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Una estudiante de preparatoria: “debemos ser más grandes que lo que sufrimos”

Miriam Antonio, de 18 años, es una estudiante del cuarto año en Fairfax High School en Los Ángeles. Ella tiene un sueño que parece muy a su alcance, pero tiene que concentrarse en medio de las distracciones en su vida, lo cual ella reconoce que "no ha sido fácil".

Miriam Antonio, de 18 años, es una estudiante del cuarto año en Fairfax High School en Los Ángeles. Ella tiene un sueño que parece muy a su alcance, pero tiene que concentrarse en medio de las distracciones en su vida, lo cual ella reconoce que “no ha sido fácil”.

(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Un viernes por la mañana, Miriam Antonio salió de su apartamento en Koreatown justo pasadas las 6:30 y caminó en la oscuridad a su parada de autobús en Wilshire Boulevard, para poder llegar hasta Fairfax High School, donde la joven es una estudiante a punto de graduarse.

“Vivo con mi mamá y dos hermanos más pequeños... Los cuatro compartimos un dormitorio”, dice el borrador de un ensayo que está escribiendo como parte de su solicitud de aceptación a varias escuelas de la Universidad de California.

Ella describe un barrio que “apesta a orines y alcohol”, un lugar donde a veces se siente insegura.

“Mantengo en mi mente que para tener éxito, debemos ser más grandes que lo que sufrimos”.

Antonio abordó un autobús que estaba lleno con gente que iba camino al trabajo, muchos de ellos de pie, balanceándose a medida que el vehículo avanzaba hacia el oeste, hacia la primera luz del día.

Sueño de estudiante

En la narrativa que Antonio ha estado construyendo para sí misma desde que estaba en la escuela secundaria dice: un día tendrá un trabajo importante, de alto perfil. El costo de la educación universitaria será sin duda inalcanzable, pero conseguirá remediar eso mediante una beca.

Ella no perderá el enfoque a pesar de estar al cuidado de sus hermanos mientras su madre, que trabaja el turno de la noche como portera, está descansando para el siguiente turno.

Antonio se dice a si misma que logrará pasar por todo eso, terminará su trabajo de pregrado, para continuar con sus estudios de derecho constitucional, entrar en la política, sacar a su familia de la pobreza y elevar las esperanzas de los nacidos en circunstancias como las que ella ha conocido desde su nacimiento.

“Mi vida no ha sido fácil”, dice Antonio en su ensayo, “pero siempre tengo en mente que podría ser peor y eso me mantiene motivada para superar todos los desafíos y obstáculos que podría enfrentar”.

En el camino a la escuela, Antonio pasa de un tirón las últimas páginas de “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde que un amigo le recomendó. Es un libro en el que una de sus grandes líneas dice, “la base del optimismo es el terror”.

Antonio puede entender eso. Su futuro está lleno de posibilidades, y ella tiene que creer que puede tener éxito. Pero su corazón está puesto en una Universidad de primer nivel como serían USC o UCLA, y ella sabe que conseguir ser aceptada no es nada seguro. Sus calificaciones son buenas, pero no espectaculares.

Otra preocupación: ¿Qué pasa si ella logra ser aceptada, pero no gana una beca lo suficientemente grande como para cubrir todos los gastos, incluso con préstamos estudiantiles y un trabajo a tiempo parcial?

La universidad, incluso para las familias de clase media, puede ser una carga aplastante. El plan de contingencia de Antonio es ir al colegio comunitario, conseguir un trabajo, ahorrar dinero y transferirse más adelante a una gran escuela de cuatro años.

Cuando la conocí, ella era una de los asistentes a un foro de candidatos al Consejo Escolar Unificado de Los Ángeles y encabezaba una campaña de registro de votantes en su escuela. Ahora dirige un club enfocado en acabar con el acoso y el racismo en el campus.

El verano no fue un tiempo para descansar. Antonio fue a una conferencia de liderazgo juvenil en Washington, D.C. y comenzó a investigar las oportunidades de becas.

“Ella es autodidacta y auto-motivada y quiere hacer buenas cosas por su familia y por su comunidad”, dijo Sara Mooney, un mentor de United Way que está ayudando a Antonio con sus solicitudes universitarias. “Siempre me siento tan humilde frente a ella”.

Este año, Antonio me dijo que admiraba a Rosa Parks, Martin Luther King Jr. y César Chávez por abordar la injusticia de formas que trajeron un cambio duradero. Pero el héroe en su vida, dice, es su madre.

“Ella siempre quiso ir a la universidad. Es cómo ella me crío... Ella me dice, ‘si tu entras a la universidad de tus sueños, no te preocupes por el dinero porque siempre podremos conseguir préstamos’”.

Su madre, cuyo nombre es Araceli, trabaja duro siete días a la semana, dijo Antonio, y ella no quiere añadir más cargas a su progenitora. Así que ella no le ha dicho acerca de los cursos de preparación para el SAT. Eso sería costoso, pero su madre diría que sí, por supuesto, tal como lo hizo cuando necesitaba la ortodoncia que no estaba cubierta por el seguro.

Antonio todavía se siente mal por una vez que le rogó a su madre que le diera dinero para ir a la fiesta de cumpleaños en Six Flags de una amiga. Por supuesto, su madre finalmente echó mano del pequeño ‘guardadito’ para emergencias o para algo agradable, como llevar a la familia al cine.

Antonio no duerme más de cinco o seis horas por la noche, pero aun así le gusta levantarse a las 5:30 a.m. para llegar a la escuela temprano, descansar y revisar sus notas antes de la clase. Ella está tomando estadística AP, gobierno y política AP, inglés clases de Honores, francés, física y derecho, por lo que su carga académica es pesada.

Casualmente me encontré con una de sus profesoras, Bonnie Robinson y le pregunté qué tipo de estudiante es Antonio.

“El tipo de estudiante que viene el primer día y se sienta en primera fila para no perderse de nada”, dijo Robinson.

El tipo de estudiante cuyas líneas de cierre en una solicitud para una universidad son estas:

“Sé que tengo altas metas y aspiraciones, pero eso es lo que me impulsa a trabajar duro. Ellen Johnson Sirleaf una vez dijo: ‘Si tus sueños no te asustan, es que no son lo suficientemente grandes’”.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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