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No hay que sobornar a los niños con azúcar para que tomen más leche

Un joven bebedor de leche con chocolate (Los Angeles Times).

Un joven bebedor de leche con chocolate (Los Angeles Times).

Si los estudiantes en las escuelas públicas locales se negaran a saciar su sed con agua, ¿las escuelas les ofrecerían soda en su lugar? Por supuesto que no. Y si no beben la leche, la respuesta no debería ser añadirle azúcar, chocolate o sabor de fresa artificial y colorante.

Las escuelas del Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD) están en una posición difícil. La leche es la única bebida que cumple con las normas federales de comidas escolares para alimentos de alta nutrición y que se les permite ofrecer a los alumnos. Bajo las reglas federales, la leche puede ser azucarada y con sabor. Pero por una regla independiente del LAUSD, están prohibidas las bebidas endulzadas con azúcar, incluyendo la leche saborizada. Así que, en efecto, leche pura es la única bebida que las escuelas pueden ofrecer a los estudiantes en sus almuerzos escolares.

Pero los estudiantes no consumen nada de ella, o sólo muy poco. Lógicamente quieren algo de beber con la comida, pero después de unos pocos tragos, los cartones de leche terminan llenando los cestos de basura en las escuelas. El desperdicio de alimentos a esta escala es terrible para el medio ambiente -el metano emitido por las vacas es un contribuyente significativo al cambio climático y es malo para el planeta también-.

Al LAUSD le gustaría que los alumnos bebieran agua, que -según ellos- es lo que los estudiantes quieren. No hay nada de malo en eso, excepto que el distrito quiere obtener el mismo crédito de nutrición -el cual se traduce en subsidios- por servir agua o leche, y eso no sería correcto. La leche no es sólo un extintor de la sed; es un alimento de alta nutrición.

Por ahora, la Junta Escolar del LAUSD ha decidido suavizar la normativa respecto de la leche con sabor, con un experimento en 21 escuelas. La idea es ver si, al ofrecer leche azucarada, se incrementa el consumo total de leche de los estudiantes. También, se probará mostrando los envases de leche pura de forma más agradable, y habrá más educación sobre los beneficios de esta bebida para la salud.

Probar nuevas ideas está bien, pero este experimento va por mal camino. La leche saborizada añade dos cucharadas extra de azúcar a la leche, las cuales son calorías sin valor nutricional. El exceso de azúcar contribuye a la obesidad de la nación y está vinculado a enfermedades cardíacas y problemas metabólicos. Además, envía el confuso mensaje de que los estudiantes deben esperar alimentos con un elevado dulzor, una expectativa que llevarán fuera de la escuela también.

El agua es una bebida maravillosa, pero el distrito no puede obtener crédito alimenticio por proporcionar agua embotellada para el almuerzo (la cual, por cierto, también es muy negativa para el medio ambiente). En lugar de eso, debe asegurarse de que cada cafetería tenga suficientes fuentes de agua, animar a los estudiantes a utilizarlas y sugerir que tomen leche, leche común, solamente si eso es lo que realmente quieren beber con su almuerzo.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Diana Cervantes


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