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Los inmigrantes no cometen más crímenes, entonces ¿por qué el mito persiste?

Los inmigrantes no cometen más crímenes, entonces ¿por qué el mito persiste?

Foto de archivo. Inmigrantes abogan por una reforma migratoria.

A pesar de que los investigadores han encontrado que los inmigrantes cometen menos crímenes que los nacidos en Estados Unidos, la percepción de que los nacidos fuera del país son más propensos a cometer delitos sigue permeando la opinión pública y el discurso político.

Claro que las advertencias acerca de los ‘inmigrantes criminales’ no son nada nuevas. Al inicio del siglo pasado, los estadounidenses estaban preocupados de que el gran número de inmigrantes procedentes de Polonia, Italia e Irlanda contaminaran el torrente sanguíneo de los habitantes. Aunque los países de origen de los inmigrantes ha cambiado, una preocupación similar persiste. ¿Los inmigrantes traen con ellos más tendencias ofensivas, victimizan y sacan provecho del trabajo duro de los ciudadanos de Estados Unidos?

Los resultados que exoneran a los nacidos fuera del país son consistentes. Un gran número de investigaciones científicas liderados por sociólogos, criminólogos y economistas indica: Los vecindarios con más inmigrantes tienen menos índices de crimen; una gran afluencia de inmigrantes ha mostrado que ayuda a disminuir el crimen; corroborando los resultados que indican que los individuos nacidos fuera del país cometen menos delitos que sus contrapartes nacidos en EE.UU.

En estos patrones de conducta no solo se consideran los delitos menores, sino que también los crímenes violentos. Incluso, algunos investigadores han dicho que los inmigrantes podrían revitalizar las comunidades con menos crimen.

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Pero por supuesto que los resultados científicos podrían estar equivocados: Muchos de estos estudios están basados en las respuestas a cuestionarios  auto-individuales. En otras palabras, estos sondeos preguntan a los migrantes: ¿qué tan frecuente ha robado, ha vendido drogas o lastimado a una persona en este año?

Una de las críticas de la investigación en inmigración y el crimen es que no se considera la posibilidad de que los inmigrantes tienen cierto incentivo para mentir. En contraste con los nacidos en Estados Unidos, los inmigrantes pueden no revelar sus ofensas –incluso en cuestionarios anónimos- por miedo a la deportación. Además, ellos pueden tener un conocimiento muy mínimo del sistema criminal y de justicia de Estados Unidos y en algunas ocasiones, no darse cuenta que están violando la ley.

En recientes estudios, nosotros investigamos si los inmigrantes tienen una gran tendencia de no revelar sus violaciones a la ley en comparación con los nacidos en Estados Unidos.  Sobre un período de siete años, un gran número de adolescentes que habían violado la ley, fueron seguidos y entrevistamos 10 veces. En cada cuestionario a ellos se les preguntó si habían sido arrestados. Entonces comparamos las repuestas con los reportes oficiales para ver la exactitud de los resultados.

No obstante y al final de todo: no encontramos evidencias que respaldaran la idea de que los inmigrantes tengan una tendencia especial para esconder su conducta criminal. Sobre los siete años de estudio, los inmigrantes reportaron su conducta criminal con cierta precisión: 87%; el cual es más exacta que los resultados de los nacidos en Estados Unidos:86%; y aún más precisa que las personas identificadas como segunda generación: 84%. Los resultados encontrados sobre que los inmigrantes cometen más crímenes que su contrapartes en Estados Unidos no es producto de las diferencias en los reportes entre ambos grupos.

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En la medida que los puntos de vista del público en migración tiende a apoyar las políticas migratorias con camino a la ciudadanía, la retórica sobre la migración y el crimen aparece, y pudiera  engrandecerse, contraria a la evidencia científica.  El interés en la retórica y realidad es más que un rompecabezas académico al exponer en estos mensajes los miedos, provocar  ansiedad y respuestas reaccionarias sin muchas convicciones bien concebidas, como los planes de deportación masiva o las prácticas de exclusión.

Los expertos y los legisladores deben de abandonar las tácticas de miedo y enfocarse en entender el por qué  y después de varias desventajas, los inmigrantes permanecen con menos posibilidades de involucrarse en un crimen que los nacidos en Estados Unidos.  Sabemos que hay muchos inmigrantes que mantienen sus tradiciones culturales y dan prioridad a la familia sobre cuestiones personales, pero ya hay otros estudios que muestran que los inmigrantes tienen más fe  en la legitimidad del sistema criminal y de justicia del país que muchos estadounidenses. Posiblemente a esta creencia y la gente que las expresa, se le debería de dar la bienvenida.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí

Bianca E. Bersani es profesora asociada de sociología en la Universidad de Massachusetts, Boston. Alex R. Piquero es profesor de Asbel Smithm, departamento de criminología en la Universidad de Texas en Dallas.


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