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Obama eliminó también un programa que propiciaba la fuga de cerebros cubanos

Médicos cubanos que trabajan en Venezuela sostienen una foto de Fidel Castro durante un tributo organizado después de su muerte, en noviembre pasado (Fernando Llano / Associated Press).

Médicos cubanos que trabajan en Venezuela sostienen una foto de Fidel Castro durante un tributo organizado después de su muerte, en noviembre pasado (Fernando Llano / Associated Press).

Cuando el presidente Obama finalizó la política de 22 años de antigüedad que concedía ciudadanía preferente y de vía rápida a los cubanos que lograban llegar a los Estados Unidos, su gobierno rechazó también otro programa. Poco conocido por la mayoría de los estadounidenses, éste intentaba socavar al gobierno cubano a través de propiciar una fuga de cerebros.

Llamado Cuban Medical Professional Parole Program y creado en 2006 bajo el mandato del entonces presidente George W. Bush, el programa tenía por objeto atraer a decenas de miles de médicos, enfermeros y otros trabajadores de la salud que la isla despachaba hacia todo el mundo en una iniciativa que el gobierno de Castro promocionaba como el Internacionalismo Médico Cubano.

La estrategia de los EE.UU. era un apéndice de la política “pies secos, pies mojados”, creada en la década de 1990, según la cual los cubanos que llegaran a tierra estadounidense por su cuenta podrían permanecer en el país. Pero el programa médico ofrecía una vía a la ciudadanía estadounidense a través de cualquier embajada y consulado de los EE.UU en el extranjero, según un documento del Departamento de Estado que data de 2009.

“Si uno era un doctor cubano y, por ejemplo, se topaba con alguien de la Embajada de los EE.UU. en Johannesburgo, Sudáfrica, podía decirle que quería aprovechar el programa médico. Entonces era llevado a la embajada y eventualmente se lo trasladaba al país; obtenía residencia, ciudadanía y un trabajo”, explicó Al Fox, fundador del grupo Alliance for Responsible Cuba Policy Foundation, que abogaba por la normalización de las relaciones entre los EE.UU. y Cuba.

Fox, quien habló el pasado domingo desde Tampa, señaló que el programa para médicos fue impulsado por cubanos anticastristas de línea dura, en Miami. También remarcó que éste era una campaña de desprestigio destinada a desacreditar cualquier buena comunidad médica que Cuba hiciera en el exterior.

Desde la revolución de 1959, que llevó a Fidel Castro al poder, Cuba ha enviado trabajadores médicos a diversos países, en su mayoría de América Latina y África, para ganar aliados y aumentar su perfil humanitario. Esos esfuerzos, algunos de ellos subsidiados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las Naciones Unidas, también se volvieron lucrativos, según Sebastián A. Arcos, director asociado del Cuban Research Institute de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

Arcos señaló que la exportación cubana de trabajadores médicos calificados se ha convertido en una de las fuentes más importantes de ingresos para el gobierno comunista, que deriva en miles de millones de dólares con el tiempo. Los críticos han denunciado esta maniobra como un servicio militar. “El régimen de Castro mantiene el 95% de los salarios que se les paga a esos médicos, incluso por la OMS”, afirmó.

“Entonces, esos doctores y enfermeros trabajan esencialmente bajo condiciones de mano de obra esclava. En países como Brasil y Venezuela, que tienen relaciones muy amistosas con Cuba, se le paga a Cuba directamente, a veces con petróleo, y el personal médico que trabaja allí a menudo no obtiene nada”.

Cuando los profesionales médicos cubanos llegan a otro país, prosiguió Arcos, la embajada cubana confisca sus pasaportes para evitar que huyan. La hermana de Arcos, quien es médica, fue enviada a Eritrea, una nación profundamente aislada en el Cuerno de África y liderada por un exdictador llamado Isaias Afwerki, quien está acusado de abusos de los derechos humanos en el país y terrorismo patrocinado por el estado en la región.

La hermana de Arcos huyó de Eritrea y entró en el programa médico, lo cual describió como un plan altamente secreto y coordinado. El académico no quiso revelar más detalles porque ello podría poner en peligro a otros trabajadores médicos de todo el mundo, dijo, pero aclaró que, para la fuga, su hermana recibió ayuda de personas en Eritrea.

Obama desechó el jueves pasado el programa médico y la política “pies secos, pies mojados”, el último paso para normalizar las relaciones entre los EE.UU y su antiguo adversario de la Guerra Fría. Los movimientos crearon olas en muchas comunidades cubanas anticastristas, tanto en Florida como en otros sitios.

“Él no debería haberse librado de eso”, afirmó Omar López, director de derechos humanos de la Cuban American National Foundation, en Miami. “Fue algo comparable al propio ‘Ferrocarril Subterráneo’ de los EE.UU., y ahora las puertas están cerradas para los médicos que trabajan por el mundo en esas condiciones. Es una paradoja. Podría decir que es una paradoja criminal… El tema ha estado en la mira de Cuba por años porque ellos necesitan seguir vendiendo sus médicos en el extranjero”.

Arcos también tuvo críticas para con Obama. “Toda esta conmoción acerca de ‘pies secos, pies mojados’ es una cortina de humo para esconder el hecho de que se eliminó el programa médico; no era necesario hacer eso”, manifestó. “Ahora Obama ha dado un portazo para toda la comunidad médica, que ya no puede escapar del régimen castrista. La única razón por la que lo hizo fue para apaciguar a Raúl Castro”.

López agregó: “Fue una decisión de último minuto del presidente, es obvio; tenemos que esperar y ver qué pasa, porque el presidente electo Trump podría anularlo”.

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Traducción: Valeria Agis


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