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Pese a las críticas de sectores afines, LAUSD avanza y examina a fondo las escuelas charter

Pese a las críticas de sectores afines, LAUSD avanza y examina a fondo las escuelas charter

Estudiantes, padres y personal de Magnolia Public Schools protestan ante la Junta Escolar de Educación de Los Angeles que la semana pasada votó para cerrar los planteles (Luis Sinco/Los Angeles Times).

Años atrás, cuando los administradores de un grupo de escuelas charter de Los Ángeles ordenaron a los empleados académicos hacer trampa en los exámenes estatales estandarizados, fue la división charter del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) la primera en perdonar lo sucedido y seguir adelante.

Pero la semana pasada, la Junta de Educación hizo caso a las recomendaciones de la división charter y votó a favor de cerrar tres escuelas independientes por la lentitud con la cual suministraron la documentación solicitada, que era importante -pero no crucial- para la escolarización de los alumnos.

Aunque los funcionarios del distrito insisten en que han sido coherentes y diligentes, algunas fuerzas pro y anti-charter perciben que la división charter exige más de las escuelas de este tipo y favorece a muy pocas.

Dentro de sus límites, el LAUSD autoriza a estas escuelas -gestionadas de forma independiente- y luego evalúa si les renueva la licencia de operación cada cinco años. Al mismo tiempo, el distrito compite intensamente por el número de estudiantes que se inscriben -y los dólares que vienen con ellos-.

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“Las renovaciones se han convertido en un juicio público ante la Junta Escolar”, con las normas y los argumentos sobre qué pruebas pueden ser revisadas ​​y los testimonios de partidarios apasionados por las charter, afirmó Charles Kerchner, investigador de la Universidad de Claremont. “La estructura de este proceso es inviable, tanto para el distrito como para los operadores de las charter”.

La interacción entre las escuelas autónomas y el LAUSD es compleja y, a menudo tensa. Durante gran parte de las últimas dos décadas, el distrito aprobó a regañadientes su apertura; algo que debía hacer conforme la ley estatal, con la condición de que la escuela charter completara apropiadamente un largo proceso de solicitud.

Con el apoyo de la filantropía privada, el número de escuelas charter en el LAUSD se ha disparado a 225, la mayor cantidad en cualquier sistema escolar estadounidense, que atrae el 16% de las inscripciones. Poderosos reformadores pro-charter, incluyendo al filántropo Eli Broad, quieren que el crecimiento continúe, incluso ante la disminución de estudiantes.

Muchos maestros de las escuelas tradicionales se preocupan de que esta expansión podría llevar al LAUSD a la quiebra, perjudicando así a los estudiantes de escuelas públicas.

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En este clima, los defensores de las charter acusan al distrito de intentar bloquearlas a través de trabas y mucho papeleo.

El escándalo de los exámenes copiados dentro de las charter se produjo en 2010, cuando un maestro denunció irregularidades ante el LAUSD argumentando que el jefe ejecutivo John Allen había ordenado a los directores y maestros revisar las pruebas estatales y preparar a los alumnos para ellas. Muchos testigos corroboraron las acusaciones, que Allen negó.

Allen era director del coro en la iglesia a la cual asistía Marguerite Poindexter LaMotte, por entonces miembro de la Junta Escolar. Esta relación prácticamente salvó a las escuelas Crescendo, hasta que el asunto fue expuesto por The Times.

Los defensores de las charter ven lo ocurrido con Magnolia como un ejemplo en el otro extremo, en el cual los “temas secundarios” o de política parecen superar los méritos.

Oficialmente, las transgresiones que hundieron las tres escuelas Magnolia incluyeron la redacción incorrecta de sus peticiones de renovación. La división de charter también puso de relieve los problemas entre Magnolia y el Equipo de Asistencia de Gestión y Crisis Fiscal, una organización cuasi gubernamental que el distrito escolar obligó a Magnolia a contratar para remediar su mala gestión financiera.

El equipo fiscal, que ayuda a las organizaciones educativas a cumplir con las responsabilidades financieras y de gestión, se quejó de que Magnolia demoró en entregar documentos. La escuela culpó por ella al proceso de transición a un sistema financiero mejorado. Cuando el equipo fiscal amenazó con abandonar sus tareas, Magnolia negoció un nuevo contrato con él y se comprometió a colaborar de mejor manera.

Los miembros de la Junta citaron los problemas con el equipo fiscal como una razón importante para cerrar las escuelas al final de este año escolar.

Extraoficialmente, algunos funcionarios del distrito estaban muy preocupados por la práctica de Magnolia de importar trabajadores turcos -cerca de 100, mayormente maestros- y a sus familias, empleando fondos de los contribuyentes para pagar sus gastos de inmigración. Debido a que las visas eran legales, sin embargo, la incorporación de los profesores no es justificación para el cierre de las escuelas.

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Los miembros de la Junta también se han preocupado por posibles implicancias futuras, dado que el gobierno turco señaló a las charter y las acusó de jugar un rol en el intento de golpe de estado allí, el verano pasado.

La división de escuelas charter del LAUSD defiende su supervisión y señala que la tasa de renovación de licencias para estas escuelas siempre es muy alta. El año pasado, la división recomendó  la aprobación de 34 de 35 peticiones de renovación, y la Junta votó a favor de las 35.

Sin embargo, el número de denegaciones la semana pasada fue mayor que en los últimos cuatro años combinados, según cifras revisadas por The Times. Y la tasa de aprobación de nuevos estatutos ha disminuido.

En 2015, 10 de las 17 (o un 59%) de las peticiones fueron aprobadas. En años anteriores, la tasa había sido del 96%. Un adicional de siete solicitantes del año pasado, posiblemente por temor al rechazo, retiraron las peticiones antes de pasar a la Junta.

“Se les ha pedido a las organizaciones de alto desempeño que no presenten una nueva petición, y que en cambio se concentren en sus escuelas existentes”, aseguró Jason Mandell, un portavoz de la Asociación de Escuelas Charter de California. “Parece que incluso la más mínima discrepancia o cualquier error administrativo se utiliza para permitir que el distrito baje el martillo”. 

Jeanne Allen, jefe del Centro Pro-Charter para la Reforma de la Educación, con sede en Washington, DC, sostuvo que los distritos escolares no deben ser obligados a supervisar las charter, y que éstas no deben ser obligadas a someterse a los distritos locales. Si las universidades, por ejemplo, también pudieran autorizar a las charter, dijo, los distritos locales ya no podrían atacarlas injustamente.

Los críticos de las escuelas independientes, por su parte, citan investigaciones que sugieren que inescrupulosos operadores de estas escuelas independientes se están beneficiando demasiado, por ejemplo rechazando a algunos estudiantes y exigiendo trabajo voluntario por parte de los padres.

John Rogers, profesor de educación de UCLA, busca que la ley estatal exija una mayor transparencia para las charter. Además, él le daría a los distritos más libertad en la evaluación. Las juntas escolares, dijo, deben ser capaces de considerar si una charter está teniendo un efecto negativo en los estudiantes del distrito en su conjunto. O si anima a los padres, los miembros de la comunidad y a los estudiantes a participar en la dirección de la escuela.

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En respuesta a quienes critican el rechazo de las licencias, José Cole-Gutiérrez, director de la división de charter del LAUSD, aseguró que el éxito pasado de un grupo charter es sólo uno de los factores que considera el distrito. Las escuelas no son estáticas, explicó, y sus situaciones y rendimiento evolucionan. “Las charter tienen mucha libertad”, aseveró, “pero debe ser un intercambio. Autonomía por responsabilidad ".

Twitter: @howardblume

Nota del editor: Los Angeles Times recibe fondos para su iniciativa digital La Educación Cuenta por parte de uno o más grupos mencionados en este artículo. California Community Foundation y United Way of Greater Los Angeles administran los fondos para apoyar este esfuerzo, los fondos provienen de The Baxter Family Foundation, Broad Foundation, California Endowment y Wasserman Foundation. Bajo los términos de estos fondos, Los Angeles Times mantiene el control completo del contenido editorial.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Diana Cervantes. 


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