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¿Qué hay detrás del aumento de la delincuencia en Los Ángeles?

El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, y el jefe del Departamento de la Policía de Los Angeles, Charlie Beck, en una conferencia de prensa realizada el 8 de julio, discutiendo el informe de delincuencia de medio año, el cual establece que el crimen ha aumentado, pero se está haciendo progreso.

El alcalde de Los Angeles, Eric Garcetti, y el jefe del Departamento de la Policía de Los Angeles, Charlie Beck, en una conferencia de prensa realizada el 8 de julio, discutiendo el informe de delincuencia de medio año, el cual establece que el crimen ha aumentado, pero se está haciendo progreso.

(Los Angeles Times)

La disminución en la tasa de criminalidad de Los Angeles en los últimos siete años hace que el enorme aumento que se ha dado durante el primer semestre del 2015 — un 26.3% más de asaltos agravados que en el 2008, un total de 20.6% más de delitos violentos, un 18.5% más de víctimas por armas de fuego — sea aún más sorprendente de lo que pudiera ser. Los incrementos sobre las cifras muy bajos que hubo el año pasado son inquietantes. Evidentemente algo anda mal.

La pregunta obvia: ¿Qué sucedió? Tal vez hubo un brote de delincuencia de pandillas, la cual durante años había estado disminuyendo, o una epidemia de violencia doméstica. O quizá fue el resultado de la renaciente tensión nacional entre la policía y las comunidades - sobre todo en las comunidades afroamericanas – a las que atienden.

El alcalde Eric Garcetti y el jefe del Departamento de la Policía de Los Angeles, Charlie Beck, citaron esos problemas así como la Proposición 47 — la propuesta de ley adoptada por los votantes en el mes de noviembre, la cual cambio seis tipos de delitos a delitos menores — como posibles factores contribuyentes.

En efecto, podría ser el caso de que debido a que la policía ha elegido no detener a las personas tan a menudo como antes lo hacían para esos seis crímenes, de los cuales, la gran mayoría son delitos relacionados a las drogas, hay más personas viviendo en las calles y realizando delitos contra la propiedad para alimentar sus hábitos. Pero es difícil ver la conexión entre la no detención de los usuarios de las drogas y el aumento en la violencia doméstica, la violación y otros delitos violentos.

Al preguntarle el miércoles en una reunión informativa si creía que la Proposición 47 fue un error, Garcetti sólo contestó diciendo que el financiamiento para el tratamiento y otros programas – los cuales, bajo la propuesta de ley, deben ser distribuidos a los gobiernos locales sólo después de un año — deberían estar establecidos antes de las reducciones de penalidades.

En un mundo perfecto eso podría ser el caso. Pero así como el analista legislativo del estado señaló en febrero, la reducción de esos seis delitos ofrece ahorros inmediatos en menores cargas de trabajo para los condados – para los fiscales, para los defensores públicos y para los carceleros. Eso es dinero que podría ser utilizado inmediatamente para el tratamiento y otros programas.

Los vecinos de Garcetti, en la Sala de Administración del Condado, también realizaron un trabajo notoriamente pobre con el uso de los nuevos fondos para el tratamiento y los programas de anti-reincidencia cuando se hicieron disponible bajo un cambio de ley anterior, la realineación de la seguridad pública del proyecto de ley AB 109 en el 2011. Sólo ahora han comenzado a reajustar su carga de trabajo y su presupuesto para ampliar estos tipos de programas. Sería una lástima — en todo el sentido de la palabra -- si el aumento en la delincuencia fuera debido en parte a la inacción a nivel Condado y la pobre coordinación entre el Condado y la ciudad.


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