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Plan migratorio de Clinton ayudaría más a la economía que el de Trump, según especialistas

Foto de archivo de un grupo de inmigrantes solicitando la reforma migratoria en la capital de la nación.( Jose Luis Magana / Associated Press)

Foto de archivo de un grupo de inmigrantes solicitando la reforma migratoria en la capital de la nación.( Jose Luis Magana / Associated Press)

Olvídese de los planes fiscales y programas de gastos, de las ofertas comerciales y la reforma regulatoria. Cuando se trata de influir en la velocidad y dirección de la economía, pocas cosas importan más que saber cómo el próximo presidente lidiará con los millones de inmigrantes que se encuentran en el país de forma ilegal e, igual de importante, cuántos nuevos inmigrantes legales permitirá en el país cada año.

“En materia de dónde estará la economía en cuatro y en diez años a partir de ahora, la verdadera diferencia, el factor que modifica realmente la cuestión [entre los dos presidentes] es la inmigración”, señaló Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, una firma de pronósticos.

Si no tenemos inmigración estaremos como Japón, con una población progresivamente mayor y más reducida”.

Douglas Holtz-Eakin, presidente del American Action Forum.

Según los cálculos de esta firma, la posición más abierta de Hillary Clinton hacia la inmigración -incluyendo la posibilidad de conceder la ciudadanía a aquellos que ya están en el país indocumentados y el incremento de la inmigración legal- agregaría alrededor de un cuarto de punto porcentual al crecimiento del producto bruto interno (PBI) al año, en promedio, durante la próxima década. Eso se traduce en un adicional de $489 mil millones a la economía para 2026.

El plan de Donald Trump de frenar la inmigración y deportar a las personas que se encuentran en el país sin documentos tendría el efecto contrario, concluyó la empresa. Moody’s estima que sus políticas inmigratorias reducirían el PBI ajustado por inflación en casi medio punto porcentual -alrededor de $800 mil millones- para 2026.

La campaña de Trump ha criticado duramente las proyecciones económicas de Moody y las ha tildado de sesgadas, además de señalar que Zandi colaboró con la campaña de su rival demócrata.

Peter Navarro, profesor de UN Irvine y asesor económico de Trump, argumentó que el plan de inmigración del republicano también podría tener un efecto positivo tanto en la economía como en el crecimiento del salario. Al eliminar a todos los inmigrantes ilegales y endurecer las sanciones y penas de cárcel para los ingresos sin permiso se generarían más empleos para los ciudadanos estadounidenses, sostuvo. “Con unas fronteras más seguras, la tasa de participación laboral se incrementará y compensaría los posibles impactos negativos de hacer frente a la inmigración ilegal”, señaló Navarro mediante un correo electrónico.

Pero los grupos de investigación económica -de izquierda, derecha y centro- han llegado por lo general a conclusiones similares a las de Moody’s. El Comité para un Presupuesto Federal Responsable, una entidad no partidista, estimó recientemente que los planes de inmigración de Clinton impulsarían la producción económica de la tasa de crecimiento de largo plazo proyectada de un 2% a un 2,3% anual en promedio, mientras que las políticas más restrictivas de Trump recortarían el crecimiento del PBI del 2% al 1,7% durante la próxima década.

En comparación, señaló el comité, la gran diferencia entre las políticas impositivas de Clinton y Trump -el republicano propone un recorte de impuestos de $6 billones de dólares, comparado con el aumento de $1.4 billones que propone la demócrata durante una década- es casi insignificante para el crecimiento anual promedio del PBI de los próximos diez años, después de considerar factores tales como el gasto y los efectos a largo plazo de los déficits.

Las estimaciones del comité acerca del impacto económico de la inmigración se basaron en un análisis realizado por la Oficina de Presupuesto del Congreso acerca del proyecto de ley de inmigración de 2013 que fue aprobado por el Senado pero que pereció en Cámara Baja.

La propuesta migratoria de Clinton no da demasiados detalles, pero están en línea con dicho proyecto de ley, que habría ampliado el número total de inmigrantes que entran legalmente al país hasta en un 50%.

El costo económico de la inmigración a menudo ha sido mal interpretado en el debate rencoroso y emocional de la campaña electoral. En términos generales, la inmigración es una gran ayuda para la economía. Esto se debe a que la producción económica de la nación, o producto bruto interno, depende ampliamente del número de trabajadores y de lo productivos que son. Cuantos más trabajadores tienen un país, más su economía producirá. También, los inmigrantes en los EE.UU. comienzan negocios a un ritmo mayor que los estadounidenses nativos.

Douglas Holtz-Eakin, presidente del American Action Forum, un grupo de expertos de derecha, afirmó que es una cuestión de simple aritmética comprender por qué el PBI caería al recortar la llegada de extranjeros. “Si no tenemos inmigración estaremos como Japón, con una población progresivamente mayor y más reducida”, afirmó.

Más aún, Holtz-Eakin señaló que los planes de Trump para reunir y deportar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados del país costaría entre $100 mil millones y $300 mil millones durante dos años, entre salarios adicionales para la aplicación de su plan, gastos de detención, autobuses y otras cuestiones vinculadas.

Ni Clinton ni Trump han especificado qué es para ellos un nivel aceptable de inmigración legal en los EE.UU., pero el republicano, quien ha hecho de la cuestión su tema central de campaña y prometió construir un muro en la frontera sur, afirmó que el país necesita “controlar la inmigración futura” y “garantizar la integración”.

En un importante discurso al respecto, pronunciado en Phoenix en agosto pasado, Trump aseveró que quiere mantener los niveles de inmigración, medidos por la participación de la población, dentro de las normas históricas”.

Diana Furchtgott-Roth, una investigadora principal del Manhattan Institute for Policy Research y asesora de la campaña republicana, afirmó que no sabe exactamente qué intentó transmitir el candidato con “normas históricas”, algo que Trump ha repetido en numerosas ocasiones. No obstante, al citar declaraciones de Trump en su libro “Great Again: How to Fix our Crippled America” (Otra vez grande: cómo mejorar nuestros deteriorados EE.UU.), la economista expresó que el nominado republicano “quiere más inmigración legal”, especialmente de aquellos que contribuyen con la economía del país.

El libro de Trump no contempla los niveles generales de inmigración más allá de decir que “le gustaría reformar y aumentar la inmigración en algunos aspectos importantes”. Pero algunos han interpretado que sus palabras indican un dramático endurecimiento de la inmigración legal.

Durante los últimos 15 años, los EE.UU. han admitido en promedio un millón de inmigrantes legales por año, dos tercios de ellos basados en relaciones familiares y el resto principalmente son refugiados o vienen con fines de empleo. El último cuarto de siglo ha marcado la mayor oleada de inmigrantes, en su mayoría de Asia y América Latina, desde la inmigración masiva desde Europa a mediados del 1800 hasta 1920.

Las cifras del censo muestran que los 43.3 millones de inmigrantes representaban el año pasado el 13.5% de la población total del país, el número más alto desde 1910, cuando la población nacida en tierras extranjeras era del 14.7%. La proporción se redujo a 13.2% en 1920 -alrededor de la época en que los exámenes de alfabetización y las cuotas de inmigración estrictas entraron en vigor, lo cual llevó a una continua disminución del porcentaje de inmigrantes hasta alcanzar el mínimo de 4,7% en 1970.

Trump ha ganado la atención sobre todo por sus controvertidas declaraciones acerca de cómo detener la inmigración ilegal, hablando de violadores y delincuentes que cruzan la frontera y de prohibir o restringir la entrada a los inmigrantes musulmanes. Pero el candidato también “dice claramente que debemos reducir la inmigración legal y que ese número debe estar vinculado a la población”, manifestó Mazaffar Chishti, director de la oficina no partidista del Migration Policy Institute de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York.

Clinton ha sido menos transparente que Trump sobre sus planes de inmigración legal. “En el sitio web de la demócrata no hay mención de ningún aspecto acerca de este tema”, mencionó Chishti. En cambio, sí habla de cómo Clinton “presentará una reforma migratoria integral, en vías a la ciudadanía plena y equitativa, dentro de sus primeros 100 días en el cargo”.

Sobre la base del apoyo de Clinton al proyecto de ley de 2013, que finalmente fracasó, Chishti y la mayoría de los expertos creen que la inmigración aumentará con Clinton a medida que más personas en el país obtengan estatus legal, más gente intente reunirse con sus familias y se expandan las visas de trabajo.

Una investigación del Congreso estima que la promulgación de ese proyecto de ley añadiría seis millones más de personas a la fuerza de trabajo durante una década, y cerca de nueve millones más en 20 años. En general, eso impulsaría el empleo, los ingresos e inversiones, aunque la tasa de desempleo se elevaría temporalmente y los salarios promedio durante un período serían ligeramente inferiores como consecuencia del mayor número de trabajadores.

Aunque algunos críticos de la inmigración y partidarios de Trump sostienen que esos nuevos trabajadores extranjeros competirán con los estadounidenses por los puestos de trabajo, los expertos señalan que el beneficio global para la economía es positivo.

Además de aumentar la mano de obra, incluso los trabajadores inmigrantes menos calificados se sumarían a la economía como consumidores. Giovanni Peri, especialista en economía de la migración internacional en UC Davis, expresó que también ayudan a mantener bajos los costos de los bienes agrícolas y de los servicios, y crean oportunidades para que las empresas agreguen empleos mejor pagados en ventas, administrativos o de gestión, que son más atractivos y son probablemente aprovechados por trabajadores nativos.

La campaña de Clinton se negó a comentar más allá de las generalidades del plan publicado en el sitio web.

Aunque la investigación ha demostrado que la mano de obra no calificada puede reducir los salarios de algunos trabajadores nacidos en el país, esencialmente en empleos de bajos ingresos, los recién llegados a los EE.UU. provienen cada vez más de sectores bien educados y económicamente establecidos, lo cual disminuye esos impactos. La investigación histórica halló poca evidencia de que los inmigrantes, en su conjunto, tengan impacto negativo neto sobre la economía del país.

“En lugar de ello, los recién llegados crean ganadores y perdedores entre la población nativa y entre los trabajadores inmigrantes ya existentes, reducen los salarios de los nativos poco cualificados, animan a algunos nativos a alejarse de las ciudades de entrada de inmigrantes y estimulan las inversiones de capital”, escribieron en un reciente informe acerca de la inmigración en la historia económica del país Ran Abramitzky, de la Universidad de Stanford, y Leah Platt Boustan, de UCLA.

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Traducción: Valeria Agis


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