Tres campus de la UC no disciplinaron a profesores acusados de conducta sexual inapropiada, según el auditor estatal

Tres campus de la UC no disciplinaron sistemáticamente a profesores acusados de conducta sexual inapropiada

Los campus de la Universidad de California (UC) en Berkeley, Los Ángeles y Davis no disciplinaron sistemáticamente a profesores que fueron objeto de múltiples acusaciones de acoso sexual, según una auditoría estatal publicada a finales de junio.

Esos campus también se tomaron mucho más tiempo para disciplinar a los miembros del Senado Académico, que incluyen profesores titulares, que al personal.

En general, la UC pagó casi $4.5 millones en 20 acuerdos relacionados con denuncias de acoso sexual entre enero de 2008 y diciembre de 2017. El auditor encontró que los acuerdos eran razonables y no limitaban indebidamente las oportunidades de educación y empleo de las víctimas.

La auditoría revisó el manejo por la UC de todos los casos de conducta sexual inapropiada en la última década, que involucró a profesores y personal. Las quejas aumentaron durante ese tiempo, particularmente entre 2014 y 2016, cuando se duplicaron de 100 a 205, un aumento que el personal de la UC dice que es positivo, y que fue impulsado por una mejor difusión, educación y capacitación.

Los auditores observaron qué tan pronto los funcionarios de la UC resolvieron los casos, qué tan bien se comunicaron con los involucrados y si se adhirieron a las políticas y prácticas de mala conducta sexual de la universidad. También evaluaron si las medidas disciplinarias, de ser impuestas, fueron proporcionales a la ofensa y si los acuerdos perjudicaron a la víctima.

La auditora estatal Elaine M. Howle, dijo que la UC podría mejorar su respuesta a las denuncias de acoso sexual con una dirección más clara sobre los plazos y una mayor comunicación. También recomendó que la disciplina sea más consistente y efectiva exigiendo que los funcionarios de la universidad consulten con los coordinadores del Título IX del campus sobre las medidas apropiadas.

En una carta a Howle, la presidenta de la UC, Janet Napolitano, aceptó todas las recomendaciones. También señaló que la universidad revisó sus políticas de acoso para estudiantes en 2016, ampliando la capacitación, la educación y los servicios de apoyo después de una amplia revisión por un grupo de trabajo que instituyó en 2014.

Durante el último año escolar, la UC adoptó reformas para casos que involucran profesores y personal. Se aceleró el calendario para completar las investigaciones y decidir sobre las medidas disciplinarias y una mayor transparencia en el intercambio de los resultados con los denunciantes y los demandados. En los últimos dos años escolares, los funcionarios de la UC dicen que se han formado comités de revisión por pares en los campus y en todo el sistema, y con el tiempo, deberían ayudar a que las sanciones sean más consistentes.

Antes de que las reformas entraran en vigor, descubrió la auditoría, los casos similares de contacto físico no sexual tuvieron diferentes resultados. Por ejemplo, a un profesor de Berkeley se le permitió permanecer en su puesto y un profesor de la UCLA accedió a renunciar como parte de un acuerdo.

“La UC entiende la necesidad de una postura firme contra la violencia y el acoso sexual, los esfuerzos significativos de prevención y los procesos justos y oportunos para abordar las quejas”, escribió Napolitano a Howle. “Con ese fin, la universidad ha dado grandes pasos proactivos para mejorar su respuesta a los problemas [de mala conducta sexual]”.

Jerry Kang, vicerrector de la UCLA para equidad, diversidad e inclusión, aseveró que el conjunto de datos utilizado por los auditores no reflejaba los cambios generalizados en su campus en los últimos tres años. Kang ha expandido el número de investigadores del Título IX, de dos -antes de 2015- a nueve en la actualidad, lo cual aceleró las resoluciones. Los casos que involucran a miembros del Senado Académico toman más tiempo, porque requieren audiencias.

Su oficina ahora también publica informes anuales de rendición de cuentas. El último mostró que, de las 601 denuncias del Título IX presentadas entre julio de 2016 y junio de 2017, principalmente contra estudiantes y personal, el 80% se han resuelto. “La forma en que trabajamos en la Universidad de California en general, y por supuesto en la UCLA, ha cambiado radicalmente”, afirmó.

Sin embargo, el Sindicato de Estudiantes-Trabajadores de la UC está negociando un cronograma más rápido para resolver casos, capacitación entre pares y mayor aporte de las víctimas a las decisiones que los administradores toman sobre los remedios. “Las políticas y los procedimientos de la universidad le siguen fallando a los sobrevivientes”, afirmó Garret Strain, líder sindical y estudiante de posgrado de UC Berkeley.

El asambleísta Adrin Nazarian (D-North Hollywood) solicitó la auditoría en agosto de 2017, luego de que un constituyente lo contactara sobre el caso de su hija, quien pidió ser identificada solo por su primer nombre, Sarah, una estudiante de doctorado de la UCLA de 24 años de edad, en estudios francófonos, que alegó que su consejero docente, Eric Gans, de 69 años, le envió correos electrónicos no deseados durante dos años -a partir de 2010- y luego le profesó reiteradamente su amor, incluso cuando ella le dijo que pusiera fin al tema. La alumna presentó una queja de Título IX en 2012.

En 2013, la UCLA descubrió que Gans había violado las políticas de la universidad al crear un lugar de trabajo sexualmente hostil e intentar establecer una relación romántica con una alumna a quien supervisaba. En un acuerdo con la UC, aceptó renunciar a su puesto y se le prohibió el futuro empleo en la universidad.

En el acuerdo de Sarah, la UC aceptó un pago no revelado, pero también le prohibió estudiar o trabajar en cualquier campus universitario o afiliado. Esa disposición indignó a Nazarian, lo cual generó su pedido de auditoría.

La UC no incluyó tal prohibición en los otros acuerdos revisados, señalaron los auditores, y lo hizo en el caso de Sarah para poner fin a la disputa y minimizar el riesgo de nuevas acciones legales.

“Aunque me entristece que la UC me señale por hablar en contra del acoso sexual, me siento fortalecida de que esta auditoría impulsará a la universidad a revisar su respuesta a las denuncias de acoso y violencia sexual”, afirmó Sarah en un comunicado enviado a The Times.

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