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La tasa de vacunación aumentó en California luego del endurecimiento de las leyes

La tasa de vacunación para los niños que asisten al jardín de infantes de California se disparó este otoño en comparación con el anterior, impulsada por una ley estatal que dificultó que los padres puedan eximir a los niños en edad escolar de las vacunas.

Fue la mayor tasa de vacunación entre niños de kínder desde 1998, y ocurrió después de que un brote de sarampión que iniciara en Disneyland en 2014 enfocara una nueva atención sobre el tema.

Los nuevos datos publicados este miércoles mostraron que, hasta el otoño pasado, el porcentaje de los niños de kínder de California con todas las vacunas necesarias aumentó del 92.8% al 95.6%. La tasa del condado de Los ángeles subió del 90% al 95%, y la del condado de Orange del 92.5% al 95.5%.

Mayor cantidad de niños en edad preescolar también recibieron la vacuna contra el sarampión. Un sorprendente 97.3% de los niños de jardín de infantes de California recibieron ambas vacunas contra el sarampión, por encima del 94.5% registrado hace un año y el 92.6% registrado en otoño de 2014, justo antes del brote en Disneyland.

La tasa de vacunación para la tos ferina, también conocida como pertusis, registró cifras similares.

Los expertos sostienen que las condiciones para los brotes de sarampión se agravan si la tasa de vacunación es inferior al 95%.

Los legisladores que crearon la ley de vacunación, conocida como SB 277, aplaudieron los resultados. “Es gratificante ver que, en el curso de un solo año escolar, más niños y el público en general ahora están plenamente protegidos contra enfermedades prevenibles”, expuso el senador estatal Ben Allen (D-Santa Mónica) en un comunicado.

“Gran noticia”, tuiteó el senador estatal Richard Pan (D-Sacramento), quien también es pediatra. Pan afirmó en una entrevista realizada el miércoles que se sentía alentado por las tasas de vacunación de este año, especialmente porque son más altas que el mínimo necesario para evitar que un sólo caso de sarampión se extienda rápidamente en California. “El sarampión ciertamente no ha desaparecido”, advirtió y señaló los brotes en Europa y uno a principios de este año en el condado de Los Ángeles. “Necesitamos estar seguros de tener nuestros niveles de inmunización lo suficiente altos. El hecho de que esta generación y el estado en general ahora hayan alcanzado este nivel es un nuevo paso para restaurar la inmunidad colectiva que teníamos antes”.

De todos modos, Pan señaló que la ley sólo afecta a los niños muy pequeños, y todavía hay un porcentaje de chicos en edad escolar que no están vacunados debido a la ley anterior, menos estricta. “Este es un año, un paso más. Al menos contuvimos la situación más grave”, dijo.

La ley requiere que los niños que entran a kínder y a séptimo grado cuenten con todas sus vacunas, por lo que los niños de escuela primaria ya mayores de la edad preescolar deberán ser inmunizados eventualmente. Pero hay miles de californianos que ya han cruzado el séptimo grado o se han graduado de preparatoria sin haber recibido una vacuna.

El sistema de la UC requerirá vacunas para los estudiantes nuevos, pero la mayoría de los adultos jóvenes no se volverán a enfrentar con otro control de vacunación una vez que hayan dejado la preparatoria. “Es por ello que tomará años restaurar la inmunidad colectiva”, aseguró Pan. “Estoy muy feliz acerca de este año, pero esto no es una declaración de que hemos terminado y se acabó. Esto sólo muestra un progreso”.

Además, el senador resaltó que más que el promedio estatal, está preocupado por los condados con tasas de vacunación bajas. Ocho de los 58 condados del estado tenían tasas de vacunación inferiores al 90%, según los nuevos datos. Los virus circulan en los vecindarios y comunidades, por lo cual las regiones con tasas de vacunación bajas están en riesgo. “Necesitamos reducir esos grupos”, expuso.

Los datos estatales también muestran que el porcentaje de alumnos de kínder que reciben una exención médica permanente de vacunas ha aumentado del 0.2% al 0.5%. Pan sospecha que el incremento se debe a que los niños que siempre habían calificado para las exenciones médicas usaban exenciones por creencias personales, más fáciles de obtener. Para el senador, el estado debe monitorear si los médicos están ofreciendo exenciones médicas fraudulentas, aunque cree que el aumento se debe a las exenciones legítimas.

Los niños de kínder que entran a una escuela privada o a un programa de estudio independiente que no proporciona instrucción en clase pueden evitar las vacunas requeridas por el estado. Los datos indicaron que 0.5% de los niños en el jardín de infantes de California no tenían vacunas bajo esa categoría.

Los funcionarios estatales de salud expresaron que otras razones para la mejora de las tasas de vacunación incluyen las auditorías de las escuelas para asegurar que cumplen con la ley de inmunización. Las escuelas a menudo no daban seguimiento a los niños de preescolar que eran admitidos, bajo la condición de que eventualmente recibirían todas sus vacunas.

La ley de inoculación de California, aprobada en 2015, fue una de las normas de vacunación de más largo alcance en el país. Ésta prohíbe a los padres utilizar creencias religiosas o personales como razón para excusar a sus hijos de inscribirse en kínder sin recibir todas las vacunas requeridas por el estado. California se unió así a otros dos estados, Mississippi y Virginia Occidental, en hacer que tal requisito sea una condición para la matriculación en una escuela.

La ley atrajo manifestantes al Capitolio estatal, donde argumentaron que los padres deben tener el derecho de tomar las decisiones sobre la salud de sus hijos sin interferir con su capacidad para asistir a una escuela pública o privada. Pero la mayoría de los legisladores y el gobernador Jerry Brown señalaron que la salud pública es demasiado importante como para permitir que los niños no vacunados -que no tienen una alergia u otra excusa médica importante- asistan a la escuela. “La ciencia es clara en que las vacunas protegen dramáticamente a los niños contra un número de enfermedades contagiosas y peligrosas”, remarcó Brown.

La disminución en las vacunas ocurrió en medio de una creciente preocupación pública sobre la seguridad de éstas y el temor de que sean causantes de autismo, algo surgido de un informe publicado en una revista científica británica en 1998. El artículo fue retractado y declarado un “fraude deliberado”. Desde entonces, numerosos estudios han proporcionado evidencias contundentes de que las vacunas son seguras.

Pero el daño ya estaba hecho. En 2013, la tasa de vacunación contra el sarampión de los niños de kindergarten de California llegó a un mínimo del 92.3%. Un año más tarde, el brote se desató en Disneyland y creció hasta convertirse en el peor de California desde 1991, infectando, en última instancia, a más de 150 personas y extendiéndose a otros estados. Un análisis publicado en la revista JAMA Pediatrics afirmaba que la enfermedad se había extendido debido a esos padres de familia que se habían negado a vacunar a sus hijos.

En 2010, una epidemia de tos ferina resultó en la muerte de 10 niños.

El verano pasado, los opositores de la ley presentaron una demanda alegando que ésta viola el derecho a la educación de los niños de California bajo la Constitución del estado. Un juez negó su petición de medida cautelar, que habría bloqueado la promulgación de la norma, y los demandantes más tarde retiraron el caso. Tampoco lograron reunir las firmas suficientes para colocar un referéndum en la boleta electoral de noviembre para revocar la ley.

Traducción: Diana Cervantes

Para leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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