Michelle Obama, artífice de un momento decisivo en la campaña presidencial

Michelle Obama, artífice de un momento decisivo en la campaña presidencial

La primera dama, Michelle Obama, actuó en un momento decisivo de la carrera presidencial este jueves, con una enérgica y emotiva condena del comportamiento de Donald Trump hacia las mujeres, que enmarcó la elección ya no como un tema de ideología, sino de decencia humana.

Obama puso a un lado su discurso de campaña estándar para expresar disgusto e indignación acerca de la lascividad de Trump, y expresó que ese comportamiento “me sacudió en lo más profundo de mi ser”.

“No puedo creer estar diciendo que un candidato a presidente para los EE.UU. se ha jactado de agredir sexualmente a las mujeres”, afirmó Obama ante una multitud. La primera dama habló categóricamente acerca del duro impacto que los dichos del nominado republicano tienen en las mujeres estadounidenses, quienes a menudo se encuentran sometidas a avances no deseados y otras humillaciones.

Durante el discurso, Obama se distinguió quizás como la voz más efectiva entre los sustitutos de Hillary Clinton en este momento. La oratoria de la popular primera dama subrayó su dominio del púlpito, incluso hacia el fin de dos términos de un gobierno en el cual evitó a menudo los avatares de la política para enfocarse en cuestiones menos polémicas, como la alimentación saludable. “Esto no es normal”, señaló Obama, sin nombrar a Trump, como es habitual en ella. “Esto no es la política de siempre. Esto es vergonzoso, es intolerable”.

En el discurso, Obama enmarcó la elección como un momento crucial para la historia de las mujeres, no solo porque la contienda cuenta con la primera candidata de sexo femenino de un partido importante, sino también porque la decisión enviará un mensaje de que las actitudes de Trump y su comportamiento con las mujeres son inaceptables en la sociedad moderna.

“Los hombres de mi vida no hablan así de las mujeres”, señalo Obama. “Los hombres fuertes, los hombres que son modelos de conducta no necesitan sofocar a las mujeres para sentirse poderosos. Esto es algo que no podemos barrer debajo de la alfombra; es otra nota preocupante de una elección triste”, afirmó.

“Se trata de un individuo poderoso, que habla libre y abiertamente acerca de un comportamiento sexual depredador… No podemos soportar esto o exponer a nuestros hijos por más tiempo, ni por un minuto más; mucho menos por cuatro años. Es tiempo de ponernos de pie y decir ‘es suficiente’. Esto debe terminar ahora mismo”, sentenció.

El encuadre del discurso sumó un problema más a los muchos desafíos que Trump ya enfrenta. La cuenta de Twitter de Clinton hirvió de citas mientras Obama se dirigía a la multitud, y la propia candidata demócrata mencionó su discurso durante un breve intercambio con voluntarios en San Francisco, del cual participó la prensa.

“Si no lo han visto, espero que lo hagan”, dijo Clinton. “No sólo fue fuerte y convincente sobre las apuestas de la elección, sino también acerca de quiénes somos los estadounidenses”.

Poco después de que Obama finalizara su discurso, Trump tomó el escenario en un mitin en Florida y sostuvo que es una víctima.

“Estas afirmaciones erróneas acerca de mi conducta inapropiada con las mujeres son totalmente falsas”, afirmó, alegando que fue la campaña de Clinton quien orquestó el tema. “Los Clinton lo saben, y lo saben muy bien. Estas acusaciones son inventadas. Son pura ficción; completas mentiras”, sostuvo.

Poco después, atacó a quienes lo acusan. “Estos eventos nunca ocurrieron”, señaló, y agregó que presentará públicamente “evidencias concretas” que refutan las acusaciones. “Cuando uno ve a esas personas, las estudia… comprende todo”. Así pareció aludir al aspecto de una de sus acusadoras. “Échenle un vistazo a ella. Escuchen sus palabras y díganme qué piensan”, manifestó. “No, no lo creo”, dijo, acusando también a los medios que publicaron las noticias.

Pero el ataque de Trump a varias de las mujeres que afirmaron haber sido tocadas o besadas en contra de su voluntad podría resultar demasiado riesgoso y amplificaría así el punto clave de Michelle Obama: que Trump es un candidato que desprecia las preocupaciones reales que las mujeres tienen sobre el ataque sexual.

Eric Schultz, secretario de prensa adjunto de la Casa Blanca, argumentó que el republicano se enfrenta a un dilema al intentar disputar el retrato que la primera dama ha hecho de él durante la campaña. Arremeter contra ella, sostuvo Schultz, sólo lo dañaría más. “No puedo pensar en una manera más descarada de perder lo poco que tiene”, aseveró.

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Traducción: Valeria Agis

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