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Serie de sismos en la frontera con México, causa preocupación entre los científicos

Este mapa, generado cerca de las 5 p.m. del 1 de enero de 2017, muestra el enjambre de sismos en Brawley, que comenzó en la víspera de Año Nuevo.

Este mapa, generado cerca de las 5 p.m. del 1 de enero de 2017, muestra el enjambre de sismos en Brawley, que comenzó en la víspera de Año Nuevo.

(Servicio Geológico de los EE.UU.)

Un cúmulo de más de 250 sismos pequeños sacudió las cercanías de la frontera entre California y México desde la víspera de Año Nuevo, causando malestar entre los residentes y captando la atención de los especialistas.

El más fuerte de los terremotos en la secuencia fue de magnitud 3.9 y ocurrió directamente debajo de la ciudad de Brawley, a unas 170 millas al sudeste de Los Ángeles.

Los movimientos ocurrieron en el extremo sur de la Zona Sísmica de Brawley, una región sísmicamente activa, donde las placas tectónicas se están alejando unas de otras y la corteza terrestre se está extendiendo “y básicamente agregando tierra”, señaló el sismólogo Egill Hauksson, de Caltech.

La Zona Sísmica de Brawley es particularmente importante de observar porque es conecta las fallas de San Andrés y de Imperial, las cuales pueden producir terremotos dañinos. El área sísmica se extiende por unas 30 millas desde la ciudad de Brawley, a través de la mitad sur de Salton Sea, y culmina cerca de Bombay Beach.

Hauksson monitoreó de cerca el cúmulo de sismos que se desató el sábado, ya que había posibilidades de que un temblor de magnitud 5 o superior se activara con el movimiento. “Siempre hay motivos para preocuparse por un potencial terremoto mayor”, aseguró Hauksson. Pero el domingo por la noche, la posibilidad de otro evento superior había en gran medida desaparecido.

El sur de la Zona Sísmica de Brawley está próximo a la falla de Imperial, que ha causado dos grandes terremotos en las décadas pasadas. En 1979, un sismo de magnitud 6.5 provocó violentos temblores en El Centro, hirió a 91 personas y causó tantos daños al edificio de concreto de Servicios del Condado de Imperial que éste debió ser demolido. También dañó fuertemente el sistema de riego en el Valle Imperial, una región desértica que es una prolífica productora de vegetales durante el invierno. Los diques que recubren el Canal All-American, que lleva agua del Río Colorado, colapsó en un tramo de ocho millas.

El sismo de magnitud 7.1 que golpeó El Centro, en 1940, se cobró nueve vidas y dañó edificios hasta en Los Ángeles. Los sistemas de riego también se averiaron y las vías del ferrocarril se deformaron donde la falla cruzaba el terreno.

Los cúmulos de sismos que ocurren en el otro extremo de la Zona Sísmica de Brawley -al norte- podrían desencadenar un evento importante en la falla de San Andrés, una de las más peligrosas de California, por ejemplo sismos de proporciones catastróficas en los condados de Riverside, San Bernardino y Los Ángeles.

A fines de septiembre, uno de estos enjambres de terremotos se desató en el área sísmica y tres de ellos fueron de magnitud superior a 4. Dicho evento llevó al Servicio Geológico de los EE.UU. a advertir que habían aumentado las posibilidades de un temblor de magnitud 7 o mayor en la falla de San Andrés.

Otro conjunto de pequeños sismos, que alcanzaron magnitud de 3,5, tuvieron lugar en la ciudad de Niland, cerca de la frontera oriental de Salton Sea, en Halloween.

El último gran terremoto que afectó a Brawley fue en 2012, el cual registró una magnitud de 5.4.

El alcalde de Brawley, Sam Couchman, señaló que los temblores atemorizaron a la ciudad, de 26,000 habitantes, desde la tarde del sábado. La combinación de los sismos y la pirotecnia del Año Nuevo asustaron a varios perros del lugar, que desaparecieron. “Los escuchamos… Cuando uno puede oír que vienen, las cosas comienzan a sonar”, señaló Couchman. “Anoche tuvimos lluvia, terremotos y fuegos artificiales, cuando lo único que necesitábamos eran ranas y langostas”.

Traducción: Valeria Agis

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