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Una vieja regla podría salvar de las lluvias al Rose Parade

El artista Marcus Pollitz prepara un delfín sobre una carroza de la edición 128 del Rose Parade, que se trasladará al lunes 2 de enero en lugar del clásico día de Año Nuevo (Mel Melcon / Los Angeles Times).

El artista Marcus Pollitz prepara un delfín sobre una carroza de la edición 128 del Rose Parade, que se trasladará al lunes 2 de enero en lugar del clásico día de Año Nuevo (Mel Melcon / Los Angeles Times).

(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Éste podría ser un Año Nuevo muy, muy húmedo en el sur de California. Pero el envidiable récord de desfiles Rose Parade sin lluvias podría mantenerse gracias a la regla de ‘jamás realizarlo en domingo’ que data del siglo XIX, anunciaron las autoridades este martes.

Un frente frío que ingresará desde el norte podría traer lluvias a Los Ángeles el sábado y éstas continuarían durante el domingo 1 de enero, informó el Servicio Meteorológico Nacional. Pero sólo por decimoquinta vez en su historia de 128 años, el Rose Parade se trasladará al lunes, 2 de enero, lo cual evitará a miles de espectadores una vigilia empapada.

El desfile nunca ha sido, ni será, retrasado por lluvias, aseguraron las autoridades. Pero la costumbre de trasladar el evento un día después cuando el Año Nuevo cae en domingo comenzó en 1893 para no exasperar a los caballos atados fuera de las iglesias, lo cual hubiera interrumpido los servicios religiosos.

Los caballos y los postes de enganche ya no existen, pero el desfile mantiene mucha magia ecuestre. El Rose Parade, que es pura tradición -además de un despliegue de imágenes con cielos azules perfectos y fecundas exhibiciones florales para los residentes en la fría costa este- mantiene su costumbre de ‘nunca en domingo’.

Ello debería permitir que la procesión de flores, que sólo ha visto lluvias en 10 ocasiones durante 127 años, escape indemne esta vez, afirmó William Patzert, climatólogo del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA. Sobre la base de su centenario registro, las posibilidades de lluvias durante el Rose Parade apenas llegan al 8%, estimó. “No soy un gran creyente, pero creo que eso sugiere una intervención divina”, añadió Patzert. “Es factible que tengamos un día fresco y nublado para el desfile”.

Después de viajar por la columna de las Sierras, la tormenta alimentará las nieves de las montañas y los embalses, así como los jardines del sur de California, si llega tal como se predijo, advirtió Patzert. Podría también arrojar un total de cinco pulgadas de precipitaciones sobre el centro de Los Ángeles, lo cual está muy por encima de la media de 1.9 pulgadas para diciembre.

“Diciembre ha sido agradable”, estimó el experto. La lluvia del mes actual llegó suavemente y fue absorbida por el suelo, en contraposición con la tormenta de 2010 Pineapple Express, que fue tan veloz y furiosa que la mayor parte del agua corrió hacia el océano.

Pero como se ha repetido varias veces, incluso los grandes aguaceros durante la tradicional temporada de lluvias de L.A., de enero a marzo, no aliviarán la sequía del sur de California, estimó Patzert. Aunque las precipitaciones por encima del promedio en el norte de California el año pasado restauraron levemente la nieve y los embalses, se necesitarán años de tormentas para llenar las cuencas subterráneas del sur del estado hasta sus niveles normales, agregó el especialista de NASA.

Sin embargo, las lluvias otoñales, incluida la tormenta anticipada para el final de esta semana, son bienvenidas. “A medida que viajan hacia el sur, benefician a todo el estado”, afirmó Patzert. “El bosque urbano también está feliz”.

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí

Traducción: Valeria Agis


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