Por qué los californianos reciclan cada vez menos botellas

Por qué los californianos reciclan cada vez menos botellas

En un estado que se enorgullece de ser líder global en la protección del medio ambiente, las tasas de reciclaje de envases de bebidas han caído a su punto más bajo en casi una década, en medio del continuo cierre de los centros que pagan por botellas y latas, y las consecuencias de los cambios en el programa de reciclaje de California.

Más allá de las preocupaciones medioambientales, los efectos financieros también crecen, afectando a grandes cadenas de supermercados y residentes de bajos ingresos.

Las tasas de reciclaje de contenedores de bebidas en California han caído por debajo del 80% por primera vez desde 2008, según datos recientemente publicados por el Departamento de Reciclaje y Recuperación de Recursos del estado, conocido como CalRecycle. En 2016, el 79.8% de los envases de bebidas fueron reciclaron, en comparación con el 81% de 2015. La tasa había alcanzado el máximo del 85% en 2013.

Los residentes del sur de California tienen menos opciones para cobrar sus reciclables. Los valores del plástico, vidrio y aluminio han disminuido, lo cual ha llevado al cierre de muchos centros de reciclaje en los últimos dos años y significó más presión para las instalaciones restantes, que luchan por satisfacer la demanda con escasos fondos.

Según CalRecycle, el sur de California contaba con 891 centros de reciclaje hasta el pasado 1º de enero, un descenso en comparación con los 1,076 centros existentes dos años antes.

Con pocas locaciones para canjear contenedores, las personas que buscan dinero por sus botellas y latas deben viajar más lejos, a otros centros que pueden estar ocupados y someter a los clientes a largas esperas.

Algunas tiendas de comestible también se han visto afectadas gracias a un requisito estatal que exige que los supermercados cuenten con un centro de reciclaje dentro de media milla de su ubicación, o paguen una multa diaria en caso contrario. Más de 300 centros situados cerca de supermercados han cerrado sus puertas el último año.

RePlanet, una red de recolección de reciclajes que se asocia con cadenas de supermercados para proporcionar centros cercanos, anunció en enero de 2016 que cerraría 191 de sus ubicaciones en California. La compañía afirmó que la razón era, en parte, una reducción de las tarifas estatales y la disminución de los precios de la materia prima del aluminio y el plástico PET. También mencionó el aumento de los costos operativos, tales como los salarios mínimos y requerimientos para el seguro de salud y el seguro de compensación para trabajadores.

Mark Oldfield, director de comunicaciones de CalRecycle, estimó que en los años pico existían en el estado entre 2,200 y 2,300 centros de reciclaje. La base de datos actual muestra 1,680. Muchos centros de procesamiento, que toman los materiales reciclables de estas instalaciones, también cerraron. Actualmente existen 183 activos en California, en comparación con los 196 registrados en 2017 y 217 en 2015.

Los ambientalistas también tienen motivos de preocupación. Mark Murray, director ejecutivo del grupo de defensa ambiental Californians Against Waste, afirmaron que los centros cerrados de reciclaje significan que más de 3.5 millones de envases adicionales se desechan o se colocan en vertederos cada día.

Parte de la razón de los cierres, estimó Oldfield, es el precio barato del petróleo como un factor que contribuye a la disminución del valor de los reciclables. A medida que los precios del petróleo caen, también lo hace el costo de la energía y de producir nuevos materiales.

Muchos centros de reciclaje se encuentran en el marco del programa California Redemption Value (CRV), lo cual significa que deben tomar todo tipo de material elegible para  CRV. La iniciativa estipulaba desde el comienzo que el estado subsidiaría los costos de materiales como el plástico y el vidrio, que generalmente no se amortizan.

CalRecycle debe ajustar los pagos de procesamiento al menos cada enero, conforme el estatuto. Pero los críticos del programa aducen que la fórmula no responde a lo que está sucediendo en el mercado en este momento. Oldfield señaló que la organización está determinando si ajustará los pagos para los trimestres restantes del año.

En tanto, Murray explicó que su agrupación y otros defensores han sugerido mejoras potenciales, tales como reubicar los pagos de subsidios en los niveles anteriores y permitir que CalRecycle provea dinero extra a los centros de reciclaje rurales, que son los más afectados. El subcomité de recursos naturales de la Asamblea estatal presentó algunos ajustes a corto plazo en el programa, pero luego de que el Senado rechazara su inclusión en el proyecto del presupuesto estatal no está claro si dichas correcciones se convertirán en ley.

Hasta que el estado renueve el programa de alguna manera, los defensores sostienen que los centros de reciclaje podrían seguir sufriendo y cerrando sus puertas, dejando incluso menos opciones para muchas personas cuyos ingresos dependen de esa actividad y eliminando los esfuerzos de California para aumentar el reciclaje en general.

Traducción: Valeria Agis

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