armamentista y de seguridad. Se recopilaron así los principios de sus políticas, una ‘lista de deseos’ legislativos que incluía el restablecimiento de la prohibición de armas de asalto -que expiró en 2004-, más dinero para las iniciativas de vigilancia comunitaria y mayores acusaciones para los criminales y otros compradores prohibidos que intentan adquirir armas.

La primera pieza de legislación, patrocinada por Thompson y el representante Pete King (R-N.Y.) requiere la verificación de antecedentes a través de un distribuidor autorizado para todas las transacciones comerciales de armas, ya sean en tiendas especializadas, compras por internet o a través de anuncios clasificados. Se exime de esta obligación a las ventas entre familiares y amigos.

Los líderes de la Cámara controlada por el partido republicano remitieron la medida a dos comités hace más de un año, pero ninguna audiencia se ha programado hasta el día de hoy.

Thompson y otros reflotan los ítems de esa ‘lista de deseos’ cada algunos meses, o luego de que un nuevo tiroteo masivo impulsa otra vez el tema en la opinión pública. El representante impulsó que los registros de salud mental sean parte de la verificación de antecedentes a través de la ley de salud mental de 2014 llamada Promoting Healthy Minds for Safer Communities, luego de que un hombre matara a seis personas e hiriera a otras 14 en Isla Vista, California.

Más recientemente, los demócratas trataron de forzar una votación para determinar si las personas incluidas en la lista de vigilancia del FBI podían comprar armas libremente, después de que otro hombre matara a tres personas e hiriera a nueve en una clínica Planned Parenthood de Colorado Springs, Colorado. Esa acción tuvo lugar el 2 de diciembre pasado, mientras el representante Pete Aguilar (D-Redlands) se enteraba del ataque en su ciudad natal de San Bernardino.

En la semana siguiente, los demócratas bloquearon la acción en la Cámara varias veces para intentar forzar una votación de la propuesta, sin lograrlo. Desde entonces, el bloque ha impulsado la cuestión más de una docena de oportunidades; la última, el martes último [y una más el 20 de junio].

Thompson se siente optimista y piensa que, con la opinión pública de su lado, el Congreso pueda aprobar algo en concreto esta vez. “Los estadounidenses están hartos”, aseguró. “Ellos quieren que sus representantes en el Congreso los ayuden a mantener la seguridad en sus comunidades”.

Sin embargo, los republicanos parecen no compartir el sentimiento. El Congreso no ha podido ponerse de acuerdo acerca de una nueva ley para el control de armas en años, y la inminente elección hace que cualquier cambio sea poco probable.

El representante Tom McClintock (R-Elk Grove) cuestionó las iniciativas para aprobar nuevas leyes en lugar de enfocarse en el terrorismo, dado que el tirador de Orlando había prometido lealtad a Estado Islámico esa noche. “La primera línea de defensa contra un terrorista armado es un estadounidense armado”, señaló McClintock. “Pero los demócratas tratan de hacer más difícil que los estadounidenses se protejan con armas, mientras crece la amenaza por la inmigración masiva de personas de países de ideología islamista”.

Luego de una maniobra obstruccionista de 15 horas por parte del senador Christopher Murphy (D-Conn.) y otros demócratas, el pasado miércoles por la noche, los senadores republicanos concertaron votar por la incorporación de la lista de vigilancia y las propuestas de verificación de antecedentes. Pero se espera que no pasen en la votación del lunes en el Senado [no pasó].

Thompson comprende que para muchos estadounidenses poseer y utilizar un arma de fuego es una forma de vida. Él mismo asegura haber estado obsesionado con ellas cuando era niño; las miraba, cautivado, en un estante de la oficina de su padre, hasta que un día éste lo llevó a disparar, con la esperanza de que dejaran de gustarle.

En un camino de tierra, a una milla de la casa, Thompson presionó el rifle contra su pequeño hombro -su padre debió ayudarlo- y apretó el gatillo por primera vez. “Hizo un rugido y me dio una buena sacudida”, recuerda Thompson entre risas. “Le dije enseguida: ‘¿Puedo hacerlo de nuevo?’”.

Desde ese momento quedó prendido; pasaba los veranos de su infancia cazando patos en el río, llevando su escopeta con él a la tienda de comestibles o la escuela. En la actualidad, él esculpe sus propios señuelos para patos y en 2013 donó un par al Museo Smithsonian.

En 2010, la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) dio a Thompson un grado C, superior a la media para la mayoría de los demócratas, pero la clasificación de este veterano de Vietnam cayó a D- desde que comenzó a defender el control de armas en los años transcurridos desde el hecho de Newtown.

Thompson señala que las leyes de armas en California ya son más estrictas de lo que el Congreso considera a nivel nacional. Los legisladores estatales están a punto de aprobar una nueva docena de restricciones tras el tiroteo en Orlando. Es más, el representante sostiene que, de no participar de la conversación, los propietarios de armas se arriesgan a enfrentarse a nuevas regulaciones en el tema sin sus aportes. “Es una forma de vida en muchos lugares, pero eso no significa que uno no pueda ser responsable. La gente no quiere que los criminales y los enfermos tengan armas; no quiere que los terroristas en la lista del FBI tengan armas”, afirmó. “Necesitamos propietarios responsables, que se sumen a nosotros para crear buenas leyes”.

Si desea leer esta nota en inglés haga clic aquí.


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