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Tratan de guardar el agua de las lluvias que provocará El Niño

Gary Serrato vio como un tractor trabajó a través de un campo de yuyos secos, rebanando la tierra arenosa en ordenados surcos.

El campo estaba siendo preparado no para un cultivo, sino para lo que se espera será una cosecha abundante de agua proveniente de inundaciones durante este invierno de El Niño. “Capturaremos tanto como sea posible”, dijo Serrato, gerente general del Distrito de riego de Fresno.

Él estaba en Boswell Groundwater Banking Facility del distrito, cerca de Fresno: un complejo de 100 acres escalonados rodeado de terraplenes de tierra baja. Si El Niño hace honor a su promesa, a principios del próximo año hasta 10 pies de las aguas excedentes del Kings River inundarán las cuencas poco profundas y poco a poco se filtrarán en la tierra agrietada, reponiendo así los suministros de agua subterránea para los productores.

Boswell es uno de cuatro proyectos de banca de agua subterránea que el distrito ha construido en la última década para complementar los depósito de Pine Flat Reservoir y acorralar las inundaciones periódicas que de lo contrario desaparecería rio abajo.

“Ha funcionado muy bien para nosotros”, aseguró Serrato. “es nuestra intención construir más”.

Con la promesa de El niño de un invierno mojado, los distritos de agua en todo el estado están trabajando febrilmente para capturar tanta lluvia como sea posible y reabastecer los agotados acuíferos.

La honda sequía y las predicciones de que el cambio climático reducirá substancialmente el manto de nieve de la montaña que sirve como reservorio de la naturaleza, está robusteciendo las llamadas para un mayor almacenamiento de agua en California.

Las propuestas costosas de nuevas represas y embalses de hace mucho tiempo atrás siguen en la mesa. Pero también hay un creciente interés en el surgimiento de proyectos como el banco de Boswell, que están reescribiendo el guión del almacenamiento estándar.

Cuando la Comisión de agua de California encuestó a las agencias de agua este año sobre las propuestas de almacenamiento que podrían calificar para financiamiento bajo la Proposición 1, los bonos para agua del 2014 aprobada por los votantes del estado, la mitad de las respuestas implicaron proyectos de aguas subterráneas, entre ellos el del distrito de Serrato.

Una confluencia de factores está centrando la atención en almacenamiento de las reservas bajo tierra, que es generalmente más barato y menos ambientalmente perjudicial que construir una gran represa y embalse.

Una fuerza importante es la nueva ley estatal sobre el agua subterránea que requiere que durante las próximas dos décadas los californianos paren el sobre bombeo crónico que ha agotado muchos importantes acuíferos.

Otro factor es el dinero. Los días cuando el gobierno federal extendía un cheque en blanco para un proyecto de almacenamiento tamaño mamut se acabaron. Y aunque la Proposición 1 destina $ 2.7 billones para el almacenamiento, la legislación sobre el bono especifica que el estado pagará por no más de la mitad de un proyecto, lo que significa que los partidarios locales tendrán que buscar el resto dentro de sus bolsillos.

Aunque los costos de almacenamiento subterráneo de agua pueden variar sustancialmente dependiendo de la fuente del agua, el precio promedio es significativamente menor a la de los principales embalses nuevos, según los investigadores de la Universidad de Stanford. El año pasado llegaron a la conclusión que los $ 2.7 billones en fondos provenientes de los bonos podría proporcionar seis veces más capacidad de almacenamiento si se gasta en proyectos de agua subterránea que si ese dinero se invierte en la construcción de nuevas presas y embalses.

Muchos expertos en agua dicen que California necesita más espacio de almacenamiento para amortiguar los efectos del cambio climático, que se espera intensifiquen las oscilaciones entre años muy húmedos y años muy secos. El calentamiento global también significa que más precipitación caerá como lluvia, lo cual crea fuertes ráfagas de escurrimientos de invierno, y menos como nieve, que se derrite lentamente y llena embalses en la primavera a medida que la demanda por la temporada se eleva.

“Ya no tenemos el patrón de escurrimiento que alguna vez tuvimos, cuando se construyeron la mayoría de nuestros grandes proyectos”, explicó Lester Snow, un ex secretario de California Natural Resources Agency y que ahora dirige la California Water Foundation.

“Para compensar por eso, tenemos que ser capaces de capturar algunos de los flujos en su apogeo... y colocarlos en almacenamientos a largo plazo”, puntualizó Snow.

La mejor manera de hacer eso, argumenta, es bajo tierra. “No mantenemos el agua en las represas. Son usadas en una base anual. El almacenamiento de aguas subterráneo es superior para guardar agua durante un largo periodo de tiempo.

El Department of Water Resources del estado no tiene buenas cifras sobre la cantidad de espacio vacante y recargable está disponible en las cuencas de agua subterránea de California. Pero un análisis del Departamento sugiere que hay mucha y cada año más, a medida que los productores de Central Valley empiezan a ver hacia los pozos para compensar por los profundos cortes en sus entregas de riego relacionadas con la sequía.

De 2005 a 2010, la tabla de aguas subterráneas de Central Valley cayó en un promedio de 9 pies. Según las estimaciones del Departamento, eso asciende a 5.4 millones de acres pies a 13,1 millones de acres pies de espacio de almacenamiento.

En el sur, un informe de 2011 de Metropolitan Water District del sur de California llegó a la conclusión de que la región cuenta con 3.5 millones de acres pies de espacio acuífero. (Un acre pie es suficiente para abastecer dos hogares promedio durante un año).

En comparación, las tres propuestas más grandes de represas en la superficie bajo consideración añadirían un total de 3.8 millones de acres pies de capacidad de almacenamiento del estado.

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