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‘Por mis errores merezco la muerte’: una mujer que es el centro de un escándalo político en Corea del Sur

Choi Soon-sil, la hija de un líder de culto con décadas de conexión con la presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, llega a la Fiscalía de Distrito de Seúl, el 31 de octubre de 2016. (Seo Myung-gon/Yonhap via AP).

Choi Soon-sil, la hija de un líder de culto con décadas de conexión con la presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, llega a la Fiscalía de Distrito de Seúl, el 31 de octubre de 2016. (Seo Myung-gon/Yonhap via AP).

Asomando por debajo de un sombrero negro, con un pañuelo que cubre la parte inferior de su rostro, Choi Soon-sil se abre camino a través de una horda de reporteros y manifestantes este lunes. La mujer hace una breve parada y ruega: “Por favor, perdónenme. He cometido errores por los cuales merezco morir”.

Choi ingresó a continuación a una fiscalía, donde enfrentó interrogación por su papel en un escándalo que se ha apoderado de Corea del Sur por semanas y que agita la presidencia de Park Geun-hye desde su propio núcleo.

El problema son las acusaciones de corrupción e interferencia en los asuntos del estado por parte de Choi, una confidente cercana de Park. Choi fue acusada por emplear sus conexiones con la presidenta para intimidar corporaciones y lograr que donen millones a dudosas fundaciones bajo su control, además de interferir en asuntos de estado durante su relación cercana con Park, a quien conoce desde la década de 1970.

El escándalo ha provocado un torrente poco común de ira en la opinión pública. Durante el fin de semana, miles de manifestantes en ciudades de todo el país se reunieron en sitios públicos con pancartas, coreando consignas que pedían la renuncia de Park. El índice de aprobación de la mandataria ha caído a su punto más bajo desde que asumió el cargo.

La semana anterior, un organismo de radiodifusión surcoreano informó del hallazgo de un disco duro de una computadora que había pertenecido a Choi, que contenía documentos confidenciales que ella había supuestamente recibido de la presidente. Los críticos acusaron a la mandataria por manejar de manera irresponsable la información oficial y seguir directivas ciegamente de alguien sin experiencia en temas de gobierno.

Lo que resultó particularmente más molesto para muchos surcoreanos fue la acusación de que Choi empleó sus conexiones para lograr que su hija ingresara a una prestigiosa universidad en Seúl. En Corea del Sur la educación es una pasión nacional, y la competencia por una vacante en las mejores escuelas es feroz. El presidente de la universidad en cuestión, Ewha Womans University, ha presentado su renuncia debido al escándalo.

Choi, de 60 años, es hija del mentor de Park, Choi Tae-min. La mandataria no clarificó la naturaleza de su relación con la mujer, pero en un discurso televisado la semana pasada se disculpó por causar “angustia a la opinión pública” con el escándalo, y describió a Choi como “alguien que la había ayudado en momentos difíciles”.

Park, de 64 años, no tiene muchas personas cercanas en su círculo cercano. Está distanciada de sus dos hermanos; su padre fue el despótico presidente Park Chung-hee, y tanto él como su madre fueron asesinados cuando ella tenía 20 años. Luego de ello, jamás se casó ni tuvo hijos.

Park ha sido acusada, a través de internet y en las protestas, de tomar decisiones a petición de Choi, en lugar de para la gente, a quien debe servir. Shin Kwang-yeong, profesor de sociología de la Universidad Chung-Ang, en Seúl, señaló que el escándalo ha resonado tanto porque las revelaciones de la influencia de Choi sobre Park constituye una suerte de ‘momento ¡Eureka!’ para los surcoreanos, aturdidos por la forma de gobierno de Park. “Como presidente, ella ha impulsado políticas impopulares e ignorado la opinión pública. Ahora sabemos que había alguien detrás de esas decisiones”, señaló Shin.

En respuesta al empeoramiento del estado anímico de los ciudadanos, durante el fin de semana Park reorganizó su gobierno mediante la solicitud y aceptación de la renuncia de su jefe de gabinete y cuatro de sus principales colaboradores. Park no es el único presidente surcoreano en enfrentar acusaciones por corrupción y bajos índices de aprobación a finales de su mandato; sus predecesores, Lee Myung-bak y Roh Moo-hyun, también fueron consumidos por escándalos relacionados con irregularidades financieras y concesión de favores.

La cuestión ha dado lugar a una inusual cooperación entre el partido Saenuri, de Park, y la oposición, que han realizado reuniones esta semana para trabajar juntos en medio de la crisis. Los analistas sostienen que es poco probable que Park renuncie, pero que se enfrentará a una parálisis política durante el resto de su mandato -de cinco años-, que finaliza en 2018. Shin, el profesor de Universidad Chung-Ang, expresó que será “imposible” para ella tomar decisiones y realizar iniciativas políticas importantes de ahora en más.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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