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LA Times Español

La educación bilingüe regresa a California, aunque para algunos educadores la pelea apenas inicia

Regresa la educación bilingüe a California, aunque para algunos educadores la pelea apenas inicia

La Proposición 58, la cual obtuvo una victoria temprana en la noche de las elecciones con el 73% de los votos, reconsidera la enseñanza solo en inglés en California, concediéndole más poder a las escuelas públicas sobre sus propios programas bilingües y multilingües.

Para muchos educadores, la norma es un cambio simbólico de lo que -dicen- era una política discriminatoria que requería que los hijos de inmigrantes latinos hablaran y aprendieran en idioma inglés, y no preparaba a todos los alumnos para una economía global. Pero la medida no requiere que las escuelas desarrollen obligatoriamente nuevos cursos o programas de estudio; simplemente les da permiso para hacerlo si así lo desean.

Debido a esto, la responsabilidad para impulsar nuevos programas recaerá sobre las comunidades locales, sostienen los profesores y líderes de educación, y algunas podrían enfrentarse a desafíos, mientras las escuelas en todo el estado continúan lidiando con la falta de maestros y fondos.

Resurge la educación bilingüe en California

Denise Beck, directora de César Chávez Elementary School, en Davis, California, sostiene que, antes, los profesores de educación bilingüe carecían de libros, normas y oportunidades de capacitación (Jazmine Ulloa / Los Angeles Times).

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La Proposición 58 “no cambia nada”, afirmó David Plank, profesor de la Universidad de Stanford y director ejecutivo de Análisis de Políticas de Educación de California. “Amplía las oportunidades de los distritos y los educadores locales para desarrollar e implementar programas que consideran serán buenos para sus hijos, pero deja la decisión sobre sus características a los actores locales”.

Los líderes en educación con la esperanza de estimular el desarrollo de las clases bilingües en California se enfrentan a una tarea monumental. Menos del 5% de las escuelas públicas ofrecen programas bilingües y multilingües, aún cuando ahora hay 1 millón 400 mil estudiantes aprendiendo inglés en todo el estado, de los cuales alrededor del 80% solamente hablan español.

Mientras tanto, el número de profesores de educación bilingüe ha disminuido durante los últimos seis años. En 2015, sólo 693 maestros fueron certificados en educación bilingüe, un 45% por debajo de los 1,268 que había entre 2009 y 2010, según la Comisión de Acreditación de Maestros. Ninguna agencia estatal lleva un registro de cuántos de ellos están enseñando actualmente.

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Los expertos en educación atribuyen parte de la disminución de profesores y de las clases bilingües a la problemática herencia de la educación bilingüe en el estado. El plan de estudios bilingüe surgió como respuesta a la mentalidad de “hundirse o nadar” que alguna vez tomaron algunas escuelas hacia los estudiantes aprendices de inglés, lo cual hizo que muchos alumnos se retrasaran. Pero en la década de 1990, algunos padres de familia latinos se sintieron frustrados con las escuelas que obligaban a los niños a tomar clases sólo en español y que no les enseñaban inglés.

Esas preocupaciones ayudaron a reunir apoyo para la Proposición 227, del multimillonario de California Ron Unz, la cual fue aprobada en 1998 y que requería que todos los niños aprendan en idioma inglés, a menos que los padres indicaran lo contrario a través de un proceso de exención.

La investigación acerca de los resultados de esta ley ha sido mixta, y desde entonces los nuevos estudios han demostrado que los programas de educación bilingüe sólidos pueden ayudar a los estudiantes a alcanzar y superar los resultados de los exámenes y las habilidades de sus compañeros que cursan sólo en inglés.

Ahora, muchos educadores e investigadores argumentan que la Proposición 227 estuvo marcada por un trasfondo racial y que no debería haber sido la respuesta a la falta de programas. Dicha proposición se aprobó después de una medida que buscaba prohibir el acceso a los beneficios públicos para los inmigrantes ilegales en los Estados Unidos, y antes de otra que prohibía los programas de acción afirmativa.

“La educación bilingüe no fallaba antes”, aseguró Patricia Gándara, una  investigadora experta en educación bilingüe y profesora en la Universidad de California Los Ángeles. “Lo que ocurrió fue una cosa mucho más política en lugar de una reacción a la forma en cómo funcionaban los programas”.

En esta ocasión, la Proposición 58, producto de la legislación de 2014 redactada por el senador estatal Ricardo Lara (D-Bell Gardens), reconsidera la mayor parte del decreto de 1998, conservando la parte de los estatutos que exigen que todos los estudiantes dominen el idioma inglés sin importar el programa que elijan.

Pero los profesores de educación bilingüe dicen que California debe seguir comprometida con el desarrollo y el apoyo de los programas bilingües y multilingües. Gándara llama a los buenos maestros “un ingrediente esencial”.

“El recurso más crítico son los profesores de educación bilingüe, y a pesar de que contamos con una tremenda riqueza lingüística en este estado, nunca hemos tenido un esfuerzo concertado, una iniciativa importante para reclutar a estos maestros”, expuso Gándara.

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La financiación también seguirá siendo crucial. Bajo la Fórmula de Financiamiento de Control Local, la ley escolar de 2013 que proporciona una cierta cantidad de dinero por cada niño -con más fondos si ese alumno tiene necesidades especiales-, las escuelas cuentan con una mayor flexibilidad en el control de sus presupuestos y mayores incentivos para crear programas bilingües y multilingües.

Pero tales iniciativas sólo prosperarán en las comunidades donde los padres de familia y los maestros las soliciten y permanezcan activos en su desarrollo a nivel local, señalaron los educadores y los expertos.

Plank destacó que la discusión ya no es sólo acerca de los estudiantes latinos, sino sobre una franja más amplia de la población estudiantil, incluyendo aquellos con padres blancos de clase media que buscan aprender otros idiomas, como español o chino. “El mayor beneficio será para los alumnos de inglés y los estudiantes pobres”, afirmó. “Pero parte del atractivo político es que los padres blancos y las familias de clase media también quieren estos programas”.

Después de una polémica elección presidencial que desató cierto rencor en algunos campus del estado, algunos educadores, como Denise Beck, directora en Davis, aseguraron que encontraron consuelo en la aprobación de la Proposición 58. Beck ve paralelismos entre el clima político nacional para los inmigrantes y refugiados, y el clima político de California en la década de 1990, cuando no había normas, libros o materiales para los maestros bilingües.

Ahora en César Chávez Elementary School, la cual ha dirigido durante 15 años,  Beck ha ayudado a desarrollar un plan de estudios que enseña a los estudiantes en inglés y en español. La biblioteca está repleta de libros y materiales en ambos idiomas, dijo, y el futuro está lleno de oportunidades para que otras escuelas sigan el ejemplo. “Lo que antes era una montaña, es ahora una colina”, aseguró.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Diana Cervantes


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