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Si cree que todas las escuelas públicas fallan, es porque no conoce a estos niños

La alumna Daniela Balvaneda (centro) con sus padres, Carlos y Blanca, a la izquierda, su abuela Gloria, a la derecha y el rotario Don Driftmier.

La alumna Daniela Balvaneda (centro) con sus padres, Carlos y Blanca, a la izquierda, su abuela Gloria, a la derecha y el rotario Don Driftmier.

(Steve Lopez/Los Angeles Times)

Algunos de los estudiantes llegaron temprano. Hasta 30 minutos antes.

Esto era algo importante, y se podía distinguir que los alumnos de octavo grado que entraban al Hotel Doubletree, en Ontario, estaban orgullosos y algo nerviosos, porque el precio del éxito era tener que dar un discurso.

Los jóvenes llegaron acompañados de sus padres, quienes no habían asistido al trabajo para ser parte de este evento.

“Bienvenidos. Entren, gracias por venir hoy”, dijo el rotario Don Driftmier, de Ontario, a Daniela Balvaneda, de 13 años de edad y alumna de Oaks Middle School. Daniela estaba con sus padres, Carlos y Blanca, y su abuela, Gloria; todos se habían arreglado para la ocasión.

Puedo haber cometido algunos errores en el pasado..., pero me enfocaré en el ahora y en hacer que mi futuro sea mejor”.

Wenzel González, de Vina Danks Middle School.

“Una de las cosas importantes para nosotros es que no terminamos la escuela, pero apoyamos a nuestras hijas”, afirmó Carlos, hablando de sí mismo y de su esposa. “Ambas están muy interesadas en estudiar, y les doy todo el crédito a ellas”.

Daniela relató que un día fue retirada de clase y le pidieron que fuera a la oficina del director, D. Foley. Ella no recordaba haberse metido en problemas, pero estaba nerviosa de todas formas.

“No sabía qué estaba sucediendo”, recordó, “y el Sr. Foley me dijo que había ganado el Premio del Club de Rotarios. Le dije: ‘¿Qué es eso?’”.

El Club de Rotarios de Ontario tiene 95 años, y apoyar a la juventud local constituye la base de su misión. Driftmier me invitó al almuerzo mediante un correo electrónico. En él, contaba que había luchado por su país en Vietnam, y que disfruta ahora de trabajar para su comunidad al honrar a “estudiantes sorprendentes y que se expresan muy bien”, que hacen sentir orgullo a sus padres y al Distrito Escolar de Ontario-Montclair.

Cuando uno escucha la conversación nacional acerca del mal estado de la educación pública, no pensaría que existen estos niños. La narrativa habla de fracaso y, por supuesto, los distritos escolares públicos -incluyendo el de Ontario-Montclair- tienen enormes problemas y mucho por mejorar.

La nueva secretaria de educación del presidente Trump piensa que las escuelas charter y los vales educativos son el camino a seguir. Pero en este almuerzo, el superintendente del Distrito Escolar de Ontario-Montclair, James Hammond, y la presidenta de la Junta, Elvia Rivas, sostuvieron que no hay quizás mejor estrategia que invertir lo suficiente en las escuelas tradicionales y otorgarles suficiente autonomía; permitirles poner primero a los niños antes que las “políticas centradas en los adultos”, advirtió Hammond.

También mencionaron que no ha habido pedidos de escuelas charter en su distrito de preescolar a octavo grado, en el cual la mayoría de los 21,000 estudiantes califican para recibir almuerzos gratuitos o con precio reducido porque vienen de familias de bajos ingresos.

Los 34 campus incluyen academias de lengua y música, escuelas magneto y escuelas de bachillerato internacional. La asistencia escolar es del 97%, resaltó Hammond; los padres están involucrados y las tasas de suspensión han bajado. Además, hay un gran apoyo del Club de Rotarios.

Avaram Iraheta, otro de los estudiantes homenajeados, dirigió el Juramento de Lealtad en el almuerzo del jueves. En tanto, el rotario Dick Gerety lideró el canto de “Dios Bendiga a los Estados Unidos”.

El presidente del Club de Rotarios, John Andrews, reconoció a los empresarios que estaban sentados con las familias de los alumnos ganadores.

El director de Wiltsey Middle School, Henry Romero, les recordó a los jóvenes que tener éxito no es razón para dejar de esforzarse, y que “la universidad no es un sueño; es un plan”.

Entonces, llegó el momento en que los estudiantes, elegidos por sus maestros con base a su rendimiento académico, pasaran al podio.

“Yo fui intimidada”, afirmó Olivia Sánchez, de Central Language Academy. “Fui intimidada durante tres años”, pero sus maestros y el director le ayudaron, relató la alumna, agradeciéndoles. “Ellos me defendieron cuando nadie más lo hizo”.

Daniel Onwuegbuzie, de De Anza Middle School, contó que hace dos años se mudó de Nigeria a Ontario. Le gustan las matemáticas y su plan es conseguir sólo calificaciones ‘A’ en la escuela.

“Hasta el momento, todo va bien”, aseguró, y agregó que planea asistir a la Universidad de Harvard y convertirse en médico. “J.K. Rowling dijo que nuestras decisiones demuestran lo que somos realmente. Mi objetivo es tomar las decisiones correctas y llegar a donde quiero en la vida”.

Courtney Pederson, de Edison GATE, afirmó que solía fingir estar enferma porque odiaba ir a la escuela, y agradeció a sus padres por ayudarla a cambiar esa sensación. La joven ha usado gafas durante años, y un día será cirujana oftalmóloga, expresó Courtney.

Daniela Balvaneda no parecía tan nerviosa como había comentado al principio. “Sucede que me gustan todas las clases que tomo”, contó. Ella ya ha realizado su investigación y quiere asistir a Penn State, a la Universidad de Siracusa o a UC Davis para estudiar ciencia forense como licenciatura, y luego derecho en “una escuela más grande, como Yale”. En el futuro, podría convertirse en investigadora forense.

Avaram, el estudiante de Serrano Middle School que dirigió el juramento, dijo que estaba honrado de ganar el premio del Club de Rotarios. Leyó su discurso desde su iPhone y le dijo a la audiencia que le encanta la tecnología. “Por ejemplo, conozco mucho sobre iPhones”, afirmó, y espera, al terminar la universidad, trabajar para Apple.

Raylene Pulido, de Vernon Middle School, agradeció a sus padres por hacer sacrificios para apoyarla, tanto a ella como a sus hermanos. La chica contó que cuando regresara a la escuela, les dirá a todos sus amigos que trabajen más duro, para que sean invitados al almuerzo de los rotarios.

“Puedo haber cometido algunos errores en el pasado”, reconoció Wenzel González, de Vina Danks Middle School, “pero me enfocaré en el ahora y en hacer que mi futuro sea mejor”. Wenzel quiere ser bombero o arquitecto.

Ariana Escalante, de Vineyard STEM, quiere asistir a UCLA y convertirse en pediatra. Tal vez tenga su propio consultorio o trabaje en un hospital. Como sea, está segura de que ayudará a los niños.

Tamiya Curtis, de Wiltsey Middle School, no sabe qué quiere ser. “No quiero ser profesora de matemáticas”, dijo. “No quiero ser doctora. No quiero ser veterinaria ni nada tan común como eso. Quiero hacer algo único, que tenga impacto e inspire a otros a hacer grandes cosas”.

Cuando terminaron, el presidente del Club de Rotarios remarcó que es una persona muy optimista en general, pero que siempre sale de estos almuerzos no tiene comparación. Lo entendí perfectamente.los

Traducción: Diana Cervantes

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


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