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Por amor a los monstruos: una recorrida íntima por la colección personal de Guillermo del Toro

Guillermo del Toro está ansioso. No es la cabeza del vampiro azulado, con la boca llena de dientes, lo que lo altera. Y tampoco se siente intimidado por el Frankestein que se asoma en el pasillo. Muy por el contrario, estas criaturas que habitan el interior de esta vivienda suburbana de Los Ángeles que él llama Bleak House (‘Casa sombría’) -las hadas en las esquinas, los extraterrestres en los estantes, los monstruos por todas partes- son sus compañeros, y él es su ‘cuidador’.No, Del Toro se siente incómodo en esta mañana porque muchos de sus aterradores amigos han desaparecido. Apenas un día antes, un servicio de mudanzas acarreó algunas de sus más queridas criaturas de Bleak House al Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA), donde una nueva muestra, llamada “Guillermo del Toro: At Home With Monsters” (Guillermo Del Toro: en casa con los monstruos) fue inaugurada este lunes. “Ayer fue un día duro”, afirma el director, en referencia al primero de muchos días de embalaje que tiene por delante. “Para mí, esto se siente vacío, ¿sabes?”.

Del Toro hace un gesto hacia una pared de color rojo cubierta con carteles de películas de época y paisajes de terror. Imperceptible a simple vista para el ojo ‘común’ es un parche al descubierto en el muro, con un gancho como evidencia de que algo falta. Por primera vez, dice el realizador, comprende a su madre cuando tenían huéspedes en México y ella protestaba acerca de cómo su casa, siempre en perfecto orden, se desorganizaba. Hasta hace un tiempo, Del Toro pensaba que ella estaba loca; ahora entiende todo.

Pero incluso con algunos de sus monstruos y rarezas más preciadas ya en camino hacia el LACMA, cualquier fan de su colección de DVD Criterion Collection “Cronos” daría cualquier cosa por entrar a Bleak House.

¿Bocetos del padre de Sir Arthur Conan Doyle? Sí, hay aquí dentro. ¿Raras ilustraciones del artista Stephen Gammel, de “Scary Stories to Tell in the Dark”? También; Del Toro tiene nueve de ellas. ¿Un texto histórico de la primera vez que el término “cuento de hadas” se empleó en lengua inglesa? Absolutamente; otra de las muchas reliquias que habitan su extensa colección.

Estatuas de tamaño real del autor H.P. Lovecraft y del poeta gótico Edgar Allan Poe cuelgan en las bibliotecas (sí, hay varias bibliotecas en Bleak House, una dedicada exclusivamente a libros de vampiros y hombres lobo). Pósters de época, habitaciones ocultas y todo tipo de objetos extraños transforman la casa de Del Toro en un gabinete de curiosidades. Y todo ello sin tener en cuenta la enorme cantidad de ítems de películas, artes conceptuales y colosales estatuas que provienen directamente de los platós de rodaje del director.

El lugar es una compilación de delicias para geeks y objetos monstruosos lo suficientemente grande como para avergonzar hasta al más ávido coleccionista. De hecho, el archivo de Del Toro es tan vasto que acaba de comprar la casa del vecino -a la cual llama, amorosamente, Bleak 2- para mostrar más objetos. Pero a pesar de la enormidad de su tesoro, el lugar no está abarrotado. Del Toro sabe exactamente dónde habita cada cosa.

“¿Quieres ver mi primer hombre lobo?”, pregunta, liberado de su inicial ansiedad y con aparente energía renovada de los objetos que lo rodean. Así, se dirige al garaje, que es también un improvisado estudio, y toma una pequeña criatura peluda, a la cual sostiene con orgullo. Se trata del primer monstruo que hizo en su vida, improvisado a partir de un viejo abrigo de piel falsa de su abuela. Ahora, el hombre lobo vive al lado de su premio Hugo, que recibió por “Pan’s Labyrith”, su film de 2006.

“Si un ‘niño raro’ en los EE.UU. es extraño, en Guadalajara lo es mucho más”, asegura Del Toro acerca de su infancia en México. “Yo estuve, durante mucho tiempo, fuera de tiempo y espacio. Cuando hallé la revista ‘Famous Monsters of [Filmland]’ me dije: ‘Oh, hay adultos que hacen esto. Hay un modelo; sí, es un modelo extraño, pero de todas formas puedo seguirlo’. Espero que alguien, en algún lugar, vea ahora mi exhibición y diga: ‘Muy bien, hay un tipo raro que supo cómo ordenar esto”.

Anteriormente, la única forma en que se podía ingresar a Bleak House era a través de una invitación personal del propio ‘cuidador’ de los monstruos. Directores como James Cameron, Jon Favreau y J.J. Adams han echado un vistazo al lugar. Pero Del Toro es el primero en asegurar que el sitio no fue construido para la élite de Hollywood, y por ello ha llevado sus monstruos al LACMA por dos meses, para todos los niños pequeños que tienen hombres lobo como juguetes.

Desde este lunes, los fanáticos, cinéfilos, amantes del terror y todos los que aprecian un buen esqueleto podrán ver los objetos llevados directamente desde Bleak House al museo.

“Realmente queríamos trabajar con Guillermo Del Toro”, señaló el director de LACMA, Michael Govan, a un grupo de periodistas del L.A. Times. “La idea es que él convierta esto en una instalación, con objetos de su colección. No es una cronología de su obra, sino una aproximación a sus intereses”. El año próximo, la muestra viajará al Instituto de Arte de Minneapolis y a la Galería de Arte de Ontario, Toronto.

“Me atraen los monstruos desde la cuna”, asegura el realizador, desde el sofá de su biblioteca de horror. Rodeado por sus fantasmas y duendes, compara el compartir los contenidos de su casa fantasmagórica con algo evangélico. Ciertamente, Del Toro tiene una elevada vocación para transmitir la palabra de los monstruos y, contrariamente a lo que muchos creen, no todo es oscuro. “Me encanta alabar a los monstruos”, señala. “Me gusta contarle a la gente que hay historias de terror geniales y bellas. No estoy interesado en la mecánica del terror que da miedo. Sí me interesa el parentesco que el género tiene con los cuentos de hadas. La belleza oscura y mágica del horror”.

Desde su Bleak House, no es difícil ser arrastrado por lo sobrenatural del entorno. Hasta los dientes torcidos del vampiro azulado -perteneciente a la miniserie de Stephen King “Salem’s Lost”- parecen sonreír en el mundo de Del Toro. Esa es la sensación que el realizador espera transmitir con su exhibición. El cuidador de monstruos quiere rejuvenecer el buen nombre del terror, a menudo mancillado, y mostrarle al público la belleza de todas las cosas que asustan en medio de la noche.

“Es una tarea evangélica. La mayoría de la gente identifica los géneros de fantasía, especialmente el terror, con algo clase B, de poca calidad, cuyo único propósito es asustar. Lo que yo quiero decir es: ‘Miren, la creación de mundos como esos está llena de pequeños detalles; es una filigrana’. En mi caso, trato de que sea una tarea barroca”, afirma.

La pieza clave de la muestra de Del Toro es una cara de siete pies de Boris Karloff como el monstruoso Frankestein, esculpida por el artista Mike Hill. La expresión fue seleccionada con gran cuidado e intención. El artista espera recrear la emoción que el público sintió en los cines la primera vez que vio ese rostro de Karloff, saliendo de la oscuridad, en el film de 1931. “[Hill] dijo que las criaturas de Frankestein se habían vuelto dóciles luego de aparecer en cajas de cereales y juguetes; él quería recrear el impacto original”, dice Del Toro. “Esta es una obra que, creo, tiene ese maravilloso sentido”.

Es evidente que todo en Bleak House tiene un significado superior para su propietario, que casi se estremece al describir el primer libro de terror que compró en su vida, allá por 1971. “Se llama ‘Las mejores historias de terror del mundo’, pero no lo son”, dice. “Algunas de ellas están bien. Otras son buenas, pero no son las mejores”. asegura. Incluso cuando es cortés y amable hasta con los objetos inanimados, al director no le agrada echar sombra al género.

Una mirada cercana dentro de Bleak House muestra que Del Toro practica lo que predica. Raras obras de arte de H.R. Giger o de Zdzisław Beksiński comparten espacio con el logotipo de la tripulación del USCSS Nostromo, de “Alien”, o con una figura plástica de la comedia “Dinosaurs”, emitida en la década de 1990 por ABC. Es una colección de cultura pop con altibajos.

También es una colección que Del Toro planea continuar, no sólo después del fin de su exposición en LACMA, sino luego de que él mismo se haya ido de este mundo. “Mi objetivo, si logro configurarlo, es que estas dos casas sigan en funcionamiento después de mi partida”, señala. “Me gustaría financiar un programa de escritores residentes que las mantenga abiertas para la gente del mundo del terror y la fantasía, para que puedan vivir aquí sin cargo durante seis meses, y luego darnos algún crédito en su novela, o libro, o film o lo que sea que hayan hecho aquí”.

De esta forma, el evangelio de los monstruos podrá vivir hasta una próxima generación.

Guillermo del Toro: At Home With Monsters

Dónde: Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA).

Cuándo: del 1º de agosto al 27 de noviembre.

Boletos: $25 para los adultos, jubilados y estudiantes; niños y socios, entrada gratuita.

Información: (323) 857-6010, lacma.org

Traducción: Valeria Agis

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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