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UCLA impulsa la diversidad en el campus, a pesar de la prohibición de la acción afirmativa

Janet Mejía, izquierda, de Sun Valley y sus hijos Emmanuel, Jennifer y Samantha, de izquierda a derecha, posan para la fotografía junto a globos que forman las siglas de UCLA, durante el día anual de los Bruins.

Janet Mejía, izquierda, de Sun Valley y sus hijos Emmanuel, Jennifer y Samantha, de izquierda a derecha, posan para la fotografía junto a globos que forman las siglas de UCLA, durante el día anual de los Bruins.

(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

Damion Lester es el tipo de niños que a UCLA le gustaría tener. Él es un estudiante de solamente grados “A”, es presidente de la clase y aficionado a la tecnología y que construye su propia computadora desde el inicio.

El destacado estudiante de la secundaria Washington Preparatory del Sur de Los Ángeles también es afroamericano - un grupo demográfico del campus en Westwood que está trabajando duro para atraer y asegurarse de que su alumnado refleje la rica diversidad del estado.

Este año, a él y a algunos de los mejores y más brillantes estudiantes de UCLA se les dio un paseo de cinco estrellas con un completo asesoramiento académico, información sobre ayuda financiera, una mochila de los Bruins y una botella de agua.

No importaba que Damion estuviera aun en el noveno grado.

La visita al campus era parte de los nuevos esfuerzos de UCLA para incrementar el número de los afroamericanos y otras minorías subrepresentadas sin necesidad de utilizar la acción afirmativa, que está prohibida por la ley estatal.

“Yo lo llamo reclutamiento indiscreto. Estamos con ellos cara a cara”, dijo Copeland Youlonda-Morgan, rectora asociada para la gestión de inscripciones que fue contratada hace cuatro años para renovar las estrategias de alcance comunitario. “Estamos ahí como si fuéramos entrenadores de colegio”.

Veinte años después que los votantes de California aprobaron la Proposición 209, -la primera prohibición de la nación sobre la acción afirmativa en las universidades públicas-, UCLA está liderando el camino en el fomento de la diversidad sin considerar la raza o el género de los estudiantes en las admisiones.

Copeland-Morgan y su equipo están trabajando con 20 escuelas secundarias del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) y varias iglesias afroamericanas en Inland Empire para rastrear a los estudiantes prometedores y mantenerlos en ese camino.

Los reclutadores se están presentando no solo en las ferias universitarias, sino también eventos de la comunidad, tales como Taste of Soul (Sabor del Alma) en el barrio de Crenshaw. Llevan a cabo sesiones informativas en Starbucks de Compton, el Sur de Los Ángeles, Ladera Heights y South Gate. Y usan frecuentes “contactos”: llamadas, correos electrónicos, tarjetas e invitaciones para forjar lazos duraderos.

Tales esfuerzos no son baratos. Para pagar por ellos, la escuela ha aumentado su presupuesto de reclutamiento de estudiantes de California de $1 millón en 2012, cuando Copeland-Morgan fue contratada, a $ 1.7 millones el año pasado.

La aprobación de la Proposición desmoronó la inscripción de afroamericanos y latinos en todo el sistema de la Universidad de California, especialmente en la UCLA y Berkeley, los recintos universitarios más selectivos. El número de estudiantes de primer año afroamericanos inscritos en UCLA se redujo casi a la mitad: de 264 en 1995 a 144 en 1998, el primer año que la prohibición entró en vigor. En Berkeley, durante el mismo período, se redujo de 215-126.

Mientras que Berkeley todavía tiene que ponerse al día, UCLA finalmente recuperó los niveles de su número previo a la Proposición 209, matriculando a 279 estudiantes afroamericanos de primer año. Ellos constituyen el 5% de la clase de estudiantes de primer año, en comparación con el 7% en 1995, lo que no satisface a Copeland-Morgan. Aun así, la cifra está casi a la par de la participación afroamericana de graduados de las escuelas públicas de California, que fue del 5.9% en 2015.

En conjunto, el sistema UC también ha progresado este año al admitir a su clase más diversa de primer año como no se había registrado antes. En total, los afroamericanos y latinos componen el 39% de los 66,123 estudiantes de secundaria de California aceptados a los nueve recintos de la Universidad de California, lo que significa un aumento significativo del 16% desde 1998.

UC ha gastado más de $500 millones de dólares en las últimas dos décadas en sus esfuerzos por diversificar su alumnado gracias a los programas de carreras donde no se consideran características raciales a la hora de seleccionar a estudiantes, muchos de ellos centrados en preparación para la universidad para estudiantes de bajos ingresos, o que desproporcionadamente son latinos y afroamericanos. Han invertido en la formación de profesores y consejeros para que los estudiantes de la universidad estén listos para los colegios en las 1,100 escuelas de todo el estado.

Los administradores han modificado su proceso de admisión para dar un mayor peso a los estudiantes que demuestran capacidad de recuperación frente a las dificultades. Tomando prestada una idea de Texas, la Universidad de California ha extendido el acceso mediante la garantía de aceptación a un 9% de los mejores de cada clase que se gradúan en cada escuela secundaria de California.

Pero este asunto es debatido con vehemencia en torno a si esas ganancias superan a las pérdidas desde la Proposición 209.

Janet Napolitano, presidenta de UC, dijo que la prohibición de la acción afirmativa ha hecho que sea imposible crear un alumnado con un balance racial y étnico apropiado. UC argumentó los méritos de la acción afirmativa en la Corte Suprema de Estados Unidos, que intervino en un caso que desafiaba el uso “de la raza” en las admisiones a la Universidad de Texas, y dijo que su experiencia demostró que las políticas de no tener en cuenta ni conocimiento de las características raciales de los solicitantes fueron totalmente ineficaces en la diversificación.

Algunos estudios han llegado a la misma conclusión, incluyendo un análisis de octubre de William Kidder de UC Riverside y Patricia Gándara, de UCLA. La pareja llegó a la conclusión, de que, por ejemplo, los programas de difusión y preparación académica de UC han sido caros e ineficientes, ya que sólo pueden dirigirse a las escuelas de bajo rendimiento o de bajos ingresos, no directamente a los estudiantes afroamericanos o latinos.

Aunque el número de minorías subrepresentadas en las escuelas del sistema UC es más grande que nunca, Kidder y Gándara encontraron que esto no ha seguido el ritmo de los cambios demográficos del estado. Más de la mitad de todos los graduados de escuelas públicas de California son latinos o afroamericanos. No está claro cuántos cumplen con los criterios de elegibilidad de UC de un promedio académico (GPA) de 3.0, la realización de cursos de preparación universitaria y una puntuación mínima en la prueba SAT o ACT. En la última revisión del estado en el año 2008, aproximadamente el 6% de los negros y el 7% de los latinos se consideraron elegibles.

“La experiencia de California demuestra que las alternativas neutrales de raza son costosas, ineficientes y no funcionan en los campus muy selectivos”, escribieron Kidder y Gándara.

Otros están en desacuerdo.

“La Proposición 209 fue sin duda lo mejor que le pudo haber pasado a la experiencia de las minorías raciales en la Universidad de California”, sostuvo Richard Sander, un profesor de leyes de UCLA.

Él dijo que sus propios estudios muestran que la iniciativa empujó a la Universidad de California a incrementar la preparación académica de los estudiantes de minorías, que ahora cuentan con las más altas tasas de graduación de la universidad que los admitidos en virtud de la acción afirmativa.

Un campo de reclutamiento para estudiantes prometedores de minorías es Washington Prep., un campus con alto índice de criminalidad, ubicado en el barrio de bajos ingresos de Westmont. El Instituto Masculino UCLA para Negros [UCLA Black Male Institute] envía a allí mentores cada semana para que se reúnan con los mejores y más brillantes alumnos, la gran mayoría latinos y afroamericanos de la escuela, que todavía tienden a tener problemas con inglés y matemáticas.

“Usted no habría sido identificado para estar aquí si alguien no hubiera visto su potencial de [ser un estudiante de] colegio”, dijo Tyrone Howard, el fundador del instituto y profesor de educación en UCLA, a aproximadamente una docena de estudiantes durante una visita reciente. “No hay ningún límite a la distancia hasta donde ustedes quieran ir”.

Joseph Díaz, un consejero estudiantil y que busca una especialización en biología en UCLA, enseñó a Robert Couch, estudiante de segundo año de Washington cómo organizar su tiempo al hacer un diagrama de clases, sus tareas y fechas límite de entrega. Dijo que puede ser provechoso leer los resúmenes de cada capítulo de los libros de texto, antes de abordar los mismos capítulos.

Robert le atribuyó a Díaz el hecho de haber obtenido una A en su clase avanzada de biología. Ahora el estudiante de 16 años de edad tiene sueños de estudiar ingeniería bioquímica, tal vez en UCLA.

Dechele Byrd, director de Washington Prep., dijo que la participación práctica de UCLA ha ayudado a los estudiantes a entender lo que se necesita para lograr la admisión en el campus de élite. Este año, ocho estudiantes fueron aceptados y siete planean inscribirse.

Pero Copeland-Morgan no descansa fácilmente. “Esto palidece en comparación con el lugar en que podríamos estar”, dijo.

Copeland-Morgan dijo que Mercedes Cornelius, una “Bruin” de tercer año en biofísica y matemáticas aplicadas fue una razón por la cual ella eligió UCLA en lugar de Harvard. La administradora le puso un collar de reconocimiento en el día anual de los “Bruins” admitidos y durante el lanzamiento de oportunidades de investigación científica de UCLA. Cornelius dijo que Copeland-Morgan la inspiró como un modelo de mujer afroamericana a imitar y la hizo sentir como en casa.

Copeland-Morgan también persuadió a Jonathan Kidd, un estudiante de último año de la secundaria Da Vinci, una escuela secundaria de diseño en Hawthorne, quien se debate entre ir a UCLA o la Universidad Claremont McKenna. Ella le presentó al chico a los administradores de ayuda financiera quienes hicieron UCLA asequible para estudiantes afroamericanos y a organizaciones que le hicieron sentirse bienvenido en el campus.

Más estudiantes están en esa ruta. Durante una presentación reciente a estudiantes de cuatro escuelas secundarias del LAUSD, reclutadores de UCLA describieron generosas subvenciones y becas de la universidad y promocionaron sus más de 1,000 clubes de estudiantes. Les dijo a ellos, -incluyendo a Damion- que tomaran clases rigurosas, desarrollaran habilidades de liderazgo, realizaran servicios a la comunidad y usaran sus ensayos de solicitud de admisión para poner de relieve los desafíos que tuvieron que vencer.

Después de recorrer el campus con estudiantes de UCLA que eran hombres de raza negra como él, Damion dijo que él sintió un sentido de pertenencia. Los maestros le sugieren como Stanford o Harvard, pero él declaró: “UCLA es número 1 en mi lista”.

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