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Usted disculpe: Lo dejan en libertad tras 16 años de cárcel

Luis Lorenzo Vargas rompe en lágrimas en la corte cuando escucha que es exonerado de las tres acusaciones por asalto sexual de las que fue convicto y por las que pasó en la cárcel 16 años.

Luis Lorenzo Vargas rompe en lágrimas en la corte cuando escucha que es exonerado de las tres acusaciones por asalto sexual de las que fue convicto y por las que pasó en la cárcel 16 años.

(Francine Orr / Los Angeles Times)

Un juez del condado de Los Ángeles desechó la condena de un hombre que ha pasado 16 años tras las rejas por tres agresiones sexuales que sus abogados dicen fueron cometidas por un violador serial que todavía anda suelto.

Las pruebas de ADN en la evidencia de otros ataques, excluyeron a Luis Lorenzo Vargas, de 46 años, como sospechoso y en cambio apunta hacia un hombre no identificado que ha sido apodado el “violador de la lágrima” (teardrop rapist) y quien es buscado por varias docenas de asaltos sexuales, dijeron los abogados.

El California Innocence Project en California Western School of Law en San Diego, señaló en documentos de la corte que los fiscales argumentaron en el juicio que el mismo sospechoso debía haber cometido todos los ataques vinculados a Vargas.

“La evidencia muestra ahora que el caso de los fiscales en contra de él era demostrablemente falso”, escribieron los abogados del proyecto inocencia, diciendo que el resultado de las pruebas “apuntan inequívocamente hacia la inocencia de Vargas”.

La Oficina del fiscal de distrito del condado de Los Ángeles se unió a los abogados para pedirle al juez de la Corte superior, William C. Ryan, que libere a Vargas, diciendo que la oficina “ya no tiene confianza en las condenas”.

Durante una audiencia del lunes por la tarde, Vargas compareció en un tribunal del centro de la ciudad esposado y vestido con las ropas de cárcel de color azul. Entre sus partidarios presentes estaban su hija y su madre, quienes secaron las lágrimas de sus ojos cuando el juez ordenó que el caso de Vargas fuera anulado.

A pesar de que se ordenó que Vargas fuera liberado, él será puesto bajo custodia federal debido a una retención de inmigración, dijeron las autoridades.

Durante su juicio, tres víctimas identificaron a Vargas – quien anteriormente había servido tiempo en la cárcel por violar por la fuerza a una novia – como el hombre que les atacó. Una de ellas, una chica de 15 años de edad, fue violada. En los otros dos casos, Vargas fue acusado de atacar a las víctimas con la intención de violarlas.

Los miembros del jurado lo declararon culpable a pesar de que varios de sus compañeros de trabajo testificaron que Vargas había estado a millas de distancia, en el trabajo, cuando ocurrieron los ataques.

Durante su sentencia en 1999, Vargas le suplicó al juez, y le dijo que le preocupaba que el verdadero violador seguiría atacando.

“Esa persona que realmente cometió estos crímenes”, dijo Vargas, según los documentos de la corte, “podría realmente estar violando a alguien allá afuera”.

El fue sentenciado de 55 años a cadena perpetua.

El caso de Vargas otra vez destaca la importancia de las pruebas de ADN en el sistema de justicia penal, así como la cuestionable fiabilidad de las identificaciones hechas por los testigos presenciales.

El “violador de la lagrima”ha sido vinculado a 35 asaltos sexuales en el área de Los Angeles, y la saga ha durado más 15 años.

Este año, los detectives de la policía de Los Ángeles publicaron en Facebook un ruego, pidiendo la ayuda de la comunidad para encontrar al hombre.

“El atacante está todavía ahí afuera”, se lee en la publicación. “No tenemos pistas frescas”.

Vargas presentó apelación tras apelación y solicitó, sin éxito, a la Corte suprema estatal que revisará su caso. En diciembre de 2012, presentó una solicitud para examinar el ADN de los pantalones cortos tipo jeans y la ropa interior de una de las víctimas de las que fue declarado culpable de atacar, según consta en los documentos judiciales de la corte.

Las pruebas encontraron material genético de al menos dos personas, entre ellas un hombre, según los documentos presentados a la corte por los abogados de Vargas. Vargas fue excluido como colaborador potencial.

No se recolectó evidencia de ADN de las otras víctimas de los asaltos sexuales atribuidos a Vargas, pero los fiscales arguyeron durante su juicio de que había tantas similitudes entre los tres casos que tenían que haber sido cometidos por la misma persona. Las tres víctimas eran latinas adolescentes o mujeres jóvenes que fueron seleccionadas cerca a las paradas de autobuses en el sur de Los Ángeles, mismas que dijeron que el asaltante había usado un cuchillo durante el ataque.

Mientras que el ADN de Vargas regresó como no correspondiente, un laboratorio comparó el ADN en los pantalones cortos de la víctima con el ADN de un perfil del “violador de la lágrima”. El ADN del hombre, el laboratorio falló, no podía ser excluido. Michael Semanchik del Innocence Project de California describió la similitud como “muy, muy cercana”.

Muchas de las víctimas del violador fueron atacadas dentro de las casi tres millas de donde ocurrieron las agresiones sexuales por las que Vargas fue declarado culpable de haber cometido, dijeron sus abogados.

En una reciente carta a la corte, la fiscalía dijo que la sofisticada tecnología utilizada para excluir el ADN de Vargas no existía en la década de 1990.

La Oficina dijo que las víctimas que lo identificaron positivamente durante el juicio no habían estado tan seguras de sus identificaciones durante los careos anteriores. Y los fiscales también señalaron una discrepancia entre las descripciones de las víctimas: dos víctimas, dijeron que su atacante tenía dos lágrimas tatuadas debajo de su ojo izquierdo. Vargas tiene sólo una lágrima tatuada por debajo de su ojo izquierdo, apuntaron.

La joven que fue violada y que ahora es una mujer, sostuvo su identificación de Vargas cuando ella fue entrevistada recientemente por los investigadores. Los fiscales dijeron que creen que “honesta, pero erróneamente ha identificado a Vargas en el juicio como su agresor”.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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