Anuncio

Por qué los miembros del clan Manson no merecen la libertad condicional después de asesinar a mi hermana

Mi hermana, la actriz Sharon Tate, fue asesinada el 9 de agosto de 1969. Sharon estaba embarazada de ocho meses. Patricia Krenwinkel y otros seguidores de Charles Manson irrumpieron en su casa y mataron a todos los que estaban allí de una manera horriblemente brutal. La noche siguiente, la ‘familia’ Manson volvió a elegir otra propiedad al azar y asesinó a sus ocupantes, Leno y Rosemary LaBianca.

En una matanza durante dos noches, Krenwinkel fue personalmente responsable de asesinar a tres personas. Ella mutiló a una de sus víctimas con un tenedor y talló la palabra ‘guerra’ en el estómago de ésta. También escribió por toda la casa de los LaBianca con sangre. Admite que no estaba drogada y afirma que quería iniciar una guerra de razas -“Helter Skelter”- de la cual escaparía viviendo en un agujero en el medio de la tierra.

Durante su juicio, Krenwinkel se rió de los asesinatos y sus víctimas. Desde mi perspectiva, nunca mostró remordimiento real. Ella afirma que, finalmente, despertó y rompió los lazos con Manson cuando escuchó que él la había apostado -como si ella fuera de su propiedad- en un juego de cartas en prisión con otro recluso.

El último jueves de 2016 asistí a la decimocuarta audiencia de libertad condicional para Krenwinkel, la reclusa más antigua del sistema penitenciario de California, quien fue condenada a muerte en 1971, pero después de que la Suprema Corte estatal declarara la pena capital como inconstitucional -en 1972- su condena se modificó a cadena perpetua.

En la sala de audiencias, los comisionados de la Junta de Libertad Condicional ponen las reglas: los familiares de las víctimas tienen permiso para hablar, pero las audiencias son realmente acerca de la reclusa y su historia en prisión -no sobre el crimen, ni sobre las víctimas que fueron asesinadas-. Para esta oportunidad, presenté 98,000 firmas en una petición -reunidas en sólo 13 días, a principios de diciembre- en contra de la liberación de Krenwinkel. Más de 10,000 personas no sólo firmaron, sino que escribieron cartas solicitando al estado de California que la mantenga en prisión.

Durante la audiencia, el comisionado adjunto Nga Lam sugirió que Krenwinkel posiblemente sufría algo así como un síndrome de cónyuge maltratado al momento de los asesinatos. Expertos que estudian cada aspecto del caso de Krenwinkel y de todos los asesinos del clan Manson, incluyendo las transcripciones de la corte y de las audiencias de libertad condicional, han concluido que sólo una mujer en el grupo fue atacada por Manson, y no es Patricia Krenwinkel, quien ha tenido 13 audiencias previas durante cuatro décadas para alegar que Manson la golpeaba, y sólo ahora la propone como una razón excusable para asesinar brutalmente a siete desconocidos y un niño por nacer. Esta sugerencia resultó en el aplazamiento de una decisión de libertad condicional en espera de una mayor investigación de los hechos.

No podía creer cuando Lam preguntó si Krenwinkel calificaba como una mujer maltratada. Tampoco los otros familiares reunidos en la sala. Era el mismo tipo de pregunta principal que se había planteado en otra audiencia de libertad condicional, en 2016, para Leslie Van Houten. En ella, la sugerencia tuvo que ver con el lavado de cerebro como un factor atenuante. Posteriormente, la Junta de Libertad Condicional recomendó una fecha de libertad para ella, aunque el gobernador Jerry Brown la rechazó y la Corte Suprema se negó a revisar su decisión. Apropiadamente, Van Houten sigue en prisión.

Sin embargo, parecería que algunos comisionados de la Junta de Libertad Condicional están intentando vaciar nuestras prisiones de delincuentes mayores de 60 años, sin importar el peligro que representan para la sociedad.

En el caso de Krenwinkel, posponer una decisión de libertad condicional sobre la base de una espuria necesidad de investigación es un colosal desperdicio de impuestos. Es una parodia de la justicia.

Cuando uno busca el significado de la palabra ‘sociópata’ comprende que no hay cura para dicha condición. No hay medicamentos, nada que pueda aliviarla. Patricia Krenwinkel fue diagnosticada como sociópata más de una vez. En el ambiente controlado de la prisión se ha comportado bien, pero aún es una mujer peligrosa. Krenwinkel -y todos los miembros de la familia Manson- jamás deben recibir la libertad condicional.

Debra Tate es abogada voluntaria de las víctimas y ha representado a la familia Tate en cada audiencia de libertad condicional de los miembros del clan Manson desde 1998. www.noparoleformansonfamily.com

Traducción: Valeria Agis

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


Anuncio