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Proyectan que la tasa de mortalidad por cáncer será 25% menor que hace dos décadas

En esta foto de archivo, un investigador trabaja con las células de un donante para probar un nuevo tratamiento para la leucemia ).

En esta foto de archivo, un investigador trabaja con las células de un donante para probar un nuevo tratamiento para la leucemia ).

((Al Seib / Los Angeles Times)

En el año venidero, se estima que 1,688,780 personas en los EE.UU. recibirán un diagnóstico de cáncer, y que dicha enfermedad le quitará la vida a otras 600,920.

El conteo, por más sombrío que sea, representa una tasa de mortalidad por cáncer un 25% más baja que hace un cuarto de siglo, una caída impulsada por reducciones constantes en las tasas de tabaquismo y avances en la detección temprana y el tratamiento. Entre 1991 y 2014, ese aumento en la supervivencia se tradujo en aproximadamente 2,143,200 fallecimientos menos por cáncer de lo que se hubiera esperado si las tasas de mortalidad hubieran seguido en apogeo.

Mejores protocolos de tratamiento y más terapias dirigidas han impulsado también las mejoras más fuertes en la supervivencia de los pacientes con neoplasias malignas de la sangre y el sistema linfático, señala el informe anual de la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

A mediados de la década de 1970, los pacientes diagnosticados de leucemia linfocítica aguda, por ejemplo, tenían una probabilidad del 41% de estar vivos cinco años después. Para aquellos diagnosticados entre 2006 y 2012, esas tasas de supervivencia habían aumentado al 71%. Para la leucemia mieloide crónica, las tasas de supervivencia a cinco años han aumentado de un desafortunado 22% a mediados de la década de 1970 al 66% en la actualidad, y las nuevas terapias permiten que la mayoría de los diagnosticados antes de los 65 años de edad alcancen una esperanza de vida casi normal.

A la vez, “los avances se han mantenido lentos” en el tratamiento del cáncer de pulmón y páncreas, sostiene el reporte, y las neoplasias malignas siguen siendo más frecuentes cuando han llegado a un estado avanzado. Cinco años después del diagnóstico, sólo el 8% de los pacientes con cáncer de páncreas sobrevive, y el 18% de quienes sufren cáncer de pulmón.

El informe también narra un aumento relativamente reciente en los nuevos diagnósticos de cáncer de hígado y muertes por dicha enfermedad. El número de nuevos casos ha crecido un 3% anual y las muertes por cáncer de hígado aumentaron un 3% anual entre 2010 y 2014.

Los fallecimientos a causa del cáncer de útero también están en aumento, con un incremento del 2% anual en ese mismo período.

Los hombres han visto descensos ligeramente más pronunciados que las mujeres en las muertes por cáncer -caídas del 31% versus el 21% entre 1991 y 2014-. Y a pesar de tener tasas de mortalidad que permanecieron un 15% más altas que las de los estadounidenses blancos en 2014, los afroamericanos han acortado una larga brecha.

Durante las últimas tres décadas, sostiene el reporte, la tasa de supervivencia de todos los tipos de cáncer combinados cinco años después del diagnóstico ha aumentado 20 puntos porcentuales entre los enfermos blancos y 24 puntos porcentuales entre los pacientes negros.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer, que publica su encuesta anual sobre las tendencias de la enfermedad, acredita a la Ley de Cuidados de Salud Asequibles -que el gobierno de Trump ha prometido revocar- el mejoramiento de las tasas de supervivencia en las minorías étnicas. En los afroamericanos, especialmente en los hombres, tradicionalmente la enfermedad se descubría más tarde y se trataba con menos eficacia, una tendencia estrechamente vinculada a las menores tasas de seguro de salud de los pacientes y un menor acceso a la asistencia sanitaria.

Entre 2010 y 2015, la Ley de Cuidados de Salud Asequibles redujo las filas de los no asegurados del 21% al 11% entre los afroamericanos, y del 31% al 16% entre los latinos. “Estos cambios deberían ayudar a acelerar el progreso en la reducción de las disparidades socioeconómicas en el cáncer, así como otras condiciones de salud”, dice el informe.

El nuevo reporte sigue promoviendo el papel de los chequeos en el fomento de la detección temprana y el tratamiento de muchos tipos de cáncer. Sin embargo, también refleja una creciente disposición entre los expertos y las organizaciones de pacientes para cuestionar el valor de los chequeos en la mejora de las tasas de supervivencia.

El informe cita una triplicación del uso de la colonoscopía entre adultos de 50 años y mayores como un factor vinculado al descenso de las muertes por cáncer de colon y recto. También elogia la posibilidad del diagnóstico temprano del cáncer de pulmón entre fumadores actuales y pasados con un historial de haber fumado el equivalente a un paquete por día durante 30 años o más (en 2010, menos del 4% de los 8.7 millones de estadounidenses elegibles para tal chequeo lo realizaron).

A la vez, la publicación observa que la disminución en las pruebas masculinas de antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) jugaron un papel importante en la reducción de nuevos diagnósticos de cáncer de próstata, y que los sistemas menos agresivos de detección de cáncer de tiroides han reducido en gran medida nuevos diagnósticos de esa malignidad. Mientras que las recomendaciones para la detección mamográfica de cáncer de mama se han reducido, las muertes por esa dolencia siguen disminuyendo.

Al referirse a la detección temprana del cáncer de próstata, los autores del nuevo reporte escribieron: el efecto de la reducción del chequeo en la ocurrencia de la enfermedad avanzada “se está observando de cerca”.

Traducción: Valeria Agis

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