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Niño de 11 años encontrado muerto en Echo Park pesaba solo 34 libras

Verónica Aguilar, de 39 años de edad, se declaró no culpable de los cargos de asesinato y abuso infantil sobre la muerte de su hijo Yonatan Daniel Aguilar.

Verónica Aguilar, de 39 años de edad, se declaró no culpable de los cargos de asesinato y abuso infantil sobre la muerte de su hijo Yonatan Daniel Aguilar.

El niño en el closet solo pesaba 34 libras.

Cuando la policía abrió las puertas del closet donde se encontraba Yonatan Daniel Aguilar, quien había muerto unas horas antes, encontraron una sábana arrugada en el suelo que cubría su cuerpo esquelético – pálido y rígido, doblado en una posición fetal y con heridas en su rostro.

Un oficial levantó una de las esquinas de la sábana y dos cucarachas salieron; su cuerpo era tan pequeño que los policías pensaron que tenía seis años de edad, pero en realidad, Yonatan tenía 11.

Los detalles de las condiciones en que había sido encontrado su cuerpo cuando fue reportado el mes pasado en Echo Park, fueron escritos en más de 100 páginas con varios registros redactados de reportes de policía dados a conocer al periódico LA Times por el Departamento de Servicios Familiares e Infantiles del departamento del Condado de Los Ángeles (DCFS).

Los archivos muestran que el riesgo de abuso en el hogar había sido señalado como ‘alto’ en cuatro ocasiones desde el 2009 al 2012, por el programa condal que da una guía a los trabajadores sociales del nivel de intervención que se necesita.

La familia del menor ya había sido sujeta a seis reportes previos por parte del DCFS, de acuerdo a Philip L. Browning, director del departamento. Dos de las investigaciones en el 2002, previas al nacimiento de Yonatan, involucraba a tres de sus hermanos mayores.

Su madre, Veronica Aguilar, de 39 años de edad, se declaró no culpable ante la corte la semana pasada. Ella está siendo acusada de asesinato y abuso infantil que llevó a la muerte a Yonatan.

El departamento empezó a involucrarse en el caso de Yonatan desde Octubre de 2009, después de que una enfermera llamara a la policía porque tenía varios rasguños de dos o tres pulgadas en su rostro, según los documentos. En ese tiempo, Yonatan, quien tenía 4 años de edad, le dijo a un oficial de policía que su madre estaba enojada por haberse metido en problemas en la escuela y es por eso que ella lo había cacheteado y arañado.

Aguilar negó que golpeara a su hijo y dijo que seguramente el pequeño se había arañado la cara porque dormía en el suelo, según los archivos de la familia en el condado.

Los trabajadores sociales calcularon el riesgo que representaba la familia para el menor con un programa de computadora que graba información estadísticamente para ayudar a guiar el nivel de intervención. El programa, conocido como Structure Decision Making, utiliza una lista con opciones múltiples para colectar información. El programa calificó la situación de Yonatan como un caso de abuso de ‘alto’ riesgo en el 2009, y recomendaba que los trabajadores sociales ‘promovieran’ el reporte del niño como un caso abierto, según los documentos.

Los trabajadores sociales no abrieron ningún caso, argumentando que las razones de abuso físico fueron convincentes. Aguilar, dijeron, rechazó haber cacheteado o rasguñado a Yonatan y estaba involucrada activamente en la escuela de sus hijos, así que estuvo de acuerdo en tomar clases de apoyo para padres de familia, según los archivos.

Oficiales de la policía dijeron que la división juvenil del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) le dijo al periódico LA Times el mes pasado que a pesar de que habían sido reportados argumentos de posible abuso físico de Yonatan al DCFS y a la policía, el departamento no lanzó ninguna investigación, pero no quiso dar más detalles.

Moses Castillo, el detective que supervisa el caso, dijo a través de un correo electrónico el miércoles, que el departamento ya no hará más comentarios al respecto. Los resultados de la autopsia de Yonatan han sido asegurados por las autoridades y la causa de su muerte no se ha dado a conocer, dijo Ed Winter, vocero de la oficina del forense del Condado de L.A.

Pero eso no había sido todo, la línea de ayuda en caso de abuso familiar –hotline- también recibió otra llamada de alguien no identificada acerca de Yonatan y de uno de sus hermanos en diciembre de 2011; en ambos casos se denunciaban negligencia.

La llamada decía que Yonatan había nacido en forma prematura en México, y que a su madre le habían recomendado dejarlo en el hospital por varios meses, según los récords del estado. Ella se reusó a seguir las indicaciones y dejo el hospital tres días después del nacimiento de su hijo. El pequeño sufría de incapacidad para controlar sus movimientos de intestinos y vejiga. (Los documentos tienen el nombre del niño y edad redactados, además el DCFS confirmó que se referían a Yonatan).

El 18 de diciembre de 2011, la madre de Yonatan lo había escuchado gritar y lo encontró en la regadera con sus ojos cerrados y sus dientes temblando, mientras se mojaba con agua fría. Yonatan estaba lavando su ropa porque se había orinado, según los reportes.

Cuando Aguilar trató de hablar con él, Yonatan no contestó, así que ella llamó al 911. Los paramédicos encontraron que el pequeño sufría de hipotermia y se lo llevaron al hospital, se indica.

El menor fue, una vez más, calificado con alto riesgo de ser abusado, muestran los documentos. Pero los trabajadores sociales no abrieron un caso, diciendo que las acusaciones de negligencia eran mal infundadas ya que la madre había tomado los pasos adecuados al hablar al 911. La evaluación de alto riesgo, indicaron los trabajadores, fue basada en que había varios menores en el hogar y referencias anteriores – factores, dijeron voceros del DCFS el miércoles, que son considerados serios, incluso cuando el reporte de abuso o negligencia no tiene suficientes pruebas.

El 15 de marzo de 2012, Yonatan, un estudiante con necesidades especiales para aprender, llegó a la escuela con el ojo morado y les dijo a los maestros historias contradictorias de cómo se había golpeado, según los documentos. Un empleado de la escuela contacto al DCFS y a la policía, pero en ningún momento se abrió un caso.

Cuatro días más tarde, otra maestra llamó al DCFS. Yonatan, dijo la maestra, llegaba a la escuela sucio constantemente. Siempre tenía hambre, llevándose toda la comida que podía de la cafetería al salón de clase para comérsela, indican los documentos.

Otra vez, el caso de Yonatan había sido considerado de alto riesgo de abuso, según los documentos. Pero otra vez, no se abrió un caso y los argumentos fueron considerados como sin pruebas suficientes. En esa ocasión, Yonatan había sido tratado por un doctor y un terapista debido a sus impulsos de acaparar la comida, y la maestra “llamó refiriendo el caso, antes de discutir el tema con la directora”, escribió una trabajadora social.

El pequeño se volvió a perder en el radar del condado después del 2012, dijo Browning. No hubo otros reportes sobre él, y el DCFS no tiene el derecho legal de investigar un hogar sin reporte alguno, se indicó.

Para el 2016, Yonatan y sus hermanos vivían con su madre y su padrastro en un departamento de un cuarto, en la calle Santa Ynez. Uno de los niños dormía en un cobertizo en el patio trasero, según los documentos.

El 22 de agosto, el padrastro de Yonatan, José Pinzón, reportó la muerte del niño . Las autoridades lo encontraron frenético y llorando en un estacionamiento de una tienda 7-Eleven, cerca de la casa.

Cuando las autoridades llegaron al hogar de la familia, Aguilar estaba afuera, caminando con su perro. Después de haber encontrado el cuerpo, según los documentos, uno de los oficiales agarro el brazo del niño y lo sacudió.

“¿Estás bien?”, el policía trato de preguntar. Pero el brazo del niño estaba rígido y sin vida.

Más tarde, los vecinos le dijeron a la policía que nunca había visto a un niño viviendo en la casa.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.


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