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Los abortos están en su nivel más bajo en Estados Unidos, pero no se ponen de acuerdo en las causas

Activistas por los derechos al aborto festejan frente a la Corte Suprema de los EE.UU. en Washington por la derogación de partes de una restrictiva ley en Texas (J. Scott Applewhite / Associated Press).

Activistas por los derechos al aborto festejan frente a la Corte Suprema de los EE.UU. en Washington por la derogación de partes de una restrictiva ley en Texas (J. Scott Applewhite / Associated Press).

La tasa de abortos en los Estados Unidos ha alcanzado su punto más bajo desde que la sentencia Roe Vs. Wade, de la Corte Suprema, convirtió en legal el procedimiento en todo el país en 1973.

Así lo informó un nuevo estudio de los investigadores de Guttmacher Institute, un grupo de expertos con sede en Nueva York que apoya el aborto legalizado, donde se estima que en 2014 se practicaron 926,000 procedimientos, o 14.6 por cada mil mujeres en edad reproductiva. La cifra es notablemente inferior al pico que se registró entre 1980 y 1981, cuando más de 29 mujeres por cada mil ponían fin a sus embarazos.

El instituto es considerado una autoridad en cuanto a tasas de aborto; desde 1973 sigue el tema mediante un censo pormenorizado a todos los proveedores. Sus cifras no incluyen abortos realizados fuera del ámbito médico.

Activistas a ambos lados de la controvertida política sobre el aborto tomaron con satisfacción las conclusiones, aunque no están de acuerdo en las razones de la disminución.

Desde 1982, las tasas de aborto disminuyeron constantemente, aunque la opinión pública sobre el procedimiento permanece relativamente consistente. En 2016, un 57% de los encuestados por Pew Research Foundation afirmaron que el aborto debería ser legal en todos o la mayoría de los casos.

¿Qué dicen los defensores?

Para los defensores de los derechos reproductivos el estudio prueba que el mayor acceso a los servicios de planificación familiar y anticoncepción está dando sus frutos al reducir embarazos no deseados y en adolescentes.

“No creemos que sea porque la gente tiene menos sexo”, afirmó la doctora Diane Horvath-Cosper, obstetra del grupo Physicians for Reproductive Health, con sede en Nueva York. “Es porque la gente previene los embarazos mejor que antes”.

La investigación ha demostrado un gran aumento en el uso de dispositivos intrauterinos e implantes que liberan hormonas; métodos altamente eficaces y de acción prolongada que en los últimos años se han vuelto más asequibles y cuyo uso se considera seguro en jóvenes y adolescentes.

Bajo la Ley de Cuidados de Salud Asequibles promulgada en 2010 -que el presidente Trump junto con los republicanos del Congreso han prometido eliminar y reemplazar-, las aseguradoras están obligadas a cubrir una amplia variedad de métodos anticonceptivos sin cobrar copago o un cobro extra por el seguro. Los médicos sostienen que ese requisito ayudó a sus pacientes a acceder a nuevos métodos de anticoncepción, o a cuidarse regularmente sin saltar dosis.

“Las mujeres y las familias están más sanas, las personas pueden planear mejor sus vidas y sus futuros”, aseguró Amy Rosenfeld, vocera de Planned Parenthood Los Ángeles, a través de un comunicado. “Este informe subraya la necesidad de un mayor acceso al control de la natalidad y la atención preventiva, no menos”.

¿Qué opinan los enemigos del aborto?

Algunos opositores expresan sus reservas sobre las conclusiones del informe, porque se basan en la información proporcionada por los médicos que practican los procedimientos. “No hay una ley nacional que obligue a notificar los abortos; eso hace imposible conocer el número real de éstos”, señaló Kristi Hamrick, portavoz de Americans United for Life.

El grupo espera que la disminución sea real, pero disputa las razones que señalan los activistas por los derechos reproductivos. “La industria del aborto quiere afirmar que la tasa de procedimientos es menor debido a otro producto que venden: los anticonceptivos. Pero el control de la natalidad está ampliamente a disposición desde la década de 1950”, manifestó Hamrick en un email.

En cambio, señaló una ola de leyes estatales aprobadas en los últimos cinco años, que impusieron regulaciones cada vez más estrictas a los proveedores del procedimiento y sus pacientes, incluido el requisito de que las mujeres se realizaran un ultrasonido antes de someterse al aborto. “Esas imágenes valen más que mil palabras cuando se trata de ayudar a vidas que están en juego”, aseguró el presidente de la agrupación, Clarke Forsythe, en un comunicado.

¿Qué piensan los autores del estudio?

El informe no investigó las causas de la disminución, pero los investigadores señalaron que tanto el mayor uso de anticonceptivos como el aumento de las restricciones a los abortos pueden haber influido.

Entre 2011 y 2015, Guttmacher registró 288 leyes aprobadas en 31 estados que limitaron el acceso al aborto para menores, requirieron servicios de consejería o un período de espera, impusieron regulaciones a los proveedores o se interpusieron específicamente en los fondos de los servicios de planificación familiar, entre otras medidas restrictivas.

“Las restricciones al aborto y los cierres de clínicas implicaron que las pacientes deban viajar mayores distancias para acceder al procedimiento”, afirmó Rachel Jones, autora principal del estudio. “La mayor parte de las pacientes de abortos -un 75%- son pobres o de bajos ingresos, y casi dos tercios ya son madres. Puede ser muy difícil para ellas tomar días libres en el trabajo, acceder al transporte y al cuidado de sus hijos para realizarse el procedimiento”.

El Dr. Daniel Grossman, obstetra de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) que ha estudiado el efecto de las leyes sobre el aborto en Texas, duda que la disminución de las tasas en ese estado tengan que ver con los cambios en el uso de anticonceptivos.

En 2013, la Legislatura de Texas aprobó el Proyecto de Ley 2, que complicó el acceso de las pacientes a medicamentos que inducen al aborto, obligó a los proveedores a tener convenios con hospitales locales, prohibió los abortos después de las 20 semanas y exigió que todos los procedimientos se realicen en centros quirúrgicos ambulatorios similares a hospitales. Prácticamente de la noche a la mañana, más de la mitad de las 41 clínicas del estado cerraron sus puertas.

Grossman y sus colegas del Proyecto de Evaluación de Políticas de Texas descubrieron que, mientras que el número total de abortos en ese estado había caído luego de que la ley entró en vigor, la cifra realizada durante el segundo trimestre había aumentado. Eso sugirió a los investigadores que las mujeres seguían luchando para encontrar proveedores, lo cual resultaba en muchos casos en retrasos y procedimientos más caros y riesgosos.

Una colega de Grossman en UCSF, Diana Greene Foster, sostiene que hay “cero evidencia” de que las leyes destinadas a cambiar la mentalidad de las mujeres -requerir la realización de un ultrasonido, períodos de espera o consejería- afecten las tasas de realización de abortos. “Pero los cierres de las clínicas y los límites de la gestación ciertamente sí tienen efecto en las mujeres con pocos recursos”, afirmó.

Para 2014, el 90% de todos los condados de los EE.UU. -que representan al 39% de las mujeres en edad reproductiva- no contaban con clínicas que realicen abortos, halló el estudio.

Pero la mayor disminución de los procedimientos ocurrió en estados que no tenían nuevas restricciones importantes. En cambio, la tasa de procedimientos aumentó en seis estados: Arkansas, Kansas, Michigan, Mississippi, Carolina del Norte y Vermont.

Foster y otros expertos responsabilizaron a la Ley de Cuidados de Salud Asequibles por hacer más posible y conveniente la anticoncepción, y les preocupa que la tasa de abortos pueda aumentar si el Congreso, en su esfuerzo por derogar la ley, no conserva la cobertura de seguro obligatoria para el control de la natalidad.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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