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Una mujer ayudó a su esposo a huir a México para evitar una condena, y ahora se enfrenta a 10 años de prisión

Una patrulla recorre la fortificada frontera sur de San Diego.

Una patrulla recorre la fortificada frontera sur de San Diego.

(Don Bartletti / Los Angeles Times)

Las autoridades de inmigración deportaron cuatro veces a José Vega-Zúñiga, pero él siempre lograba volver al país, y usualmente terminaba tras las rejas.

Sin embargo, un reciente arresto por conducir bajo la influencia (DUI, por sus siglas en inglés), culminó en una condena federal, este verano, que implicaba hasta 20 años de prisión para él. Por lo tanto, según informó la fiscalía, Vega-Zúñiga regresó a su país ‘por iniciativa propia’.

Pocos días después de que un juez federal emitiera su orden de detención, este hombre de 38 años de edad cruzó la frontera cerca de San Diego, sentado en el asiento del acompañante mientras su esposa conducía una camioneta, informaron los fiscales.

El miércoles, casi un mes después de la descarada huída, las autoridades federales arrestaron a su mujer, Elba Soto, en su hogar de Moreno Valley, informó la oficina del fiscal de Los Ángeles. La fiscal Eileen M. Decker culpó a Soto por llevar a su marido a México para que pudiera así esquivar su sentencia. “Si se demuestran estos hechos, la acusada ayudó intencionadamente a un criminal condenado para que pueda huir de la justicia”, expresó Decker en un comunicado.

El caso comenzó el 26 de mayo pasado, cuando las autoridades de inmigración fueron informadas de que Vega-Zúñiga había sido arrestado en el condado de Riverside, bajo sospecha de conducir bajo la influencia del alcohol o drogas. Durante la entrevista con un agente federal, el hombre admitió que había vuelto a ingresar ilegalmente a los EE.UU. en 2011. Antes de ello había sido deportado en cuatro oportunidades entre 2000 y 2008, según reflejan los documentos judiciales.

Sus deportaciones por lo general coincidieron con el fin de una estadía tras las rejas: Vega-Zúñiga fue condenado a dos años en prisión estatal por tráfico de heroína, en 1998. Dos años después fue sentenciado a dos años en una prisión federal por ingresar ilegalmente al país. En 2007 fue declarado culpable de un asalto con arma mortal en el condado de Riverside y se lo condenó a otros dos años en prisión.

Este año, los fiscales federales lo acusaron con un cargo de ingreso ilegal al país luego de deportación previa, del cual Vega-Zúñiga se declaró culpable el 3 de agosto pasado. También fue declarado culpable del cargo de DUI. En espera de su sentencia fija para octubre próximo, al ciudadano mexicano se le permitió permanecer libre bajo fianza de $100,000, de acuerdo con documentos de la corte, pero se le ordenó llevar un brazalete con GPS.

Los fiscales alegan que el convicto se quitó el dispositivo de monitoreo cerca del 7 de agosto, que luego fue llevado por Soto a una oficina de servicios previos al juicio. Allí, la mujer afirmó que su marido estaba desaparecido y que no tenía conocimiento de su paradero, informaron los fiscales.

Luego de ello, el juez de distrito Michael W. Fitzgerald emitió una orden de arresto para Vega-Zúñiga. El 18 del mismo mes, Soto condujo su camioneta Ford F-150 a través del paso fronterizo de Otay Mesa, según documentos de la corte.

Las imágenes de las cámaras de vigilancia revisadas por los investigadores muestran a Soto al volante y a Vega-Zúñiga sentado a su lado, en el asiento del acompañante, precisaron los fiscales. Al ser cuestionada por un alguacil de los EE.UU., Soto aseguró que viajó a México con sus hijos e insistió en que su esposo no estaba en el vehículo.

Después de su arresto, Soto se presentó en una corte federal de Riverside, este miércoles por la tarde, donde el juez ordenó su detención sin posibilidad de fianza.

En tanto, Vega-Zúñiga, quien podría enfrentar hasta 20 años en prisión federal, sigue en libertad y se cree que sigue en México, precisó Thom Mrozek, vocero de la oficina del fiscal de los EE.UU. De ser condenada, a Soto le esperan 10 años en una cárcel federal.

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí

Traducción: Valeria Agis

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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