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El trabajo policíaco se ha vuelto más difícil para los oficiales de EEUU últimamente

Los policías de los Estados Unidos piensan que su trabajo se ha vuelto más difícil últimamente, según un nuevo informe del Pew Research Center.

La protesta pública por los tiroteos policiales de alto perfil contra estadounidenses negros, junto con una reciente alza de los muertos a manos de policías, han elevado la preocupación de los agentes por su seguridad personal y su reticencia para cumplir con algunos deberes, según el informe, titulado “Detrás de la insignia”.

“El hecho de que estos incidentes hayan puesto tanta atención sobre su trabajo ha hecho que sus tareas sean más difíciles de realizar en ciertas circunstancias”, afirmó Kim Parker, director de tendencias sociales de Pew y autor principal del informe, que sacó conclusiones a partir de una encuesta representativa nacional entre 8,000 policías, varones y mujeres.

Durante los últimos años, los asesinatos de hombres negros a manos de policías han dado lugar a protestas en todo el país; entre ellos el caso de Michael Brown en Ferguson, Missouri; de Freddie Gray en Baltimore y de Eric Garner en Nueva York, sólo por mencionar algunas.

También hubo un aumento en los tiroteos letales de la policía en 2016, en comparación con el año anterior. En julio pasado, cinco agentes fueron baleados y murieron en una emboscada en Dallas, y tres agentes fueron asesinados en Baton Rouge, Luisiana.

Cerca de un año y medio antes, dos agentes del Departamento de Policía de Nueva York fueron abatidos a tiros mientras estaban estacionados en un patrullero, en Brooklyn.

El lunes pasado, una oficial de Orlando, Florida, fue asesinado a tiros luego de que intentara perseguir a un sospechoso de asesinato en un Wal-Mart; un segundo oficial murió durante un accidente de motocicleta en la persecución que le siguió al hecho.

Para Parker, aunque se han realizado investigaciones sobre la actitud de la opinión pública hacia la policía a partir de estos acontecimientos -que mostraron un declive en la confianza y divisiones raciales- se ha dedicado menos atención a las actitudes de los propios oficiales, una deficiencia que ella y su equipo se propusieron corregir.

Lo que hallaron fue que para tres cuartas partes de los agentes las relaciones con la comunidad negra se han vuelto más tensas, y a raíz de ello ahora están menos dispuestos a detenerse e interrogar a sospechosos, así como a usar la fuerza cuando es necesario. Más del 90% de los oficiales sostuvieron que sus colegas se preocupan más por su seguridad personal, y esa tendencia comenzó incluso antes de los hechos de julio en Dallas y Baton Rouge. “Esos son porcentajes muy altos, que no siempre se ven en sondeos de opinión”, aseguró Parker.

Pero los expertos que estudian temas de policía y raza afirman que los resultados no son sorpresivos. “Los oficiales están bajo un mayor escrutinio”, expuso Jack Gleaser, psicólogo social y profesor de políticas públicas de UC Berkeley. El especialista aseguró que los dispositivos de grabación omnipresentes y las redes sociales han aumentado la conciencia del público sobre estos tiroteos en los últimos años.

Del mismo modo, si bien las muertes de oficiales se elevaron ligeramente en 2016, se mantuvieron muy por debajo de los máximos registros, que constan de la década de 1970. “Para el oficial promedio, su trabajo no se ha vuelto categóricamente más peligroso en los últimos dos años, pero sí ha crecido gradualmente el peligro”, estimó Glaser. “Es muy posible que sea un resultado real de esta tensión que ha ocurrido”.

Además de las amenazas reales y percibidas, y de la sensación pública, también hay una creciente conciencia entre los oficiales acerca de sus propios sesgos y un deseo de combatirlos. “Esa es una carga adicional, que hace que el trabajo sea aún más difícil”, estimó Glaser. “Es apropiado, pero es un desafío adicional”.

Para Glaser, si el resultado de todo lo anterior es un descenso de las detenciones policiales, podría ser bueno.

“Estas detenciones y requisas basadas en sospechas son eventos discrecionales muy altos, y abrumadoramente inefectivos”, dijo.

Delores Jones-Brown, profesora de John Jay College of Criminal Justice en Nueva York, señaló que “sospechoso” se ha convertido muy a menudo en el lenguaje en código para significar “negro”, o “minoría”. “Hay un subtexto que dice que [los agentes de policía] están menos dispuestos a detener a una persona negra sospechosa”, manifestó Jones-Brown a partir de los hallazgos. “Si soy una persona que vive en una comunidad con alta delincuencia, entonces puedo sentirme molesta, porque la policía no detendrá a una persona sospechosa que podría ser un criminal violento serio… Eso me deja en riesgo de ser atacada”.

Jones-Brown remarcó que la policía necesita ser más perspicaz en las comunidades de color, en lugar de barrerlas con detenciones y requisas, o de evitar categóricamente su actuación por miedo a la crítica pública.

Pew también descubrió que hay significativas disparidades entre los oficiales blancos y negros en sus actitudes y experiencias en el trabajo. Cerca de la mitad de oficiales negros -en comparación con blancos y latinos- caracterizan las relaciones policiales con la comunidad negra como excelentes o buenas, y los oficiales negros son más reacios a decir que el país ha hecho suficientes progresos en materia de igualdad racial. También tienden a preocuparse por que los agentes no deliberan lo suficiente antes de accionar en un momento de tensión, y son menos propensos a descargar un arma durante su servicio.

“Los oficiales negros reconocen que, si bien son agentes durante algunas horas al día, son personas de raza negra las 24 horas y tanto ellos como sus familias corren mayor riesgo”, afirmó Jones-Brown.

Glaser concordó y agregó que conoce a muchos oficiales negros que dicen a sus hijos adolescentes lo mismo que muchos civiles negros: “Ten cuidado con la policía”, dijo el especialista. También añadió que la psicología social predice que los miembros de un grupo en particular tienen más posibilidades de relacionarse con ese grupo, ver a otros miembros como individuos y ser menos amenazados por ellos.

Los investigadores de Pew encontraron además una divergencia importante entre las actitudes de los oficiales y del público con respecto a los hechos mortales entre ciudadanos y policías. Por ejemplo, la mayoría de los adultos de los EE.UU. (60%) creen que las muertes de estadounidenses negros a manos de policías en los años recientes son sintomáticas de un problema social más amplio, mientras que dos tercios de los agentes ven esas muertes como incidentes aislados. Del mismo modo, alrededor de dos tercios del público cree que las protestas que siguieron a dichos eventos surgieron de un genuino deseo de responsabilizar a la policía, pero que nueve de cada 10 oficiales creían que surgían de un sesgo antipolicial.

“Ambos tienen razón y están equivocados a la vez”, explicó Glaser. “Hay discriminación en la policía estadounidense, y hay prejuicios en cómo las personas perciben las cosas. Lo que es más difícil, en realidad, es que exista una falta de confianza”.

Si la encuesta de Pew de 2016 acerca de las actitudes públicas hacia la policía es una referencia, la perspectiva no es muy buena. Sólo cerca de la mitad de los adultos negros sostienen que la policía local hace un trabajo excelente o muy bueno para combatir el delito, en comparación con el 80% de todos los adultos blancos. Aún menos adultos negros -uno de cada tres- afirma que la policía en sus comunidades hace un trabajo bueno o excelente al usar la fuerza apropiada sobre sospechosos, trata a todas las minorías étnicas por igual y responsabiliza a sus oficiales cuando éstos demuestran mala conducta. “Hoy estamos en un punto donde no podemos alcanzar consenso acerca de qué es un comportamiento policial aceptable, y qué no lo es”, finalizó Jones-Brown.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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